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miércoles, 2 de marzo de 2011

Controlar el grifo libio


Por. Basem Tajeldine y Laila Tajeldine
El imperialismo norteamericano ha dado al mundo nuevas muestras de cinismo y descaro, ahora con sus pretensiones de invadir a Libia.
Resulta que los responsables del genocidio contra los pueblos de Japón, Corea, Vietnam, Camboya Irak y Afganistán; de armar, proteger y apoyar a Israel en sus crímenes y holocausto contra el pueblo palestino; de proteger e incentivar el crimen organizado; de soportar el negocio del narcotráfico en el mundo; de la destrucción del Medio Ambiente y del Cambio Climático, en otras palabras, los campeones en violación a los Derechos Humanos, de la Carta de las Naciones Unidas, así como de muchas resoluciones e instrumentos internacionales, se presentan nuevamente ante el mundo para manifestar su preocupación por los Derechos Humanos en Libia, razón por la cual se prepara para invadirla y de este modo “salvar vidas humanas”. Pero ¿Qué realmente busca el imperio con su pretendida agresión a Libia? 
El articulista Manlio Dinuci publica en la página Web Rebelión.org el día 01/03/2011 un interesante escrito titulado: Libia en el gran juego, que resalta un aspecto que parece marginado en muchos otros análisis de varios articulistas, pero que fue resaltado en nuestro artículo anterior titulado: Libia partida en tres, es el caso de los intereses de China en la región y la necesidad del imperio por controlar del grifo petrolero libio para controlar el crecimiento del gigante asiático. Manlio Dinuci profundiza un poco más y nos dice:
“Cerca de un 85% de las exportaciones libias de energía van a Europa: Italia tiene el primer lugar con un 37%, seguida por Alemania, Francia y China. Italia también ocupa el primer lugar en importaciones de Libia, seguida por China, Turquía y Alemania (...) Las reacciones en la arena internacional también son simbólicas. Pekín ha dicho que está extremadamente preocupado por los sucesos de Libia y llamó a “un rápido retorno a la estabilidad y la normalidad”. El motivo es obvio: el comercio chino-libio ha crecido considerablemente (cerca de un 30% sólo en 2010), pero ahora China puede ver que toda la estructura de las relaciones económicas con Libia, de donde importa cantidades crecientes de petróleo, se ha puesto en juego. Moscú se encuentra en una posición semejante (...) existe la posibilidad de una intervención militar de EE.UU. y la OTAN en Libia, oficialmente para “detener el derramamiento de sangre”. Las verdaderas razones son obvias: Si se derroca a Gadafi EE.UU. podría derribar todo el marco de las relaciones económicas con Libia y abrir el camino a las multinacionales basadas en EE.UU., que hasta ahora están casi totalmente excluidas de la explotación de reservas de energía en Libia. Por lo tanto, EE.UU. podría controlar el grifo de las fuentes de energía de las que depende en gran parte Europa y que también provee a China. Estos son las apuestas en el gran juego de la división de los recursos africanos, por los que tiene lugar una creciente confrontación, en especial entre China y EE.UU. La creciente potencia asiática, con la presencia en África de cerca de 5 millones de gerentes, técnicos y trabajadores, construye industrias e infraestructuras a cambio de petróleo y otras materias primas”.
Muy recientemente en Sudan sucedió algo parecido. Hoy la secesión del Sur de ese país es un hecho. El petróleo y el gas de Sudan, al igual que en Libia, han sido las dos principales riquezas naturales que supone su futuro pero también su perdición y desgracia. Los chinos han sabido asegurarse un lugar importante también en ese país. Las inversiones chinas en Sudán han llegado a la suma de 15.000 millones de dólares. Los yacimientos petroleros de Sudan habían sido abandonados por la petrolera estadounidense por el desconocimiento de las grandes reservas que, posteriormente, la Compañía Nacional del Petróleo de China (CNPC) descubriera en ese país. Casi el 50% de las exportaciones de Sudan van dirigidas a China. El gigante asiático tiene mucho que perder en Sudan y Libia. El cerco militar y energético también se construye sobre China e India. Controlar el grifo petrolero de toda el África es también controlar las economías de esos países emergentes.
Por otro lado, EE.UU. ha manifestado sus planes de importar para 2015 una cuarta parte del petróleo que necesita desde África, Libia, Nigeria y Sudán son las fuentes de estas importaciones. El espejismo del desierto árabe oculta en sus profundidades grandes riquezas petroleras e hídricas que el imperialismo pretende usurpar a sus pueblos. En las aguas revueltas libias por la inestabilidad, la guerra civil y la secesión promovidas por intereses foráneos el imperio hace su gran pesca.








viernes, 25 de febrero de 2011

Libia partida en tres

Basem Tajeldine
@BasemTajeldine
 
Muchos artículos de opinión y comentaristas de todos los tintes políticos han salido a fijar posición respecto a los acontecimientos que hoy afligen al pueblo libio. Mientras que el imperialismo utiliza a los think tank (críticos de derecha, detractores del gobierno libio) en todos los espacios de opinión (tv, prensa y radio) de sus grandes medios privados, la izquierda se hace eco de los mismo en un ruidoso y desafinado concierto que pareciera definir la mala suerte del pueblo libio. En este concierto discursivo lo más importante pasa desapercibido. Sabemos, es difícil para la izquierda respaldar de buenas a primeras al gobierno libio debido a la falta de información verás sobre los acontecimientos que se suscitan en ese país, pero también por las cambiantes posiciones ideológicas que ha definido al líder libio Muammar Al Gaddafi a lo largo del tiempo. Pero a todos debería resultar muy obvio entrever que grandes intereses externos están presente en Libia mostrando sus garras para apoderarse de ese rico y petrolero país. Grupos internos antes invisibles, pero sobre todo intereses foráneos pretenden pescar en las aguas revueltas libias. Hasta hace poco días las cámaras de TeleSur lograron entrar a ese país y las informaciones comienzan a equilibrarse. Otros grupos noticiosos como IAR-noticias también han venido desmontando la trampa imperialista y señalando el gran complot.


Naturalmente, un revolucionario no puede justificar de ninguna manera y por ninguna razón las injusticias que se comentan contra cualquier pueblo bajo “justificativos patrios”. Los fines no justifican los medios. Pero hasta el día de hoy las noticias que el mundo sobre los acontecimientos en Libia han sido producidas por los interesados medios transnacionales privados hábilmente dirigidos por el imperialismo norteamericano y el sionismo internacional. Cuesta mucho creer aquellas noticias sobre supuestos “aviones y helicópteros de guerra bombardeando marchas indefensas”. Fueron esos mismos medios quienes, sin evidencia alguna, se complotaron contra Irak y crearon los falsos justificativos para invadirla en nombre de los “Derechos Humanos”. Hoy se conoce que en la rebelión de Benghazi, ciudad ubicada al Este del país, una de las mayores tribus de oposición junto a un grupo de militares desertores conquistaron varios parques de armas y municiones. En el Sur de Trípoli otra tribu pretendió asaltar una base militar sin éxito. También que los aviones bombarderos han atacado sólo los depósito de municiones de la oposición. Libia atraviesa por una verdadera guerra tribal o civil. Todos los bandos se encuentran bien armados. Las noticias que se generan sobre Libia son muy preocupantes, pero también contradictorias y parcializadas.

La izquierda ha criticado a Gaddafi -y con mucha razón- por sus ambivalencias ideológicas y políticas en varios de los escenarios políticos internacionales. Pero independientemente de lo que podamos pensar o no sobre Gaddafi y sus políticas, no debemos cegarnos ante la nueva realidad y hacer el juego que el imperialismo hoy necesita.

Muchos olvidan que las propias particularidades socio-culturales, históricas, geográficas y económicas de Libia marcan profundamente a ese país. Más del 95% del territorio libio es desierto y su población dividida históricamente en tribus rivales, antes de la llegada al poder de Gaddafi apenas era de 1 millón de personas, hoy suman más de 6 millones de libios. La mayoría de su población Libia fue, hasta hace muy poco, nómada, beduinos que se dedicaban sólo al pastoreo de ovejas y al comercio de camellos. Plantearse la construcción del socialismo bajo esas condiciones económicas de atraso y de adversidades culturales muy marcadas por la religión y las rivalidades tribales, fue un atrevimiento para el idealista Gaddafi. Libia partió de cero en el desarrollo económico-industrial en un mundo muy adverso.

