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domingo, 20 de agosto de 2017

¡Heil Trump! Heil Trump!



Por. Basem Tajeldine

El fanatismo espantoso que se desató este fin de semana pasado en Virginia, Charlottesville, tiene mucho que ver con la elección de Donald Trump como nuevo inquilino de la Casa Blanca en Estados Unidos. La crisis económica, social y política que vive el país otrora potencia norteña es la única y correcta explicación que encuentra el resurgir de la xenofobia y el racismo en la propia “meca del capitalismo global” y del “sueño americano”: Estados Unidos.

Decía Carlos Marx que el capitalismo tiende a destruir todo a su paso, nació chorreando lodo y sangre por su poros, invadiendo, destruyendo pueblos enteros, y no podría morir de otra manera. El capitalismo destruye sus únicas fuentes de riquezas: el trabajador y el medio ambiente. Si nadie desconfía de estas afirmaciones marxianas, pero cree tener ojos para ver y cerebro para pensar, pues sólo le bastará con mirar lo que ocurre dentro de las entrañas del demonio imperial: las desigualdades no paran de crecer, así como la pobreza y la contaminación. Ésto hace que un sector clase trabajadora, especialmente los blancos de la “clase media estadounidense” (media inteligente, a decir del gigante Mario Benedetti) sea arrastrado a las fauces de la extrema derecha, encontrando explicación a su miseria en la falsa idea del supuesto “robo de los puestos de trabajo que causan los inmigrantes indeseados negros, amarillos o musulmanes”.

Lo que ocurre en Estados Unidos es sólo el comienzo de lo que muchos como brillante intelectual estadounidense Enmanuel Wallerstein advierten como “conatos de guerra civil” en Estados Unidos.

El triunfo de Donald Trump ha exacerbado a escala global, y particularmente dentro de aquel corrompido país, los sentimientos supremacístas anglosajones de odio y desprecio contra los pueblos no-blancos. Su agresivo discurso cargado de patrioterismo barato, clasismo y xenofobia antinmigrante en un país lleno de inumerables problemas sociales, pobreza y de personas con poco nivel cultural (de “Estúpidos hombres blancos”, a decir del cineasta y libro del escritor estadounidense Michael More) ha sido campo fértil para alentar a los grupos ultraderechistas y neofascistas estadounidenses y en todo el mundo.

Si bien Trump no es la causa de los problemas estadounidenses, sí es -al igual que Hitler, Mussolini y Franco lo fueron- consecuencia de la crisis del sistema capitalista. Su llegada al poder manifiesta el regreso al fanatismo ultra derechista que tanta miseria, luto y desgracia llenó la historia de ese país. Miembros de grupos supremacístas como el KKK, entre otros, encuentran en Trump a uno de los suyos.

-Heil Trump! Heil Trump!

sábado, 29 de julio de 2017

Sanciones gringas fallidas

Por. Basem Tajeldine


Fue el anterior inquilino de la casa blanca, Barack Hussein Obama, quien explicando el “realismo político estadounidense” para la cadena estadounidense Vox dijo que su país siempre había buscado torcer el brazo de aquellos países insumisos a sus intereses por medio del chantajes económicos, diplomático, incluso hasta la fuerza. El torcedor de brazos reconocía que las sanciones económicas representan las mejores armas de chantaje imperial, pero no nunca reconoció su efectividad. ¿Hasta dónde las sanciones no pejudican los propios intereses de su país?

Tras las nuevas sanciones aplicadas por el senado estadounidense a la Federación Rusa, no sólo la Unión Europea sino representantes del mismo sector petrolero estadounidense se vieron obligados a manifestarse contra los geoestrategas imperiales ya que la iniciativa antirrusa podría dañar la competitividad de las propias compañías estadounidenses y obstaculizar la producción de petróleo y gas en muchos países fuera de Rusia.

Por ejemplo, el presidente de la Asociación de Servicios y Equipos de Petróleo de EE.UU., Leslie Beyer, ha eviado una carta al líder republicano en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, en la que ha advertido que esa "dramática escalada" de sanciones propuesta pondría trabas a las compañías estadounidenses en los mercados mundiales y causaría "pérdidas en empleos y contracción económica". reseña RT*.

