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viernes, 29 de mayo de 2015

El wahabismo: la ideología de los terroristas degolladores del Daesh-ISIL y cáncer inoculado en la comunidad musulmana


Por. Laila Tajeldine y Basem Tajeldine
@lailatajeldine @BasemTajeldine

En el “civilizado” mundo occidental del siglo XXI (entiéndase como Europa, Estados Unidos, y también en América Latina) a muchos, todavía, embarga un profundo desconocimiento de los pueblos que hoy sufren por los más brutales conflictos geopolíticos disfrazados de “religiosos”. La gran media internacional, y especialmente el sistema educativo occidental se han encargado de manipular la verdad y no profundizar en la información para hacer que sus pueblos desconozcan las razones de fondo que motivaron los conflictos que se suscitan, no casualmente, en las regiones definidas por su importancia geoestratégicas; que disponen de importantes reservas de hidrocarburos y otras materias primas.    

La mezcla maquiavélica de generalización y/o asociación e ignorancia beneficia a los promotores del desastre humanitario que experimentan los pueblos árabes. Los medios occidentales se ocupan en difundir al mundo las aterradoras imágenes del conflictos que padecen los pueblos del Medio Oriente y el Norte de África, donde se distingue a grupos de hombres con atuendos culturales árabes-musulmanes lapidando a una mujer acusada de adulterio o decapitando a otros hombres acusados de herejes, etc.. Y es suficiente para inducir la asociación maquiavélica de que todos los musulmanes son árabes, y que todos los árabes son despiadados terroristas que disfrutan lapidado a sus mujeres y decapitando a otros musulmanes que también son terroristas, lo que termina justificando aquella vieja y descabellada tesis que habla del “choque de civilizaciones” [1] y misión “evangelizadora” del “imperio benevolente” estadounidense que tiene el deber de luchar contra todos los musulmanes para “civilizar” a esos pueblos e imponer los “valores occidentales”.

Esto explica el por qué muchas personas en occidente terminan prestándose, sin desearlo, al juego perverso que pretende asociar a todos los musulmanes con los crueles terroristas militantes de Al Qaeda y el Daesh-ISIL (grupo autoproclamado como “Estado Islámico”, que no es Estado ni mucho menos islámico). Incluso, se llega a generalizar hasta el colmo de no poder distinguir las profundas diferencias que existen entre los grupos terroristas antes mencionados y los gobiernos y movimientos árabes (el gobierno del presidente sirio, Bashar Al Assad, y la resistencia libanesa del Hezballah) que resisten a los primeros. Lo que también explica el por qué las miles de personas (mujeres, niños y hombres) que han muerto en los últimos 4 años no pesan mucho en la conciencia de los civilizados occidentales. 

Cabe rescatar la justa terminología para explicar, y hacer entender, que no todos los musulmanes son árabes, y no todos los árabes son musulmanes. Los iraníes, paquistaníes, afganos, turkmenos, chechenos, kazajos, chinos de la etnia uigur, los albanos kosovares, los senegaleses, los nigerianos, y así una larga lista de nacionalidades y etnias son de religión musulmana, pero no son árabes. El término ÁRABE se refiere, solo, al pueblo originario de la península arábica (los pueblos del Golfo Árabe) que se expandieron y mezclaron con muchos otros pueblos del Medio Oriente, Asia Central y Norte de África en el transcurso de varios siglos, que terminaron asumiendo la cultura y el idioma de los conquistadores árabes. El término ISLAM define a la última de las 3 religiones abrahámicas monoteístas originarias del Medio Oriente, cuyo significado ha sido traducido en “la sumisión a Allah (Dios)”. Mientras que MUSULMÁN es el creyente del Islam. Por otro lado, entre las comunidades creyentes árabes coexisten otras religiones. Sin dudas, la mayoritaria de los árabes profesa la religión islámica, son los llamados árabes musulmanes, pero también existe una importante minoría de árabes cristianos y judíos (los mizrajíes).

Cuenta la historia de la religión musulmana que a principios en el siglo VII, d. C. un joven comerciante del desierto llamado Mohamed (569 – 632 DC) fue elegido por un ángel que lo invita a ser el mensajero de Allah (Dios). En adelante, a Mohamed le son develadas las palabras que contiene El Corán, libro sagrado de los musulmanes. Y sobre la base de los preceptos del Corán, Mohamed junto a los posteriores 4 califas (Abu Bakr, Omar Ibn Aljattab, Uthzman Ben Affan, Ali Ibn Abi Talib) fundan la última religión monoteísta conocida también como el sello de todas las religiones monoteístas, separada del judaísmo y del cristianismo, pero que vino, según manifiestan sus devotos, “para corregir las desviaciones y falsas interpretaciones de las palabras sagradas hechas por aquellas religiones”.