Para desgracia de los pueblos árabes, y del propio Gaddafi, en 1970 muere envenenado el líder egipcio Gamal Abdel Nasser quien había influenciado a Gaddafi con sus ideas sobre el socialismo árabe, el panarabismo y su personalidad. La relativa fortaleza económica de Egipto y su cercanía política a la URSS fue un importante respaldo que aseguraba la estabilidad de la región y abría las puertas para el desarrollo de Libia. La desaparición física de Gamal Abdel Nasser significó un duro golpe y un gran revés político y militar para toda la región, pero también significó la soledad para el idealista libio. Gaddafi, en la adversidad, logró unir en sus inicios a las diferentes y adversas tribus bajo su proyecto y liderazgo. Hoy el imperialismo ha influenciado para separarlas.

Libia cuenta hoy con el mayor índice de desarrollo humano de toda el África, y ha podido hacer más. Ese país que produce 1.8 MM de Barriles Días de Petróleo, y ha mantenido una política soberana sobre la renta petrolera. Valga recordar Gaddafi nacionalizó la industria petrolera y clausuró las bases militares que el Reino Unido y los Estados Unidos poseían en ese territorio. Eso nunca se lo perdonarían.

No fueron las banderas del “desempleo, la inflación y la pobreza” -como sí lo fue en Túnez y Egipto- que motivaron el levantamiento de las tribus contra Gaddafi. El estudio de la realidad libia nos muestra claramente que la violencia desatada en ese país tiene un carácter meramente político. El imperialismo ha sabido aprovechar siempre las divisiones interna (religiosas, étnicas y culturales) para exacerbarlas para destruir a los países en pro de su intereses. La máxima histórica imperial “divide y reinarás” hoy se aplica en Libia. A ese país pretenden balcanizarlo. El plan que desmembró a Yugoslavia (Servios, Croatas, Kosovares, Musulmanes, Protestantes, Católicos, etc.), también a Irak (Kurdos, Sunitas y Chiítas), el más reciente en Sudan (Cristianos y Musulmanes) pretende repetirse en Libia. Los Estado Unidos ha venido financiando y motivando los jefes tribales libios para el plan secesionista. La antigua bandera de la monarquía libia ha sido desempolvada.

Hoy las potencias han amenazado con la intervención militar en Libia so pretexto de la defensa de los “derechos humanos” del pueblo libio y el rescate de los extranjeros que trabajan en ese país. Obama y Clinton expresaron que estudian todas las cartas para detener a Gaddafi. La latente invasión de la OTAN ya cuenta con una flota de guerra británica emplazada frente a las aguas territoriales de Libia. Mientras la verdad de lo que acontece en Libia siga saliendo y recorriendo al mundo -gracias a las cámaras de TeleSur-, los planes de invasión para proteger a los jefes tribales que piden la secesión y la destrucción de Libia parecen acelerarse. La verdad juega contra el imperio.

El proyecto imperial concebido para Libia por el imperio y los líderes tribales más importantes de ese país busca dividir a Libia en 3 Emiratos y repartir las riquezas petroleras según su región de influencia. En ese escenario los intereses petroleros norteamericano retomarían una mejor posición.

Los gobiernos y pueblos en el mundo demos exigir en todos los espacios internacionales el respeto a la soberanía y la solución pacifica al conflicto político en Libia en el marco de la unidad territorial de ese país.

viernes, 18 de febrero de 2011

La revolución egipcia en la encrucijada

Por. Basem Tajeldine y Laila Tajeldine

Nadie hoy puede dudar que los acontecimientos desatados en todo el mundo árabe: Túnez, Yemen, Jordania, Argelia, pero particularmente en Egipto, tienen un carácter esencialmente revolucionario y una raíz profundamente social; que la causa fundamental que despertó la rebelión revolucionaria del pueblo egipcio se corresponde a la gran pobreza y penurias sociales a las que ha sido sometido ese pueblo, agravado en los últimos 30 años de mandato de Hosni Mubarak, y, en segunda instancia, la rebelión popular también motivada por la falta de libertades políticas y la represión ejercida por esa criminal dictadura apoyada por el imperialismo norteamericano y el sionismo internacional, y por la grosera corrupción jamás vista en ese país de todo el clan familiar y amistoso de Mubarak.

El imperialismo norteamericano previó la rebelión popular contra sus dictaduras en todo el mundo árabe e intentó adelantarse a los hechos para proteger sus intereses. Una verdadera revolución en Egipto necesariamente cuestionaría las políticas hegemónicas del imperialismo y el sionismo en ese país. Esto no podía ser tolerado y tenía que ser evitado. La crisis del sistema capitalista mundial, o crisis estructural del capitalismo, ha traído aparejada consigo la crisis financiera internacional, la crisis alimentaria y la crisis energética, y con todas estas, la crisis de la hegemonía imperial.

Aunque el imperialismo haya previsto mucho tiempo atrás la rebelión de las masas árabes contra sus tiranos protegidos de la región; aunque haya anticipado diferentes planes de escape ante una situación predecible pero indeseable por ellos; aunque sus servicios de inteligencia (CIA, MI6 y Mossad) hayan manipulado, infiltrado y financiando a grupos “pro-derechos humanos”, “estudiantiles” [1], etc., mientras que, por otro lado, mantenía y profundizaba su apoyo a las dictaduras serviles de la región, etc., etc., el imperialismo sabe que pescar en aguas revuelta siempre resulta difícil y que un pueblo rebelde es aún más difícil de atrapar, y mucho más difícil se vuelve cuando ese pueblo ha reconocido su poder y logrando derribar el alfil más temido.

El imperialismo sabe que la fuerza de un pueblo movilizado y consciente alimenta un huracán revolucionario difícil de contener. Mucho más, las características culturales de los pueblos árabes, su determinación e indiferencia a la muerte y el conocimiento de las causas que han generado su pobreza hacen al pueblo egipcio más incontenible e impredecible. Un pueblo consciente es arduo detener y confundir con promesas falsas y propuestas de “democracias representativas”.

El imperialismo es consciente que no existen alternativas “democráticas” posibles a la restitución y el fortalecimiento de esas dictaduras como única garantía para el mantenimiento de su hegemonía sobre la región. El imperialismo no se engaña asimismo, el intenta engañarnos a todos.

Egipto experimenta una genuina revolución impulsada por las masas populares. El espíritu revolucionario de su pueblo ha saboreado su primera victoria y asusta a la burguesía parásita de ese país y a sus amos. Los “think tank” imperiales, los burócratas del Estado egipcio, los comentaristas de los medios privados internacionales de la información y los politiqueros de oficio no se explican cómo ese pueblo, ayer desmovilizado, perseguido y desmoralizado, hoy haya logrado la organización necesaria, la responsabilidad y sentido de pertenencia nunca visto desde la época de Gamal Abdel Nasser.

Una vez terminada la primera gran batalla con la salida del dictador, los hombres, mujeres, jóvenes y hasta niños del pueblo egipcio dieron otra nueva lección revolucionaria. Muchos tomaron nuevamente las calles, esta vez con sus propias herramientas de limpieza y trabajo para reponer los daños ocasionados por las manifestaciones y limpiar los alrededores de la famosa Plaza Tahrir (Plaza de la Libertad), las calles del Cairo y de otras ciudades. No fueron los burócratas quienes se encargaron del aseo urbano disponiendo de recursos económicos y materiales. No. Fue la conciencia de ese pueblo; su organización que, de forma autónoma y responsable, ha llevado acabo las acciones de limpieza. En Egipto, han surgido de manera espontánea diversos Comités. Hoy se suman en el Comité de Defensa, el Comité de Agitación Política, el Comité de Limpieza, entre otros.


Quienes creen que luego de la derrota de Mubarak los egipcios se dormirían en los laureles de las promesas hechas por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas que tomaron el poder, pues, se equivocan.

Hoy sabemos que la explosión social que se registra en todo el mundo árabe, pero también en Europa, y América, es motivada por un cúmulo histórico de injusticias. La gota que derramó el vaso la puso el joven mártir tunecino, un profesional desempleado pero dedicado a la buhonería de frutas, Mohamed Abouzizi. Su inmolación precipitó una serie de acontecimientos que terminaron con la caída del dictador de Túnez, Zine El-Abidine Ben Alí, y prendió el fuego revolucionario en el lugar donde pocos podían imaginarlo. El fuego revolucionario del desierto contagió a Túnez, Egipto y al mundo.