Finalmente, las hienas del senado estadounidense se salieron con las suyas provocando un cataclismo de críticas y reposicionamientos que quizás nadie esperaba en EE.UU. Bruselas está molesta con su “aliado imperial” estadounidense porque “las nuevas sanciones antirrusa perjudican su mercado energético y fueron tomadas sin consideración de los intereses europeos”**.

Contra Venezuela podría sucederá lo mismo. Ante las amenazas reiteradas desde el Departamento de Estado y de algunas voces del Senado  estadounidense, varias compañías petroleras estadounidense presentes en el país se verán afectadas por una misma política que ya demostró su fracaso en Rusia, Irán y Cuba. De la misma manera se verán seriamente afectadas varias refinadoras estadounidense cuyas plantas están sólo adaptadas a las especificaciones del petróleo venezolano.

Más recientemente, un lobby de refinadores estadounidenses fabricantes de combustible y petroquímica elevaron un documento a la Casa Blanca advirtiendo al presidente Donald Trump que “las propuestas sanciones petroleras contra Venezuela podrían perjudicar a las empresas y consumidores de los EEUU, al tiempo que no ayudarían a resolver los problemas de la nación suramericana, según una carta enviada ayer al mandatario. Entre otras consideraciones el mismo documento señala que unas 20 refinerías se abastecen del crudo pesado venezolano, para lo cual realizaron ajustes sustanciales para procesarlo se verán seriamente perjudicadas porque “practicamente no existen otras fuentes de suministro de este tipo de crudo, por lo que una suspensión de las compras a Venezuela, desestabilizaría el mercado mundial de hidrocarburos”***.

¿Quién podría creer que el resultado será diferente en Venezuela a lo ocurrido contra Rusia? ¿Cuánto dinero están dispuestos a perder los empresarios estadounidense en momentos de crisis capitalista mundial? ¿Acaso creerán que Estados Unidos es el único consumidor mundial de crudo? Bienvenida le dará el mercado de China y Europa. ¡Adiós gringolandia!

Fuentes



lunes, 10 de julio de 2017

Orgía de asesinos linchadores “por la libertad“


Por. Basem Tajeldine

Los últimos dos meses han sido los peores. La derecha se está jugando todo por el todo. Saborea el poder y derrocha manifestaciones de venganza, crueldad y ensañamiento contra la humanidad de los venezolanos identificados con el gobierno, y otros no necesariamente afectos. El mundo ha podido observar que en Venezuela se reproducen fuertes escenas de linchamiento que solo creíamos posible en México, Colombia, Libia, Irak o Siria, como el quemar a personas vivas porque parezcan chavistas, o golpearlos hasta la muerte. Es parte del plan que no ha tenido tapujos en hacer público la derecha venezolana. Pretenden amedrentar al pueblo revolucionario, intimidarlo para desmoralizarlo. Pero también desean generar un clima de ingobernabilidad y sensación de “guerra civil” que justifique la agresión estadounidense. Sin embargo, Estados Unidos no necesita, y nunca ha necesitado de reales pretextos a la hora que decida la agresión directa contra el país. De ésto último podrían encargarse los medios de fabricar.
Ayer presencié un cruel linchamiento. Comprobé con mis propios ojos lo que muchos hemos venido denunciando desde hace mucho tiempo: la derecha venezolana logró su objetivo de inocular el odio y deseos de muerte en amplios sectores de la sociedad venezolana.