El Corán fue escrito por los 4 califas, también conocidos como los Rashidun “los bien guiados”, quienes habían recogidos en el tiempo las palabras develadas al profeta Mohamed por el arcángel Gabriel, y plasmadas en el texto sagrado luego de su muerte en el año 632 d. C. Algunos investigadores alegan que luego de la muerte del mensajero de Allah, sus fieles interpretaron lo que el profeta Mohamed les expresó y publicaron dicho texto entre los años 644 y 656 d. C. por lo que seguramente pudo haberse dado errores de interpretación a conveniencia de quienes ostentaban el poder.

El profeta Mohamed determinó que era necesario llevar la religión islámica a otros lugares. Es así como él, los 4 sucesivos califas y los posteriores califas que construyeron a los grandes imperios árabes: los Omeyas (hasta 750 d. C.) y Abasí (750 hasta 1258 d. C.), iniciaron un exitoso proceso de conquistas que se extendieron por todo el Norte de África, parte importante de Asia y Europa. Además, dicho proceso de expansión fue acompañado de la lengua y cultura árabe.

El intelectual francés Enmanuel Todd, explica que el universalismo del primer imperio árabe fue su rasgo más distintivo, “su extremo igualitarismo fue lo que le permitió expandirse rápidamente hasta conquistar extensos territorios antes controlados por otros imperios en decadencia” [2].  El éxito proselitista del islam hizo que muchos pueblos conquistados asumieron esa como su religión una vez liberados de los imperios decadentes de la época, y no porque fueron sometidos por la fuerza de las armas. Aunque se impuso la religión del nuevo conquistador musulmán, muchos pueblos terminaron conservando sus lenguas y culturas originaria (es el caso de Senegal, Turquía, Irán, Indonesia, entre otros) enriqueciéndose con la nueva. Igualmente, hubo quienes asimilaron la lengua y la cultura árabe, más no la religión (cristiana, bereber).

Más recientemente, la Organización de las Naciones Unidas revelo que en el mundo existen más de 1.600 millones de musulmanes y de ellos solo 340 millones son árabes. Más tarde el Vaticano confirmó que en el año 2008 concluyó que el 19.2% de la población mundial era musulmana, mientras que el 17.4%  católica. Además, indico que el porcentaje aumentará de forma notable en los próximos años, ello debido a que los islámicos tienen una alta tasa de natalidad. Algo más impactante también publicado por varios medios, dice que en los próximos años, el número de musulmanes practicantes que van a las mezquitas en Inglaterra será superior al de los católicos que asisten a las iglesias [3].

Países Árabes musulmanes: se le denomina países árabes a aquellos cuya lengua oficial sea el árabe, la religión predominante sea el Islam y pertenecen a la Liga de Estados Árabes., Palestina, Arabia Saudita, Bahréin, Comoras, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Mauritania, Omán, Qatar, Saharaui, Siria, Somalia, Sudán, Túnez, Yemen y Yibuti. 

Países donde domina el Islam y no son árabes:
África: Chad, Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Camerún, Gabón, Gambia, Guinea Bissau, Mali, Malaui, Mozambique, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona, Togo y Uganda.
Asia: Azerbaiyán, Bangladesh, Brunei Darussalam, Indonesia, Kazajistán, Irán, Kirguistán, Malasia, Maldivas, Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.
América del Sur: Surinam
Europa: Turquía, Albania, Bosnia y Herzegovina.  
Indonesia es el país donde hay más musulmanes, superior a 150 millones de musulmanes en ese país, seguido de Pakistán con más de 141 millones de musulmanes.

Tendencias en el Islam.
El Islam no es un bloque monolítico. Sin embargo, existe un texto único en el Islam, el Corán, que  prohíbe el enfrentamiento entre los propios musulmanes y lo determina como “Haram” (Pecado), pero dentro de la religión se crearon diferentes corrientes productos de las escuelas de jurisprudencia que surgieron en torno a la interpretación del libro sagrado. Entre ellas, las dominantes son: la sunìta (mayoritaria), la chiíta, la sufi, la alawita, la drusa, y otras.