En Egipto las movilizaciones populares que ayer carecían de un liderazgo auténtico y definido -producto de años de persecuciones y eliminación sistemática de toda la dirigencia nacionalista, progresista y de izquierda (nasserista) por parte del régimen de Mubarak- hoy nos muestra una nueva realidad.

Las movilizaciones populares que ayer destronaron al dictador Mubarak han despertado a los Gameles* del pueblo y un nuevo liderazgo juvenil se impone entre los factores políticos egipcios. Hoy se conoce que no fueron los Hermanos Musulmanes quienes movilizaron a las masas populares hasta derrocar al régimen de Mubarak. Menos aun incidieron sobre el pueblo de forma significativa el resto de los factores políticos marginados y desconectados de las masas populares. No. El liderazgo se ha rejuvenecido. El temido Gamal Abdel Nasser volvió hecho pueblo joven. 

 
El papel determinante de la juventud egipcia fue clave para el desenlace de los acontecimientos en ese país. Inicialmente, un poco des-coordinados por la represión y las persecuciones policiales, rápidamente logró reconstituirse sobre la dinámica de los acontecimientos en un solo bloque. Sus muchos líderes rápidamente entendieron la necesidad de conformar un frente unido bajo una estructura totalmente horizontal. Lo denominaron Comité Popular. El liderazgo ejercido por los jóvenes del Comité logró las diferentes convocatorias de movilizaciones masivas contra el régimen y el mantenimiento en las calles de todo el pueblo egipcio hasta procurar la salida de Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011.

Hoy el pueblo egipcio continúa firme en las calles hasta alcanzar las otras metas establecidas en el comunicado del Comité Popular, así como la defensa del proceso revolucionario iniciado por las masas y orientado por ellos.

El Comité Popular ha exigido, tanto al Ex Presidente como a la Junta Militar, lo siguiente:
  1. La renuncia de todo el gabinete de Mubarak
  2. Derogación de la Constitución vigente.
  3. Disolución del ilegitimo Congreso.
  4. La conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional integrado por miembros escogidos por éllos mismos y el resto de los factores políticos, sindicatos y organizaciones sociales.
  5. La liberación de los presos políticos retenidos por el extinto gobierno de Mubarak.
  6. La confiscación de todas las riquezas (dinero, muebles e inmuebles) robadas al pueblo por los familiares y aliados de Mubarak.
  7. Sancionar a los funcionarios corruptos
  8. La creación de un Comité para convocar a una asamblea nacional constituyente que elabore una nueva Constitución que sea aprobada por el pueblo.
  9. Convocar a elecciones generales en un plazo de 6 meses.
  10. Convocar nuevas manifestaciones para exigir a la Junta Militar el cumplimiento de sus demandas.

Todos los partidos y movimientos políticos que conforman la llamada oposición en Egipto han aceptado el papel protagónico y espontáneo de los jóvenes del Comité Popular reconociéndolos como parte medular del proceso revolucionario que vive ese país. El Consejo Militar que surgió tras la salida de Mubarak no ha logrado desmovilizar a los jóvenes del Comité ni al pueblo. Por otra parte, los trabajos sucios de la CIA, por tratar de infiltrarlos con sus agentes para desviar su lucha, también se acentúan. La revolución egipcia se encuentra en una encrucijada. Dependerá mucho del liderazgo de estos jóvenes egipcios para evitar divisiones que fortalezcan a los enemigos del pueblo. Laicos, musulmanes y cristianos hoy continúan unidos pese a los actos terroristas e intentos de divisiones promovidas por los servicios secretos egipcios**. La clase obrera sindicalizada egipcia se ha sumado a los llamados del Comité para mantenerse en las calles hasta lograr también sus reivindicaciones laborales.

Para el día viernes 18 de febrero de 2011 el Comité Popular ha convocado una nueva manifestación multitudinaria para reclamar el cumplimiento de las nuevas exigencias planteadas y la defensa de la revolución.

El imperialismo norteamericano y el sionismo internacional no las tiene fácil en Egipto. Hasta hoy sus planes no responden de manera como lo han previsto. El juego se les complica. 

 


* Palabras de Gamal Abdel Nasser cuando predijo: “si muero regresaré hecho miles de Gameles”.

**se comprobó la autoría intelectual y material por parte del Ministro del Interior, Jabib Al Adli, quien ordenó el atentado contra una iglesia cristiana el pasado 31 de diciembre de 2010, para culpar a los Hermanos Musulmanes y causar enfrentamientos entre las fracciones religiosas.

[1] Michel Chossudowsky “Los dictadores no dictan, obedecen ordenes”, publicado en la Web Rebelión.org

lunes, 14 de febrero de 2011

EGIPTO: EL GOLPE CONTRA EL PUEBLO

Laila Tajeldine y Basem Tajeldine


El pasado 11 de febrero del presente año se hizo realidad sólo la primera de un gran numero de demandas del pueblo egipcio que exigía la renuncia del hoy Ex-Presidente, Hosni Mubarak. La alegría y el júbilo desbordaron todas las calles de ese importante país africano, pero también las calles de varios países en el mundo. La clase trabajadora egipcia y su pueblo en general habían vuelto hacer historia. Los grandes medios privados de difusión mundial se hicieron eco de ese festejo, pero sólo en apariencia, pues, Mubarak era otro alfil que perdían en su complicado juego de ajedrez para el mundo árabe. Aunque su sustituto hoy se encuentra en el juego del tablero, la salida de Mubarak no deja de significar una derrota del imperio.
Con total apoyo de los Estados Unidos e Israel, Hosni Mubarak toma el poder en 1981 sustituyendo a Anuar Al Sadat quien había sido asesinado por capitular ante los israelíes. Pero Mubarak continuó y profundizó las mismas políticas entreguistas de Al Sadat, y amparándose en una “Ley de Emergencia”, vigente desde 1981, el dictador Mubarak da inicio a un terrible periodo de torturas, persecuciones y desapariciones de todo el liderazgo de izquierda y de los movimientos progresistas y nacionalistas de ese país, bajo la excusa de la “lucha contra el terrorismo”. Esa misma Ley le entregaba facultades al gobierno de Mubarak para prohibir las manifestaciones, censurar la crítica en todos los medios de información; para vigilar las comunicaciones personales y detener a cualquier persona de forma indefinida y sin cargos judiciales. Diferentes agrupaciones de derechos humanos hoy denuncian que al menos 10,000 personas permanecen detenidas de forma indefinida, sin cargos ni juicio en razón de esta Ley.


¿Hubo o no un Golpe de Estado en Egipto?
Fue la enorme presión popular que provocó la renuncia del dictador Hosni Mubarak el día 11 de febrero con la entrega del poder al Alto Mando Militar de ese país y NO la rebeldía de un grupo de la cúpula militar que destronó a Mubarak. El imperio norteamericano y el sionismo internacional disponían de varias jugadas para tratar de encarrilar al tren de la revolución popular que se le había escapado de sus manos. El pase del juego al Alto Mando Militar ante la incontrolable situación ya había sido prevista y denunciada por muchos analistas internacionales.

Aun cuando la Constitución egipcia estipula que al producirse la renuncia del Presidente de ese país, lo sucedería, de forma inmediata, el Presidente del Parlamento o, en su defecto, el Presidente del Corte Suprema de Justicia, y que el nuevo gobierno de transición debería llamar a unas elecciones presidenciales en un lapso de 60 días, como sabemos, esto no ocurrió así. Pues, fue Mubarak mismo quien rompe nuevamente con el orden constitucional y sede el poder al Estado Mayor de las fuerzas armadas. Estos últimos, a vez, suspenden la mil veces violentada Constitución de ese país y establecen realizar nuevas las elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, en un lapso de 6 meses, al tiempo que anunciaban la disolución de las dos Cámaras del Parlamento apenas renovadas unos meses atrás, en Diciembre pasado, bajo grandes denuncias de fraudes electorales hechas por la oposición. Cerca del 94% de la población votante egipcia se había abstenido de participar en esas amañadas elecciones parlamentarias, lo que la hacía completamente nula.

Otra medida tomada por el Estado Mayor fue el establecimiento de un panel o comité para redactar enmiendas a la constitución de forma que permita eliminar las restricciones establecidas a los candidatos presidenciales, la misma ayudará también a fijar las reglas que regularán el correspondiente referéndum a la futura propuesta de enmienda. En el plano internacional, el Estado Mayor se comprometió a respetar todos los Acuerdos y Tratados Internacionales suscritos por el país, en especial lo referente al infame acuerdo de paz firmado con Israel de 1978. También ratificó a Ahmed Shafik como Primer Ministro para el periodo de transición y a todas las autoridades nacionales y locales.