Lo presenciado fue terrible. Un festín macabro de necrofilia desbordado. Una vez capturado el desafortunado, los jóvenes de la zona residencial de clase media bajaron de sus apartamentos con sus bates de béisbol en mano para descargar todo su odio y resentimiento contra la humanidad de quién, dijeron algunos, había cometido un robo. Nadie comprobó si era cierto aquello. Ya con un disparo sobre su cuerpo, desangrandose y golpeado por los primeros que acudieron a su linchamiento, ya inconciente el pobre, comezaba el festín del sádico linchamiento con los bates. Uno por uno y varios a la vez golpearon su cráneo y costillas. Finalmente, uno de sus asesinos se acercó y descargó una ráfaga de disparos sobre el cuerpo ya sin vida de aquel pobre que no tuvo tiempo de arrepentirse ni pedir clemencia. Una jauría de hienas y samuros desgarrando a su presa. El muerto ya estaba bien muerto, y los batazos continuaron por unos minutos más. Nadie quería perder la oportunidad de descargar su rabia. Muchos vecinos celebraron con pitos y algunas cacerola al grito de "-Maten a ese ladrón! -Debe ser un chavista! -Más fuerte! -Que muera! -Que muera ese maldito!"

De pronto una vecina indignada gritó fuerte "Nadie puede justificar esa aberración". ¿Y para qué sirvió su justa indignación? Para ponerla en peligro. Sus vecinos la insultaron gritando a todo pulmón "-Fuera maldita chavista!, Muere tu también! La asustada mujer tuvo que ocultarse.
Vivimos tiempos dificiles, de barbarie capitalista. Como en los tiempos previos y durante la 2da guerra mundial, ideologías nefastas paridas por los miedos de la burguesía vuelven al rodeo. Y como siempre, se apoderan de la mal llamada "clase media", a quienes hacen su peón en el tablero.

Desconozco a esos venezolanos que perdieron sensibilidad por la vida y horror por la muerte. Ayer presencié el culto a la muerte, el odio irracional de la enferma “clase media” venezolana, pero también la acción coordinada de grupos con entrenamiento militar que asesinaba con particular saña a una persona desarmada, indefensa. Grupos que se han apoderado de algunas zonas residenciales con el apoyo de sus propios habitantes, quienes más temprano que tarde se volverán incontrolables. Así comenzó el paramilitarismo en Colombia; grupos de “autodefensas” que luego cobraron independencia de sus propios patrocinadores. Venezuela se está colombianizado.

Qué pena y dolor siento! pero sobre todo, mucha importancia por no haber podido hacer nada. Amplias zonas del país se encuentran dominadas por peligroso grupos paramilitares y vecinos rabiosos que los apoyan.

El Estado tiene la responsabilidad y el deber de actuar a tiempo haciendo uso de su legítima fuerza (el monopolio de la violencia) para detener esta locura-aventura neofascista.

Basem Tajeldine

viernes, 30 de junio de 2017

El terror del que se arrepentirán


Por. Basem Tajeldine

Son innumerables los llamados que hacen por las redes sociales algunas individualidades y grupos políticos para salir a “matar chavistas” y “comunistas” en todo el país. Twitter y Facebook se han convertido en las plataformas por excelencia de la extrema derecha venezolana para la promoción del odio y la incitación al linchamiento, caza y quema de revolucionarios. Nuevamente, el demonio del fascismo ha sido desatado por una desesperada y codiciosa burguesía parásita del país que cree haber llegado el momento de volver a gobernar. Envían a sus hordas y mercenarios para asesinar y aterrar a los rojos, y el pueblo en general. Sin embargo, comenten el mismo error del pasado.

El siglo XX el mundo conoció el valor y la fuerza y desprendimiento de los rojos bolcheviques y los partisanos. Los nazis-fascistas de Hitler y Mussolini pecaron por estupidez cuando creyeron que era posible horrorizar y derrotar fácilmente a los comunistas rusos cuando en 1941 se lanzaron a invadir la Unión Soviética. Al cabo de pocos años, los nazis terminaron cocinados en su propio caldo; fueron derrotados y consumidos por el fuego revolucionario, probaron un poco de su misma medicina con el terror del ejército rojo quienes aún en condiciones desiguales pudieron destruir las defensas nazi-fascistas y derrotarlos militarmente, no sin antes entregar millones de vidas mártires a la causa. Fueron nuestros hermanos comunistas de la Unión Soviética quienes liberaron a la humanidad del terror nazi-fascista. Aquella gesta heroica escribió para la historia grandes relatos de desprendimiento, coraje y determinación de lo que son capaces los revolucionarios, que los idiotas del presente ignoran.