Por más de 30 años el gobierno de Mubarak ha irrespetado la Constitución al realizar enmiendas constitucionales de manera in-consulta; al mantener vigente la Ley de Emergencia desde 1981; y, al celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias de forma amañada y con altos índices de abstención. Egipto ha vivido por más de 30 años en un estado de ilegalidad e ilegitimidad de su gobierno. Hablar de Golpe de Estado hoy desvirtúa la realidad y la victoria alcanzada por su pueblo. Lo que en Egipto si hubo, fue una rebelión popular; una verdadera revolución que hoy se encuentra en una nueva etapa, muy difícil, amenazada por la traición y la falta de un liderazgo que vuelva a conducir el despertar de ese pueblo por la senda del socialismo árabe y el panarabismo como Gamal Abdel Nasser lo hizo en el pasado.

¿Quien es el nuevo Presidente de la transición en Egipto?
El Ministro de Defensa y jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias, Mohamed Huisein Tantaui es hoy quien dirige la junta militar de transición. Se había desempeñado como Comandante Presidencial y Director de la Autoridad de Operaciones de las Fuerzas Armadas, así como Ministro de Defensa de ese país. En enero pasado, cuando se inician las protestas en Egipto, la Cadena de Noticias Al Jazeera anunciaba el viaje del Ministro de Defensa egipcio a Washington. No se filtró más información al respecto. Posterior a su regreso al Cairo, el 31 de enero de 2011, extrañamente fue ascendido a rango de Vice-Primer Ministro, conservando la cartera de Defensa.

A partir del nombramiento de Tantaui como del Vice-Primer Ministro, el Alto Mando Militar declaró mediante un comunicado que apoyan las “reivindicaciones legitimas del pueblo” y los llamaba a regresar a sus casas, el propio Tantaui expresó “El Estado de Emergencia se levantará tan pronto como terminen las actuales circunstancias” para ello debían regresar a sus casas. 

 

¿Entonces que sucedió?
El día 8 de febrero el entonces recién nombrado Vicepresidente, Omar Suleiman, había convocado a una mesa de dialogo con los representantes de la oposición y expresado en los medios que la crisis debía terminar tan pronto como sea posible, destacando que la alternativa al dialogo era un “Golpe de Estado”. El día 11 de febrero las “predicciones” y advertencias de Suleiman se ejecutaron. Mubarak transfiere el poder al Alto Consejo Militar. Una vez tomado el control, el Alto Mando Militar, a través de un Comunicado público, declaró que no levantaría la Ley de Emergencia hasta que se superen las “actuales circunstancias imperantes”. En otras palabras, hasta que el pueblo egipcio dejara de salir a las calles y manifestar para exigir más reivindicaciones políticas. Aunque el Estado de Derecho en Egipto no existía desde hacía más de 30 años y la Constitución y las leyes sólo se utilizaban como excusa para justificar la represión contra el pueblo egipcio, con la transferencia al poder Alto Mando Militar se le pretendió dar un nuevo Golpe de Estado a la rebelión y exigencias del pueblo.

Es evidente que la nueva Junta Militar se instala con la intención de excluir cualquier elemento que pueda perturbar el actual orden político-económico de defensa de los intereses imperiales. Eso no lo podía asegurar una junta de transición encabezada por el Presidente del Parlamento y los representantes del liderazgo popular surgido de la Plaza Tahrir.

Por otra parte, Barack Obama y Benjamin Netanyahu han recibido garantías suficientes por parte del actual junta militar de transición de Egipto abiertamente pro occidental. Pero el pueblo egipcio ha conquistado algunos espacios políticos y el nivel de conciencia alcanzado en estos últimos días le hace casi imposible a occidente capitalizar completamente la situación.

La canalla internacional ha pretendido dar el nombre de “revolución loto” a la rebelión popular de Egipto. Cuando bien se sabe que la misma está lejos de ser una de esas “revoluciones de colores” planificadas y orquestada por el propio imperio, a través de sus lacayos internos, para tumbar a los gobiernos progresistas y revolucionarios. Mubarak fue un peón más del imperio norteamericano y del sionismo internacional que hoy dejo de ser útil a sus intereses. Lo que sucedió y continuará aconteciendo en Egipto, y en el mundo capitalista, es producto del clamor de un pueblo que exige justicia social y trabajo, verdaderas reivindicaciones a sus derechos políticos y laborales, el cambio del sistema político-económico que los asfixia, verdadera soberanía y fin a la injerencia externa. Lo que sucedió en Egipto fue una explosión popular; una revolución social que hoy se encuentra en una nueva y difícil etapa.

Queda de parte de las organizaciones políticas que lideraron las manifestaciones (Partido Nacional Democrático; Wafd; Partido Nasserista; Solidaridad; Partido Árabe Socialista Egipcio; Al Guil-La Generación; Partido de la Paz Democrática; Ghad-Mañana; Tagammu, la Comunidad; Partido Árabe Socialista; Hermanos Musulmanes; Movimiento 6 de Abril; Movimiento Kifaya-Basta; Asociación Nacional por el Cambio; más los manifestantes espontáneos) unirse en pro de nuevos objetivos políticos de forma de evitar que se reviertan lo poco alcanzado hasta ahora.

Las exigencias políticas que podrían surgir en esta nueva etapa es la conformación de un Gobierno de transición compuesto por los distintos movimientos políticos opositores, sin excepción, para que participen de forma protagónica en la redacción de la nueva constitución; que se den las garantías suficientes para los nuevos candidatos presidenciales y legislativos; abolición de la ley de Emergencia; y respeto total a los derechos y libertades de los ciudadanos; la confiscación y el rescate de todas las riquezas robadas al pueblo por Estados Unidos, Israel, y los familiares y cercanos de Mubarak, y el establecimiento de programas económicos-sociales que ayuden a mitigar la penuria económica de su pueblo.

Pueblo de Egipto tiene una gran oportunidad en sus manos. Sólo el valor, la determinación y la organización de las fuerzas políticas bajo las ideas y banderas rescatadas de Gamal Abdel Nasser le otorgarán la victoria final. Mientras tanto, el pueblo egipcio deberá continuar en las calles. Su desmovilización sería el fin de la rebelión revolucionaria.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El fantasma de la revolución árabe y el oportunismo imperial


Por. Laila Tajeldine y Basem Tajeldine

“¡Podéis matar a Gamal! ¡El pueblo Egipcio cuenta con cientos de Gamales que se alzarán y os mostrarán que mas vale un revolución roja que una revolución muerta!” (Palabras de Nasser, tras el atentado de octubre de 1954).

Es imposible contener a un pueblo cuando está determinado bajo una misma bandera. Hoy el pueblo egipcio, enarbolando las imágenes de Gamal Abdel Nasser, corea la consiga: “Morir por algo es mejor que vivir por nada”. El Presidente egipcio Hosni Mubarak sabe que está perdido, pero persiste en mantenerse en el poder. Busca desesperadamente el apoyo de sus históricos aliados (Estados Unidos e Israel), pero para su pesar, más valor tiene para el imperialismo sus intereses que un súbdito por cuanto su reacción es la misma que asumió con Jean-Claude Duvalier en Haití y Noriega en Panamá. El imperio busca pescar en río revuelto, y se encuentra diseñando una formula milagrosa que le permita despejar el problema egipcio manipulando a su pueblo, promoviendo un disfraz de cambio de gobierno, sin alterar lo sustantivo. La revolución, al igual que la traición toca a las puertas de nuestros hermanos árabes.

Y es así como nos presentan Mohammed El Baradei, Ex Presidente de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y Proemio Nobel de la “Paz”, con cuya figura se busca capitalizar políticamente el conflicto social que vive ese país. Baradei, ex Diplomático egipcio, pese a lo que expresan distintos medios de derecha, se destacó en la OIEA como fiel representante de la política norteamericana e israelita en esa organización, atacando a Irán y Corea del Norte.

Los “think tanks” del imperialismo y sus medios privados de información reconocen que la opinión pública sobre los hechos que acontecen en Egipto los afecta y les plantea un complejo problema que deben resolver antes para asegurar la conducción de la crisis sistemática del capitalismo de la que son responsables; pero también, de la que no existen salidas posible dentro del sistema. Seamos realistas. No existe la menor duda que la explosión social que se vive en el Mundo Árabe tiene una raíz profundamente social y no es originada por el “fundamentalismo islámico”, tal como algunos medios privados de occidente pretendieron hacerlo creer en sus inicios. Los pueblos árabes de Túnez, Egipto, Jordania, Argelia han coreado las mismas consignas que la clase obrera europea ha estado reclamando por mucho tiempo: ¡Queremos pan! ¡Queremos alimentar a nuestros hijos! ¡Queremos fuentes de empleos! ¡Queremos educación y salud gratuita! ¡Queremos libertad para opinar y decidir el futuro de nuestro país! La burguesía Europea sabe que la revolución árabe podría influenciar a sus propios pueblos. Por ello, el problema que enfrentan los “think tanks” del imperialismo es el cómo poder desviar el tren de la revolución árabe.

Antecedentes de Egipto e importancia
Luego de la división del Mundo Árabe por parte de las potencias imperiales europeas en los infames tratados de Sykes-Picot, en 1916, y posterior a las cruentas luchas independentistas libradas por algunos países de la región en años posteriores, los pueblos árabes han sido victimas de férreas dictaduras que muy rápidamente se alinearon al imperialismo norteamericano que emergía victorioso de la Segunda Guerra Mundial. Fue precisamente en Egipto cuando, en 1952, surge un inesperado, pero carismático líder, el Coronel Gamal Abdel Nasser, quién al frente de un grupo de militares rebeldes, los llamados Oficiales Libres, liderizó una rebelión cívico-militar que terminó por destronar al Rey Faruq I (impuesto por el imperio británico) y proclamó la República dirigida por un Consejo de la Revolución. Inmediatamente después, Abdel Nasser nacionalizó el estratégico Canal de Suez, levantó las banderas del panarabismo y rápidamente comprendió que la única vía para lograr la verdadera integración del mundo árabe y la justicia social sería bajo el socialismo árabe. Pero el imperialismo norteamericano, junto a Francia, Bretaña e Israel, no perdonarían la valentía y el atrevimiento de Abdel Nasser de hacer ver al pueblo egipcio y al Mundo Árabe como un referente de dignidad, soberanía y socialismo. Por lo que, las potencias buscaron destruir a la naciente revolución árabe por medio de la guerra. Pero la violencia sólo hizo aferrar más a Abdel Nasser en el corazón de los pueblos árabes.

“Nuestra respuesta a todos ellos es que no permitiremos a ningún imperialista ni a ningún opresor, de la clase que sea, imponernos su dictadura militar, política o económica. Jamás nos doblegaremos ante el dólar ni ante la fuerza". Expresaba Gamal Abdel Nasser, en 1956, ante el mundo.

Lo que el imperialismo norteamericano y el sionismo internacional no consiguieron a través de la guerra, lo lograron a través de la traición. El líder revolucionario árabe Gamal Abdel Nasser muere en extrañas circunstancias. Se cree que fue envenenado. Anwar Al Sadat toma el poder de Egipto, traiciona las banderas de Abdel Nasser e inicia la capitulación y entrega de Egipto a los intereses imperiales. Su actual sucesor, Hosni Mubarak, ha permanecido por más de 30 años en el poder, representando los mismos intereses, y amparado en “Ley de Emergencia”, vigente desde 1981, ha torturado y desaparecido a la izquierda y a los movimientos progresista de ese país..

La ubicación geoestratégica de Egipto también le imprime un carácter de vital importancia para el control de las potencias. Además de compartir más de 255 km de fronteras con Israel, por Egipto atraviesa, a través de la costa Nor-Este del país, el Canal de Suez, estrecho que une al Mar Rojo y al Mediterráneo y por donde circula la mayor parte del comercio petrolero que se destina desde el Golfo Árabe-Pérsico hacia Europa y los Estado Unidos, además del 80% de otros productos comercializados entre esos países (fundamentalmente entre Taiwan, China, Europa y EE.UU.).


El imperialismo y el sionismo temen el fin de su dominio sobre esa estratégica y rica región del norte-este africano. La burguesía árabe teme perder su condición servil de los intereses foráneos. Pero también la burguesía venezolana teme el ejemplo que hoy regala al mundo el pueblo árabe.

Revolución anticapitalista en el Mundo Árabe
El acto desesperado de inmolación, producto de la impotencia ante la falta de empleo y el robo del que fue victima, por parte de la policía tunecina, el joven buhonero y estudiante universitario, Mohamed Bouzazi, desató una ola de violencia y rebeldía popular que acabó con 23 años de gobierno dictatorial de Zine El Abidine Ben Ali y que hoy amenaza con poner fin a los 30 años de gobierno del pro-occidental, corrupto egipcio Hosni Mubarak. La crísis estructural del capitalismo ha roto, como decía el padre de la Revolución Soviética Vladimir Lenin: “por el eslabón más débil de la cadena”. Esta vez el turno recae sobre Egipto. La excesiva dependencia del Mundo Árabe a las economías europeas hizo que la profunda e insalvable crisis que experimenta este último afectara de manera directa a las economías de Túnez y Egipto, que unido al continuo drama social por las enormes diferencias sociales, las injusticias; el abuso del poder y los crímenes perpetrados por esas dictaduras.

Para dolor y pesar de algunos en Venezuela y en el mundo también, la rebelión popular que se suscita en todo el mundo árabe tiene un claro carácter anticapitalista. La crisis estructural del capitalismo ha cobrado su primera victima en Túnez. Los países de la periferia capitalista, dependientes económicamente de los llamados "centros desarrollados" hoy experimentan, indudablemente, una revolución; una chispa ha prendido la pradera llena de maleza seca, que se ha iniciado en Túnez y Egipto, y amenaza con extenderse por toda Arabia y Europa. Es tan grande la preocupación que expresa la canalla burguesía mundial que todos sus representantes hacen llamados para apagar el fuego.

Los gobiernos corruptos y dictatoriales del Mundo Árabe, particularmente el de Túnez, Yemen, Jordania, Marruecos, Arabia Saudita y Egipto han sido desde siempre fieles sirvientes y defensores de los intereses del imperialismo norteamericano y del sionismo internacional en la región. Hoy esas dictaduras de la región tiemblan de pavor ante la valentía del pueblo árabe que ha despertado a su letargo y exige la salida y prisión de toda la élite que por años los sumió en la pobreza.

La revolución árabe tiene un carácter claramente anticapitalista, porque ha sido motivada por las condiciones de pobreza, injusticia y las violaciones a los derechos humanos que la burguesía árabe, apoyada por occidente, ha ejercido por mucho tiempo contra el pueblo. El pueblo árabe cada día advierte más que la única forma de hacer realidad sus exigencias de justicia social y soberanía pasa por rescatar las banderas de Gamal Abdel Nasser: el genuino socialismo árabe y el panarabismo.

Hoy asistimos al regreso del fantasma que en vida causó tanto terror al imperialismo norteamericano, al sionismo internacional y a la burguesía regional: Gamal Abdel Nasser está vivo y presente en la rebeldía de su pueblo.


Pero el dilema que enfrenta el pueblo egipcio, al igual que el pueblo tunecino, nos recuerda a los venezolanos los hechos acontecidos el 23 de Enero de 1958, cuando, producto de la falta de un liderazgo revolucionario y la desmovilización de nuestro pueblo, la revolución venezolana terminó siendo traicionada por una élite oportunista.

Los revolucionarios tenemos confianza en que la dignidad árabe irrumpirá, y una nueva vanguardia naserista liderizará el verdadero sendero de la revolución en esos países.

El pueblo egipcio debe continuar en las calles. 

¡Viva Gamal Abdel Nasser! 

lunes, 24 de enero de 2011

Discurso de Basem Tajeldine, miembro del Movimiento de Solidaridad y Amistad Mutua Cuba-Venezuela, con motivo de la conmemoración del 130 aniversario de la llegada de José Martí a Venezuela, realizado en el camino de los españoles, antigua puerta de Caracas.