Hoy suman más de dos meses de violencia terrorista en Venezuela desde que la extrema derecha activó la nueva fase de arremetida contra el gobierno y pueblo revolucionario. Sin embargo, habría que sumarle varios años de terrorismo económico que pretendió doblegar al pueblo por hambre y arrebatar al chavismo sus bases populares. Cerca de 90 muertes por causas de la violencia terrorista callejera, por asesinatos selectivo y destrucción de la infraestructura civil pública y privada suman al saldo de la extrema derecha venezolana. Para el próximo 16 de julio amenazaron con más muertos y destrucción. Convocaron a celebrar un plebiscito ilegítimo para decidir la conformación de un “gobierno de transición” en Venezuela del que buscarán el reconocimiento internacional. Hablan abiertamente de iniciar la guerra civil al tiempo que solicitan la intervención de Estados Unidos. Son el caos.

Tanto en Venezuela como en el mundo se encuentra resurgiendo la misma amenaza del pasado con nuevo disfraz. La ideología del odio neofascita ha venido siendo inoculada desde hace 18 años en las clases medias venezolanas contra la Revolución Boliviana. En el medio oriente, el fascismo adquirió un disfraz  “religioso” contra el gobierno nacionalista-progresista de Siria, y en varios países europeos no disimulan su talante francamente fascista nostálgica. En todos los países afectados por el fenómeno del neofascismo o fascismo contempronaeo en sus distintas expresiones y/o manifestaciones resalta un factor común, estos grupos están siendo alimentado por el mismo enemigo de siempre que teme el avance revolucionario: no es otro que el imperialismo estadounidense (Estados Unidos), pero también por la OTAN, Israel, Arabia Saudita y Turquía con el propósito de destruir a los Estados-Nacionales que de resisten a la embestida imperial y su estrategia caotizadora.

¿Cuántas pruebas, cuántos argumentos debemos explicar para hacer entender al mundo que ya entramos en una fase de guerra abierta contra el neofascismo criollo? ¿Cuántas muertes y destrucción debemos soportar para que el ejército rojo de soldados bolivarianos y pueblo organizado comencemos la ofensiva revolucionaria?

Más temprano que tarde los neofascitas probarán un poco de su propia medicina, conocerán el terror rojo que nuevamente los hará morder el polvo de la derrota y arrepentirse para siempre por el error de provocar al que esta quieto. Así como sucedió durante la segunda guerra mundial, y como sucede hoy en Siria e Irak, el neofascismo será, sin duda, combatido y exterminado.

Por ésto celebro la valentía del Coronel Lugo frente al provocador fascista Julio Borges; la de los miles de efectivos policiales y guardias nacionales que hacen frente a las hordas fascistas; la del SEBIN y otros cuerpos que combaten al terrorismo. Pero sobre todo felicito la acción del pueblo organizado en colectivos que han salido para dar una lección de fuerza y determinación por defender la revolución.

La parásita burguesía venezolana volverá a morder el polvo de la derrota, y ésta vez será la definitiva. 

martes, 23 de mayo de 2017

La hipotética guerra civil en Venezuela y la ecuación Rusia

Por. Basem Tajeldine


Escuchaba la excelente entrevista realizada por la compañera Erika Ortega Sanoja de Russia Today (RT) al reconocido analista francés Thierry Meyssan*, y la certeza de todas las advertencias que hemos hecho por las amenazas que se ciernen contra Venezuela la sentí de pronto como un golpe. Siempre he creído en la posibilidad del error de mis análisis; en el más común error de la exageración cuando incurro en las comparaciones de los escenarios, los actores que se aprecian en el tablero del Medio Oriente y Latinoamericano. Las diferencias subyacentes entre ambos escenarios, entre ellas las culturales, agregan a la posibilidad de estar equivocado. Pero Meyssan tiene en su historial la dolorosa condición de no fallar en sus análisis, predicciones, y de estar siempre allí, en el lugar de los acontecimientos, antes y después del caos, para contar la verdad de primera mano al mundo.