Bolívar y Martí: Liberación y Revolución

Basem Tajeldine

Como sabemos, nuestro Libertador, Simón Bolívar, nace en Caracas el 24 de julio de 1783.  El prócer cubano José Martí, en La Habana el 28 de enero de 1853. El Libertador muere en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830. El Apóstol en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. Entre la desaparición física del libertador Simón Bolívar y el nacimiento del prócer cubano José Martí median 23 años de separación. No fueron muchos años. Pues, vivieron en un mismo tiempo. Obviamente, ambos no tuvieron tiempo de conocerse de forma personal. Tampoco por esos tiempos existían lo que hoy conocemos como la Internet y las librerías por doquier, con cientos de libros de ciencia e historia, y miles de interpretaciones, buenas y malas, que les permitieran a aquellos hombres conocerse mejor, con facilidad y detalles.

Hoy no existen excusas para no conocer de la historia, vida y obra de Bolívar y Martí, y de muchos otros personajes, libertadores y próceres a quienes les debemos todo lo que somos. La falta de interés por estos temas, que existe entre los jóvenes de hoy, es también un reflejo condicionado del sistema que debemos combatir.

Pero a pesar de las carencias de la época, Martí si dispuso de muy buenas fuentes de información que le permitieron conocer, muchos años después, bien a Bolívar; al verdadero Bolívar.

A Bolívar, como sabemos, lo demonizaron. Obviamente, Carlos Marx no dispuso de las mismas fuentes de Martí para conocer mejor al libertador y así poder evitar escribir algunas líneas, las que hoy la canalla burguesía continúa esgrimiendo para intentar crear contradicciones, o fricciones entre el Bolivarianismo y el Socialismo Científico que hoy hemos unido bajo una misma bandera.

¿Qué fuese hoy el Bolivarianismo despojado de Socialismo? Un anacronismo. 
 
Naturalmente, y como sabemos, Bolívar no dispuso de tiempo suficiente para asomarse a los planteamientos, siquiera, del socialismo utópico al que sí su maestro, Simón Rodriguez, y el prócer cubano José Martí, entre otros personajes de la época, se habían asomado. Además, en las colonias españolas de la época no existía el capitalismo, ni hablar de industrias, maquinarias, empresas y la clase obrera organizada en sindicatos, etc. Las colonias eran grandes feudos y los medios de producción eran las manos de los negros esclavos. Pues, la vida y obra del libertador se diluyo entre la lucha por la independencia de la gran patria latinoamericana del yugo español y las mezquindades de algunos, como premisa previa, objetiva y necesaria antes de pensar en el ¿Qué Hacer después con los Estados liberados?

La pregunta que nos hacemos todos los revolucionarios es ¿Qué une a los grandes hombres que la historia recuerda? 
 
Pues, sabemos:
A los grandes de la historia los une un ideal común; a Bolívar y Martí los unen sus ideas, sus mismas banderas que promovían la liberación de esta gran patria Latinoamericana, pero también los unían sus personalidades que, creemos, debieron ser muy similares. Eran y seguirán siendo por la eternidad grandes hombres, líderes revolucionarios. Pues, el ímpetu revolucionario, la determinación de que sí se podían concretar sus ideas y sueños de ver la patria liberada del imperialismo español; la valentía de ambos marcaron los rasgos comunes de sus personalidades.

Bolívar y Martí eran como Padre e Hijo que lucharon por una misma causa.

Si Bolívar y Martí hubiesen llegado a conocerse personalmente, de seguro la empatía los hubiese hecho reconocerse mutuamente como Padre e Hijo, así como Fidel y el Ché; así como hoy lo son Fidel y Chávez.

Si a Bolívar y Martí los recordamos tanto, es porque sus espíritus se han encarnado entre nosotros; en las masas de nuestros pueblos que han alcanzado importantes victorias, y en las esperanzas de muchos otros pueblos que continúan luchando por su liberación.

Aunque muchos de los pueblos que hoy continúan luchando por su liberación no sepan quienes fueron Bolívar y Martí. En el fondo, los conocen sin saberlo porque están allí presentes, aunque imperceptibles ante ellos, están bajo otros nombres. En las banderas que hoy luchan contra los opresores internos y externos están reflejadas las imágenes de esos dos titanes grabadas en tinta invisible. Aunque no los podemos ver a simple vista, sus espíritus están allí entremezclados con otros muchos.

En las banderas del pueblo árabe e iraní que hoy lucha contra el imperialismo norteamericano y el sionismo internacional, están allí reflejadas las imágenes de nuestro Libertador y Prócer, Bolívar y Martí, en tinta invisible, entremezclada con las imágenes de Salahadin Ayubi, y Yamal Abdel Nasser, entre otros.

En las banderas de los pueblos africanos que hoy luchan contra el imperialismo norteamericano, están también allí reflejadas las imágenes de nuestro Libertador y Prócer, en tinta invisible, entremezclada con las imágenes de Patricio Lumumba, Tomás Sankara, entre otros.

Porque Bolívar y Martí son precisamente eso, dos consignas: Liberación y Revolución.

Dijo Martí en una ocasión:
"No es que los hombres hacen pueblos, sino que los pueblos en su hora de génesis, suelen ponerse vibrantes y triunfadores en un hombre». «a veces está el hombre y no lo está el pueblo, a veces está listo el pueblo y no aparece el hombre".

Pero hoy tenemos hombres y pueblos. Tenemos a Fidel y Raúl junto al pueblo cubano. Y tenemos a Chávez junto al pueblo venezolano. También tenemos a Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa todos de la mano con sus pueblos, que son nuestros mismos pueblos.

Martí fue un Bolivariano. Fue precisamente él quien dijo: “todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre". Y a los desalentados también les dijo: "Otros lo ven muerto, casi sin ropas que ponerse, en el espanto de la caída, al borde de la mar: Los cubanos le veremos siempre arreglando con Sucre la expedición que no llegó jamás para libertar a Cuba".

Pero que Bolívar por siempre estará "vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies calzados aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho sin hacer está hasta hoy"

Hoy nosotros, los hijos de Bolívar y Martí tenemos ese compromiso como legado: construir la patria grande que soñaron ambos. En eso no podemos fallar. Está última opción se nos está negada.

Al imperialismo le decimos como Martí en Abdalá:

Pues decidle al tirano que en la Nubia
Hay un héroe por veinte de sus lanzas:
Que del aire se atreva a hacerse dueño:
Que el fuego a los hogares hace falta:
Que la tierra la compre con su sangre:
Que el agua ha de mezclarse con sus lágrimas.

Viva Fidel! Viva Raúl! Viva Chávez!
Patria Grande Socialista o Muerte, venceremos!

lunes, 3 de enero de 2011

Perspectivas de la economía mundial en 2011


Focus on the Global South


En contraste con sus previsiones cautamente optimistas, a finales de 2009, de una recuperación sostenida, el humor dominante en los círculos económicos liberales cuando termina 2010 es sombrío, si no apocalíptico. Los halcones fiscales han ganado la batalla política en EEUU y Europa, para alarma de los abogados del gasto público, como el premio Nobel Paul Krugman y el columnista del Financial Times Martin Wolf, quienes ven las restricciones presupuestarias como la receta más segura para matar la incipiente recuperación de las economías centrales. 

Pero aunque los EEUU y Europa parecen abocados a una crisis más profunda a corto plazo y al estancamiento en el plazo largo, algunos analistas se precian de observar un “desacoplamiento” del este asiático y de otras áreas en desarrollo con respecto a las economías occidentales. Esa tendencia empezó a comienzos de 2009 en la estela del programa de estímulos masivos de China, que no sólo reestableció el crecimiento chino de doble dígito, sino que sacó de la recesión y llevó a la recuperación a varias economías vecinas, desde Singapur hasta Corea del Sur. En 2010, la producción industrial asiática recuperó ya su tendencia histórica, “casi como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar”, de acuerdo con The Economist. 

¿Sigue Asia un camino realmente separado de Europa y EEUU? ¿Estamos realmente asistiendo a un “desacoplamiento”? 

El triunfo de la austeridad 

En las economías centrales, la indignación con los excesos de las instituciones financieras que precipitaron la crisis económica ha dado paso a la preocupación por los déficit públicos masivos en que han incurrido los gobiernos para poder estabilizar el sistema financiero, frenar el colapso de la economía real y afrontar el desempleo. En los EEUU el déficit se sitúa por encima del 9% del PIB. No es un déficit desbocado, pero la derecha estadounidense logró la hazaña de que el miedo al déficit y a la deuda federal pesara más en el espíritu de la opinión pública que el miedo a la profundización del estancamiento y al aumento del paro. En Gran Bretaña y en los EEUU, los conservadores fiscales lograron un mandato electoral claro en 2010, mientras que en la Europa continental una Alemania "recrecida" hizo saber al resto de la Eurozona que no seguiría subsidiando los déficit de los miembros más débiles de las economías meridionales o periféricas como Grecia, Irlanda España y Portugal.
En los EEUU, la lógica de la razón dio paso a la lógica de la ideología. El impecable argumento de los demócratas de que el gasto público en estímulos era necesario para salvar y crear puestos de trabajo no pudo resistir el asalto del tórrido mensaje republicano, según el cual un mayor estímulo público, añadido los 787.000 millones de dólares del paquete de Obama en 2009 significaría un paso más hacia el “socialismo” y la “pérdida de libertad individual”. En Europa, los keynesianos arguyeron que la relajación fiscal no sólo ayudaría a Irlanda y a las economías meridionales con problemas, sino también a la poderosa maquinaria económica alemana, pues esas economías absorben las exportaciones de Alemania. Lo mismo que en los EEUU, los argumentos racionales sucumbieron a las imágenes sensacionalistas, en este caso al retrato mediático de unos esforzados alemanes subsidiando a hedonistas mediterráneos y derrochadores irlandeses. A regañadientes aprobó Alemania paquetes de rescate para Grecia e Irlanda, pero sólo a condición de que griegos e irlandeses fueran sometidos a salvajes programas de austeridad que han sido descritos por nada menos que dos exministros alemanes en el Financial Times como medidas antisociales “sin ejemplo en la historia moderna”. 

El desacoplamiento, resucitado 

El triunfo de la austeridad en EEUU y Europa, la cosa no ofrece duda, eliminará a esas dos áreas como motores para la recuperación económica global. ¿Pero se halla Asia en una senda diferente? ¿Puede soportar, como Sísifo, el peso del crecimiento global? 

La idea de que el futuro económico de Asia se ha desacoplado del de las economías del centro no es nueva. Estuvo de moda antes de que la crisis financiera tumbara la economía estadounidense en 2007-2008. Pero se reveló ilusoria en cuanto la recesión en los EEUU, de los que China y otras economías del este asiático dependían para absorber sus excedentes, disparó una repentina y drástica en Asia entre finales de 2008 y mediados de 2009. De ese momento proceden las imágenes televisivas de millones de trabajadores chinos migrantes abandonando las zonas económicas costeras y regresando al campo. 

Para contrarrestar la contracción, China, presa del pánico, lanzó lo que Charles Dumas, autor de Globalisation Fractures, caracterizó como un “violento estímulo interior” de 4 billones de yuanes (580.000 millones de dólares). Eso significaba cerca del 13% del PIB en 2008 y constituyó “probablemente el mayor programa de la historia de este tipo, incluidos los años de guerras”. El estímulo no sólo restituyó el crecimiento de dos dígitos; también comunicó a las economías del este asiático un impulso recuperador, mientras Europa y los EEUU caían en el estancamiento. Esa notable inversión es lo que ha llevado al renacimiento de la idea del desacoplamiento. 

El gobernante Partido Comunista de China ha venido a reforzar esa idea al sostener que se ha producido un cambio de política que prima el consumo interior sobre el crecimiento orientado a la exportación. Pero si se observa con mayor detenimiento, se ve que eso es más retórica que otra cosa. En efecto, el crecimiento orientado a la exportación sigue siendo el eje estratégico, algo que se ve subrayado por la continuada negativa china a revalorizar el yuan, una política destinada a mantener competitivas sus exportaciones. La fase de empuje al consumo interior parece haber terminado, hallándose ahora China, como observa Dumas, “en proceso de cambio masivo desde el estímulo benéfico de la demanda interior hacia algo muy parecido al Business as usual de 2005-2007: crecimiento orientado a la exportación con un poco de recalentamiento”.
No sólo los analistas occidentales como Dumas han llamado la atención sobre ese regreso al creamiento orientado a la exportación. Yu Yongding, un influyente tecnócrata que sirvió como miembro del comité monetario del Banco Central Chino confirma que, en efecto, se ha vuelto a la práctica económica habitual: “En China, con una ratio comercio/PIB y exportaciones/PIB que excede ya, respectivamente, el 60% y el 30%, la economía no puede seguir dependiendo de la demanda externa para sostener el crecimiento. Desgraciadamente, con un enorme sector exportador que emplea a millones y millones de trabajadores, esa dependencia se ha hecho estructural. Eso significa que reducir la dependencia y el excedente comerciales de China pasa por harto más que por ajustar la política macroeconómica.” 

El regreso al crecimiento orientado a la exportación no es simplemente un asunto de dependencia estructural. Tiene que ver con un conjunto de intereses procedentes del período de la reforma, intereses que, como dice Yu,”se han transformado en intereses banderizos que luchan duramente para proteger lo que tienen”. El lobby exportador, que junta a empresarios privados, altos ejecutivos de empresas públicas, inversores extranjeros y tecnócratas del Estado, es el lobby más poderosos ahora mismo en Pekín. Si la justificación ofrecida para el estímulo público ha sido derrotada por la ideología en los EEUU, en China la argumentación igualmente racional a favor del crecimiento centrado en el mercado interior ha sido aniquilada por intereses materiales banderizos. 

Deflación global 

Lo que los analistas como Dumas llaman el regreso de China al tipo de crecimiento orientado a la exportación chocará con los esfuerzos de los EEUU y Europa de empujar la recuperación mediante un crecimiento orientado a la exportación simultaneado con el levantamiento de barreras a la entrada de importaciones asiáticas. El resultado más probable de la promoción competitiva de esa volátil mezcla de empuje a la exportación y protección interior por parte de los tres sectores que encabezan la economía mundial en una época de comercio mundial relativamente menos boyante no será la expansión global, sino la deflación global. Como ha escrito Jeffrey Garten, antiguo subsecretario de comercio con Bill Clinton: “Aunque se ha prestado mucha atención a la demanda de consumo e industrial en los EEUU y en China, las políticas deflacionarias que envuelven a la UE, la unidad económica más grande del mundo, podrían hundir de mala manera el crecimiento económico global… Las dificultades llevan a Europa a redoblar su empeño en las exportaciones al tiempo que EEUU, Asia y América Latina están disponiendo sus economías para vender más en todo el mundo, lo que no podría sino exacerbar las tensiones, ya suficientemente altas, en los mercados de divisas. Podría llevar a un resurgimiento de las políticas industriales patrocinadas por los Estados, cuyo crecimiento ya se observa por doquiera. Tomados de consuno, todos esos factores podrían llegar a propagar el incendio proteccionista tan temido por todos.” 

La crisis del Viejo Orden 

Lo que nos aguarda en 2011 y en los próximos años, advierte Garten, son momentos de “turbulencia excepcional, a medida que el ocaso del orden económico global tal como lo hemos conocido avanza caótica y tal vez destructivamente”. Garten destila un pesimismo que está apoderándose cada vez más de buena parte de la elite global que otrora anunciaba la buena nueva de la globalización y que ahora la ve desintegrarse literalmente ante sus propios ojos. Y esta ansiedad fin de siècle no es monopolio de los occidentales; es compartida por el influyente tecnócrata chino Yu Yongding, que sostiene que el “tirón de crecimiento chino prácticamente ha agotado su potencial”. China, la economía que con mayor éxito consiguió cabalgar la ola globalizadora, “ha llegado a una disyuntiva crucial: de no poner por obra penosísimos ajustes estructurales, podría perder súbitamente el impulso de su crecimiento económico. El rápido crecimiento económico se ha logrado a un coste extremadamente alto. Sólo las generaciones venideras conocerán el verdadero precio pagado.” 

La izquierda en la presente coyuntura 

A diferencia de las medrosas aprensiones de figuras del establishment como Garten y Yu, muchas gentes de izquierda ven la turbulencia y el conflicto como la necesaria compañía del nacimiento de un nuevo orden. Y, en efecto, los trabajadores se han movilizado en China, y se ganaron incrementos salariales significativos con huelgas organizadas en determinadas empresas extranjeras a lo largo de 2010. La protesta ha estallado también en Irlanda, Grecia, Francia y Gran Bretaña. Pero a diferencia de China, en Europa marchan para mantener derechos perdidos. Y lo cierto es que ni en China, ni en Occidente, ni en parte alguna son los resistentes portadores de una visión alternativa al orden capitalista global. Al menos, no todavía. 