La conclusión a la que llegó Meyssan va mucho más allá de lo imaginaba o creía posible. Para el serio analista, Estados Unidos (en lo sucesivo EE.UU.) está decidido a caotizar Venezuela, provocar una guerra civil para no sólo poder acabar definitivamente con la Revolución Bolivariana y el chavismo (-que será su primer objetivo-), sino también para destruir el Estado nacional de manera que permita acabar con cualquier forma de resistencia futura. Igualmente, el intelectual belga amigo de Venezuela, Michel Colon, ha dicho algo parecido refiriéndose al “caos constructivo” aplicado por la OTAN en el Medio Oriente.

Para poder explicarlo mejor, el analista francés se remontó a 2004 cuando “varios expertos del Pentágono explicaron que, en lo sucesivo, EE.UU. iba a librar nuevas guerras para dividir el mundo en dos zonas, que consistía en mantener una zona estable para EE.UU. y sus aliados (…) y otra zona donde no hubiera gobierno estable ni desarrollo, sino el caos”, para garantizar que nadie pudiera desarrollar un poderío que amenazara su hegemonía mundial”.Lo que complementó diciendo que la situación en Venezuela ya está lista, y cuando EE.UU. lo desee, va a comenzar la guerra.

Meyssan ejemplificó con el modus operandi del imperialismo contra otros países. Manifestó “Cuando estudiamos lo que pasó en Ucrania, en Siria o en Libia, es exactamente la misma metodología que se aplica hoy contra Venezuela; siempre comienza exactamente igual: se acusa al gobierno de cometer crímenes horribles (…) luego envían al país unas fuerzas especiales, unos francotiradores, que se colocan en los techos durante una manifestación, con el objetivo de disparar tanto contra los manifestantes como contra la policía (…). Eso crea una confusión enorme, y cada bando está convencido de que fue el otro el que le disparó, y ese es el comienzo de un enfrentamiento interno”, y de esta forma comenzaría una “guerra simbólica” que utilizarían los medios internacionales para explicar que se trata de una revolución“. A la que EE.UU. prestaría todo su apoyo a través de sus ONG’s y las bases militares dispuestas en los países vecinos que rodean a Venezuela. Recordó Meyssan que contra Libia utilizaron a Egipto (y Malta también); en el caso de Siria, utilizaron a casi todos los estados aledaños: Turquía, Líbano, Irak, Jordania e Israel. Si van a atacar a Venezuela, sin duda van a utilizar a un estado o a varios estados fronterizos de Venezuela”, como es el caso de Colombia.

Al final de su entrevista, Meyssan regaló un consejo a la derecha venezolana y a sus seguidores diciendo que “Todas estas oposiciones están cometiendo un error. Los movimientos opositores, ya sea aquí en Venezuela como en el mundo árabe, serán todos destruidos, tal y como habrán permitido la destrucción de los gobiernos a los que se oponen. Porque Estados Unidos se burla de ellos más que de los gobiernos”.

¿Guerra civil en Venezuela?

Hoy somos muchos quienes hemos venido denunciando que la extrema derecha venezolana y sus disociados seguidores juegan con fuego, y cegados por la codicia, el odio irracional y el engaño no se percatan que están siendo utilizados por el imperialismo para un juego en el que todos perderíamos, menos las compañías que se lucran de la guerra y la destrucción. Las potencias capitalistas saben que crisis estructural del sistema mundial no podrá ser salvada de la misma forma como se hizo en el pasado durante la gran depresión de 1929, por medio de la guerras entre potencias que hoy ostentan armas nucleares. La guerra se la impondrán a la periferia capitalista.

Una guerra civil no es un juego de niños guarimbeando, esperando que con sus acciones callejeras y vandalismo caiga el gobierno. En lo absoluto. Una guerra civil es cosa de hombres y mujeres empuñando armas pesadas, de guerra, de alto poder destructivo que haría imposible evitar daños contra todos. Todos pagaríamos por igual. Todos habríamos perdido la guerra el mismo día de su inicio. Ésta no sería una guerra de 30 millones de venezolanos luchando entre sí, así como muchos imaginan. Una guerra de todos contra todos. No. Las armas estarán sólo en manos de quienes saben utilizarlas, por lo general en batallones, unidades, frentes de diez, cientos o miles de personas bajo la dirección de uno de los 2 bandos enfrentados, o 3, o 4, o 10 o 100 bandos enfrentados, tal como sucede en Siria y Libia, porque el plan imperial es dividirnos para destruir el país. De ésta forma, en un profundo escenario de conmoción nacional, entraría abiertamente EE.UU. bajo su predilecta excusa de la “defensa de los derechos humanos”, la “responsabilidad de proteger” y la “defensa de sus intereses nacionales”, etc.

¿Qué podría hacer el país para resistir ante la embestida imperialista?

La respuesta no es fácil. Pues no basta con tomar conciencia de la gravedad del asunto e iniciar una gran campaña de concientización para sumar voluntades en Venezuela y el mundo por la paz, y menos entre los opositores (-cosa que hoy sería imposible, hasta que los primeros bombazos estadounidense o una guerra con Colombia haga ablandar las posiciones, cosa que sería demasiado tarde-). Es preciso reflexionar profundamente, dejar los dogmas y las posiciones principistas de lado para poder entender que la única forma de resistir a la embestida imperialista y a sus lacayos de la región es como lo hizo Siria. El gobierno venezolano debe integrar a Rusia y a otros países aliado en una ecuación que podemos denominar: Muralla de Defensa Antimperialista.

Si EE.UU. cuenta con varias bases militares en Colombia dispuestas para agredir a Venezuela, admitido por el senado estadounidense, bien sea de forma directa, o indirecta utilizando al Estado colombiano y sus grupos mercenarios, también Rusia debería ser convencido de estar presente en Venezuela bajo una figura que no necesariamente signifique una base militar perenne, sin limitaciones e inmunidades para sus soldados como lo hace precisamente EE.UU. con sus lacayos.

¿Estaría interesada Rusia en apoyar a Venezuela? ¿Cuál sería el costo político y económico que implicaría para la defensa del país? Son preguntas que quedan por responder.



fuentes:
* La situación está lista para cuando EE.UU. quiera intervenir en Venezuela

domingo, 9 de abril de 2017

¡Abajo el Estado dionisiaco! ¡Ya basta de libertinaje si queremos salvar la patria!


¡Abajo el Estado dionisiaco! ¡Ya basta de libertinaje si queremos salvar la patria!

Por. Basem Tajeldine

Si para nuestros dirigentes vale ésta mi humilde opinión sobre la actuación de las fuerzas del Estado venezolano el pasado 8 de abril, y de todos estos difíciles años de revolución, diría, sin temor a equivocarme, que ha sido completamente decepcionante e ineficiente a la hora de ejercer su legítima autoridad para evitar la violencia derechista en las manifestaciones. Hago salvedad de los órganos de inteligencia del Estado venezolano, que debo reconocer, han sido exitosos a la hora de desarticular todos los planes terroristas, de magnicidio y golpistas preparados por la lacaya derecha venezolana en todos estos años. ¿Por qué tanta sutileza a la hora de enfrentar el vandalismo promovido por la derecha? ¿Qué pasa con el terrorismo callejero? La violencia callejera es también hija de la falta de autoridad. -No lo creen así, pregunto a mis buenos camaradas.

Siento decepción y pena por lo que ha venido ocurrido en nuestro país. Nuestro Estado es extraño y exhibe debilidad. Entiendo que es difícil hacer una revolución en democracia, y es mucho más complejo cuando nace atada a las cuerdas del Estado burgués y debe enfrentar grandes amenazas internas y externas. Frente a las agresiones, la respuesta del gobierno ha sido siempre la de mantener la cautela frente al enemigo y la confianza en nuestro pueblo. Así hemos debido soportar la violencia callejera, los asesinatos selectivos y golpes de Estado porque nos repiten mil veces que nuestra revolución es y debe seguir siendo pacífica y democrática, y por ello debemos soportar el látigo de la contrarrevolución violenta.