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El deslave de la Iglesia

Basem Tajeldine

Muy recientemente el compañero Roberto Hernández Montoya escribió un excelente articulo titulado “El deslave de ética". Obviamente, se refería a la ética de la IV República por sus denuncias y críticas contra las sabias y justas medidas del gobierno revolucionario de tomar los hoteles privados para albergar a los hermanos damnificados. En el escrito, Roberto resaltaba en varios párrafos lo siguiente: “Se puede hablar largo de dignidad y cada quien tendrá la suya, pero en todo caso convendremos en que vivir entre aguas servidas no es digno de ningún ser humano aunque es vida cotidiana de miles de millones (…) ¿Es digno quedarse en las calles inundadas (de aguas servidas) habiendo hoteles vacíos y edificios abandonados? (…) ¿Es digna la mezquindad? ¡Qué indignidad la de la gente que prefiere las cosas a la gente! (…) Es un deslave de la ética. Personas que no hacen nada se dedican a maldecir a quienes andan en el barro, abreviando sus horas de sueño, buscando soluciones”. La canalla burguesía venezolana y sus defensores han montado un show.

Y es que, también, las lluvias han permitido descubrir el verdadero rostro de indignidad y la podredumbre de muchos. La Iglesia Católica, hoy más desprestigiada que nunca por su historial de abusos y mezquindades, tiene su parte en el show. Las últimas revelaciones hechas por Wikileaks sobre la solicitud hecha por el Arzobispo “venezolano” Baltazar Porras al imperio norteamericano para que intervenga directamente en Venezuela y contenga a Chávez, este hecho, sumado a la indiferencia de la Iglesia Católica ante la tragedia natural que vive el pueblo de Venezuela por las lluvias, y que afecta a los más pobres; a los parias; la clase más golpeada por la miseria que engendra el capitalismo que ellos defienden, ha terminado por desnudar las verdaderas intenciones esa cúpula eclesiástica y su total desprecio por el pueblo.
¿Y cómo catalogar, sino de bandidos, a los jerarcas de la iglesia católica venezolana que se prestan a desestabilizar la revolución? ¿Y cómo catalogar, sino de ignorantes, a quienes, todavía, hoy profieren respeto a los jerarcas de esa institución? No podría ser para menos. Pues, la reputación de los jerarcas de la Iglesia Católica, al igual que muchos Padres y Curas, yace fluyendo libremente, mezclada con las aguas servidas, entre las calles de los barrios y pueblos afectados por las lluvias, minando la salud de nuestro pueblo. La inmoralidad de la cúpula eclesiástica es tan grande como el oro y las riquezas que guarda el Vaticano; con el que se lucra esa misma mafia anticristiana; dinero suficiente para calmar el hambre de millones en el mundo.

A ellos se refería la eterna Rosa de Alemania (Rosa Luxemburgo) cuando decía que “muchos Obispos y Curas no pregonan la enseñanza cristiana: adoran el becerro de oro y el látigo que azota a los pobres e indefensos”.  La indigna cúpula eclesiástica acostumbrada a vivir entre las aguas servidas nunca entenderá que al pueblo le deben respeto. El deslave de la ética se llevo consigo también a la Iglesia.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Abono palestino o Resistencia

 Basem Tajeldine


Se ha vanagloriado mucho sobre la proeza de Israel por haber cultivado el desierto. Los experimentos humanos llevados a cabo por los científicos nazis nunca dieron frutos. Los nazis no imaginaron que resultaba más beneficioso hacer Abono con los indefensos cautivos en sus campos de concentración y ghettos (gitanos, ashkenazis, comunistas, polacos y rusos) que jabón de baño. Claro está, las tierras de Alemania no poseen los mismos problemas (desertificación) que sí padecen las tierras usurpadas de Palestina. Los sionistas han superado a los nazis por la utilidad de sus “invenciones científicas”, pues, han descubierto una solución para los “animales de 2 patas y cucarachas palestinas” (palabras de los ex premier israelíes, Menahem Beguin y Ytzhak Shamir) cautivos en los campos de concentración y ghettos de Gaza y Cisjordania. 

  
Israel ha reiterado en infinitas ocasiones que nunca reconocerá los derechos legítimos del pueblo palestino sobre sus tierras. Desde la infame, infundada, inconsulta, ilegitima e injusta Resolución 181 de la ONU, año 1947, que divide al ancestral territorio de Palestina en 2 toletes (cerca del 60% para los ashkenazis invasores y deja 40% para los palestinos originarios) y crea al Estado de Israel, este último, apoyado por las potencias cómplices, especialmente por las sucesivas administraciones norteamericanas sometidas al poderoso lobby sionista (AIPAC la más poderosa organización judía), ha mantenido la misma política criminal y sistemática de genocidio contra el pueblo palestino y robo de territorios árabes (Palestina, Líbano y Siria). 

Muy recientemente, la administración de Obama ha hecho pública la posición de “no seguir exigiendo a Israel que detenga por más tiempo la construcción de nuevos asentamientos para colonos judíos en los territorios palestinos ocupados, como premisa para las negociaciones con los palestinos”. Por otra parte, el criminal sionista ministro de exterior israelí, Avigdor Lieberman, ha declarado públicamente que Israel no reconocerá los territorios palestinos de antes de 1967, burlándose descaradamente de la ciega “comunidad internacional”.

La suerte de los pueblos árabes está echada. La resistencia es el único camino. ¡Fin al sionismo! 

 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Chávez se crece en la adversidad

Basem Tajeldine
Los venezolanos, los latinoamericanos, el mundo cuenta con líderes genuinos, sinceros, corajudos y arrojados sin igual. Fidel y hoy Chávez representan la dignidad, la moral y el ejemplo del sentir y acción de verdaderos revolucionarios. El incrédulo extranjero y el inepto burgués han experimentado espasmos por la inagotable actividad del Comandante Chávez en estos días de tragedias naturales, pero quienes conocemos al Comandante no nos asombra su arrojo, pues no esperábamos menos de un ser sincero que lleva consigo el sentir y el dolor de su pueblo en lo más profundo de su corazón. Más que una consigna, ¡Chávez es pueblo! ¡Chávez es amor! Nuevamente las lluvias han causado estragos en gran parte del país. Las cifras de damnificados sobrepasan las 100 mil personas. Incuantificable daños materiales y varias vidas humanas se han perdido. El dolor de los afectados se consuela con el amor del Comandante. Los más afectados, como siempre, han sido los mismos parias de la historia; la clase proletaria; el pueblo que había sido confinado por la burguesía en los cerros y barrios del país, carente de servicios y urbanismo; carentes de sistemas de drenaje adecuados, muy parecidos a los Ghettos que recuerdan a la vieja Europa del siglo pasado y a la Palestina ocupada de hoy (Gaza). 
 
Para la adversidad están hechos los verdaderos líderes. Lenin, Mao, Nasser, Fidel, El Ché y Chávez son hijos de la adversidad, y los pueblos lo reconocen. 
 
Algunos extranjeros y otros “nacionales” no se explican cómo y por qué el Chávez ofrece el palacio presidencial, Miraflores, como centro de refugio para decenas de compatriotas que lo han perdido todo. Chávez nuevamente dio un ejemplo difícil de emular por la burguesía. Los espacios de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, Hoteles del Estado, y algunos hoteles privados han sido tomados por órdenes del Comandante Chávez para socorrer a los afectados. Para la burguesía, estas acciones han sido “un sacrilegio que atenta contra la sagrada propiedad privada”. Si los pobres y sus sufrimientos importan y duelen al “buen” burgués, los damnificados estarían tranquilos, pero ¿Por qué la Iglesia no presta sus espacios para albergar a los damnificados? ¿Por qué la burguesía no emula al Comandante y ofrece los espacios “dorados” del Contry Club? La caridad burguesa no llega tan lejos, pero la estupidez de sus creyentes sí. 
 
Canalla burguesía (una especie animal carroñera) esperaba sacar provecho político de la tragedia de otros. Algunos se prestaron al show de la manipulación del los sentimientos del pueblo al retratarse dentro del fango de una de las zonas afectadas. Pero en allí se quedaron. Allí, algunos recordaron al fundamentalista evangélico norteamericano Pat Robertson cuando dijo “la tragedia de Haití es un castigo divino por la osadía de zafarse del yugo francés” y culparon al pueblo venezolano por esa misma osadía. Es un castigo de Dios.

Pero tarde entendieron que en la adversidad Chávez y revolución se crecen; que de la tragedia de nuestro pueblo no pueden sacar provecho.