Nuestro gobierno no ha sabido enfrentar la violencia que impone la burguesía parásita del país. Al no actuar con contundencia contra ese flagelo desatada por la derecha, el Estado venezolano se hace cómplice de la misma. Valga decir, lo ha venido siendo desde el mismo 11 abril de 2002, fecha muy significativa para la historia venezolana porque constituyó el primer estallido golpista reaccionario que fuese derrotado por el pueblo chavista en menos de 72 horas, y cuya secuelas siguen presentes porque la lección nunca se pudo entender. Gracias al látigo reaccionario, nuestro pueblo se elevo en conciencia y carácter, pero el Estado no tanto.

El Estado burgués venezolano lleva 18 años sin eximir la misma materia que reconoce su legítima autoridad a la hora de ejercer el monopolio de la violencia y evitar la anarquía -espero sepan perdonarme mis queridos hermanos genuinos-anarquistas. No es contra ustedes-.

Es Venezuela un país muy extraño. Aquí se habla mucho de democracia, derechos humanos (DDHH) y libertades. En todos los discursos políticos (tanto de la derecha como de la izquierda venezolana) nunca faltan aquellas palabras tan prostituidas en el mundo como ninguna otra. Dice en el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", pero en Venezuela unos creen tener más derechos que otros, y el Estado garantiza que así suceda. -No tengo la menor duda.

En nuestro extraño país, los políticos de la derecha se hacen llamar "demócratas" y "pacíficos" al tiempo que convocan públicamente a grandes manifestaciones violentas contra un gobierno al que llaman por todos los medios nacionales e internacionales "cruenta dictadura" porque no les permiten expresarse mejor. Pero nuestra extraña "dictadura" resulta ser aun más extraña que la propia palabra; la llaman también "dictadura-democrática" o "dicta-blanda" porque eso sí, ha democratizado lo que es propio del Estado: el monopolio de la violencia. Gracias a esto, todos los manifestantes opositores al "rrrrrrégimen castro-chavista" tienen garantizado, además de los putos derechos humanos, el derecho a protestar con extrema violencia; a destruir la infraestructura pública, hacer llamados públicos a la intervención extranjera, asesinar chavistas y golpear a la policia y guardias nacionales. En otras palabras, la derecha venezolana tiene más derechos que la izquierda. Se les permite todo. ¡Viva nuestra extraña democracia venezolana! ¡Viva el Estado burgués! ¡Viva el Estado dionisiaco!

Nuestros sabios dirigentes dicen que nuestra "democracia" resulta ser la más progresista, envidiada y completa todas las "democracias" latinoamericanas, incluso, que la  estadounidense, porque aquella condena a la pena capital a aquellas personas que incurran en acciones terroristas y traición a la patria, mientras la nuestra lo permite todo. ¡Viva el libertinaje!

Algunos dirigentes más "cautelosos" nos explican que la razón del libertinaje es la inteligente "estrategia de la cautela". Nuestro gobierno respeta al extremo los "DDHH". Argumentan que no se debe entregar armas al enemigo en momentos tan críticos, de grandes amenazas que se ciernen contra Venezuela, porque el enemigo las utilizaría a su favor. Cabe preguntar ¿Acaso el enemigo necesita de  argumentos válidos para decir que en Venezuela existe una dictadura?  Cuando la verdad termina siendo enterrada por los medios, y se impone la mentira, de nada valen todos nuestros esfuerzos para desmentirlos. Veamos la tragedia de los pueblos árabes, el yugoslavo, asiático. Cuándo Estados Unidos decidió invadir esos pueblos, no lo hizo esperando alguna excusa que resultase  la más creíble por la opinión pública mundial para hacerlo. Para nada. Creó un falso positivo que fue magnificado por los medios y luego invadió esos países pisoteando Naciones Unidas y el derecho internacional.

Pocos días atrás, leía un artículo publicado por la reaccionaria cadena alemana DW y la británica BBC que decían lo que quizás nuestros inteligentes dirigentes no pueden entender. Reconocían que si bien el Estado venezolano no posee el monopolio de la violencia, ésta falta generaba un "Estado fallido", por lo que se hacía imperiosa la intervención extranjera. En otras palabras, esos medios advertían que la falta de autoridad del Estado venezolano (por temor a no alborotar los demonios imperiales que la señala de violar los DDHH), será tanto o más grave que reprimir los actos terroristas y evitar la anarquía en el país, lo que según el jefe del Comando Sur, el Almirante Kurt W. Tidd, "amenaza la estabilidad de la región".

En días pasados, el mismo funcionario militar de Estados Unidos para América Latina había presentado un informe al Senado advirtiendo que Venezuela podría ser un factor "desestabilizador" en la región. Decia: "La creciente crisis humanitaria en Venezuela podría obligar a una respuesta regional".

-A buen entendedor, pocas palabras.

¿Hasta cuándo debemos seguir permitiendo tanto libertinaje y terrorismo en nombre del "respeto a los DDHH"? ¿Hasta que nos invadan? ¿Acaso no resulta estúpido y peligroso tener que soportar tanto chantaje y terrorismo? ¿Hacer cumplir la Leyes del país llevando a prisión a los actores intelectuales y materiales del terrorismo, respetando el derecho a la vida, a la defensa y un trato justo, significa violar los DDHH? -No me jodan.











jueves, 6 de abril de 2017

Tocando otra vez las puertas del infierno nuclear


Por. Basem Tajeldine

Muchos en el mundo confiaron -yo entre ellos- que la nueva administración estadounidense dirigida por el arrogante Donald Trump, actuaría con cierta independencia del establishment (establishment: llámese, vieja clase política de neoconservadores, sionistas, el poder financiero, mediático y el Complejo Militar Industrial) porque los enfrentó públicamente y venció a su candidata Hillary Clinton.

El xenofobo Trump se mostraba
seguro de su proyecto de volcarse hacia adentro con la reconstrucción de la economía imperial muy deprimida por la globalizacion; proponía un acercamiento a Rusia y llegó a reconocer la legitimidad del gobierno sirio porque lucha contra el Daesh. Además, llegó a criticar los desmesurados gastos militares de EE.UU. por sus aventuras bélicas y las bases de la OTAN y el golfo. La campaña electoral Trump vs. Hillary fue un verdadero reality-show político.

A escasos días de su triunfo, Trump dio su brazo a torcer desechando sus promesas electorales. Entre las primeras medidas de Trump destacaron el incremento al ya astronómico presupuesto militar estadounidense y las nuevas amenazas contra Rusia, Irán y China. Pero EE.UU. necesita una guerra que no sea muy costosa y garantice su victoria

El más reciente falso positivo de las armas químicas montado contra el país árabe, sirvió de perfecto justificativo para desatar los demonios de la muerte y la destrucción. De nada valen las pruebas que responsabilizan a los terroristas de los innumerables ataques con gases tóxicos contra civiles sirios. Necesitaban una excusa para desatar la locura y proteger a sus derrotados mercenarios que vienen sufriendo grandes pérdidas por el avance de las tropas sirias, y ya la tienen.

Los 50 misiles Tomahak lanzados contra el ejercito sirio marca el inicio de la primera aventura militar de la administración Trump. Las hienas imperiales ríen con sangre entre sus colmillos y garras. Ahora magnate estadounidense promete ser más cruel y belicista que sus antecesores. El impredecible Trump se vuelve cada vez más predecible.

Estados Unidos provoca a Rusia pasado la "linea roja" marcadas en Siria. Días atras lo intentó la entidad criminal de Israel, y la respuesta rusa fue oportuna. Falta saber cuál será la reacción de Rusia e Irán, que no se quedarán de brazos cruzados.

El mundo vuelve a estar a las puertas del infierno por una posible guerra entre potencias nucleares. Trump dijo que no deseaba una guerra entre Rusia y Estados Unidos. Pero la locura, prepotencia y la sed de sangre de las hienas imperiales es incontrolable.