Varios historiadores aseguran que la diferencia inicial, y la más importante, se produjo dentro grupos más cercano que acompañó al profeta Mohamed, quienes luego de su muerte (632 d. C.) lucharon entre sí por escoger al califa que debía ser el heredero político del profeta y, a la vez, regente espiritual del Islam. Mohamed no estableció un mecanismo oficial de sucesión.

Tras la muerte del Profeta siguieron interminables disputas por el poder del naciente imperio. Estaban quienes apoyaban que el califa debía ser escogido entre los herederos descendientes directos del profeta Mohamed, de su hija Famita y esposo Ali, también primo del profeta. Estos pasaran a denominarse los partidarios de Ali, CHIÍTAS. Y estaban quienes consideraban que los sucesivos califas no necesariamente debían ser descendientes directos del Profeta Mohamed, sino escogido por un consejo de sabios. Estos pasaron a denominarse los SUNITAS. La rama sunita fue inicialmente liderada por una de las viudas del Profeta Mohamed, Aisha, quien se oponía junto con otros grupos, al califato de Ali, y lo enfrentaron hasta su propia muerte y provocaron el martirio de su hijo Hussein. Sin lugar a duda, esa fue la disputa que sentó bases de la división y el futuro debilitamiento de la unidad islámica.  

En la actualidad, las características diferenciales más importantes entre el chiismo y el sunismo, es que los primeros cuentan un líder supremo, llamado Imam, escogido por un consejo de 12 eruditos musulmanes. Mientras que los sunitas tiene una organización más sectaria y menos formal, donde un sin número de estudiosos opinan y deciden, y siempre se contradicen. Otras diferencias más referidas a las normas religiosas, es que los chiitas rezan 3 veces al día, mientras que los sunitas lo hacen 5 veces, pero ambos basan sus oraciones en el mismo libro sagrado: el Corán.

Pese a la disciplina que caracteriza a los chiitas, y su relación con el resto las comunidades musulmana, ellos solo representan el 15% del total. Sin embargo, resalta que casi la totalidad de población iraní profesa la religión musulmana de la rama chiita, en la sociedad iraquí supera el 60% y un porcentaje parecido existen en Yemen, Azerbaiyán y Líbano. En el caso de los países árabes, predomina  la tendencia sunita.

El plan imperial contra los pueblos árabes.
La lucha por la independencia liberada por los pueblos árabes en los primeros años del siglo XX, de la que surgieron auténticas experiencias del nacionalismo árabe y el Panarabismo liderado por Gamal Abdel Nasser (1918-1970), una vez derrotados estos a principio de 1970, las potencias imperialistas de la época lograron imponer su sistema de dominación en la mayoría de los países árabes a través del modelo capitalista neocolonial de dependencia.

Lo que en 2011 se conoció como la “primavera árabe”, fue en sus inicios una autentica rebelión de las masas populares contra las tiranías lacayas de occidente que sirvieron al modelo económico capitalista dependiente. Aquel movimiento original fue rápidamente neutralizado por occidente y sus aliados de la región, quienes, una vez más, se apoyaron en los movimientos fundamentalistas y reaccionarios para desviar los objetivos de aquella lucha. El temor al renacimiento del sentimiento nasserista, por las reivindicaciones y justicia social que exigían los pueblos árabes en sus protestas, alertó a las hienas imperiales. 
  
El plan imperial de Estados Unidos para los pueblos árabes y musulmanes no tardó en develase. Un documento del Pentágono, con un mapa bien diseñado por antropólogos mercenarios, propone un programa para la división del mundo árabe por tendencias religiosas, denominado el “Nuevo Gran Medio Oriente” [4], que junto al plan sionista, denominado “Plan Yinon”, pretenden evitar que el Panarabismo (unidad del mundo árabe), pueda concretarse nuevamente. A estos planes, responden las políticas que en lo sucesivo aplicaron las petromonarquías árabes mantenidas por occidente, que han venido auspiciando a las diferentes organizaciones fundamentalistas religiosas wahabitas con el propósito de golpear y/o destruir a todos los genuinos movimientos de resistencia árabe, a los gobiernos panarabistas y nacionalistas de la región. Bajo el  pretexto de la Yihad contra los “infieles” musulmanes y un retorno a la Umma (el regreso a la supuesta unidad del mundo islámico de la época de los primeros califas), los grupos terroristas apoyado por occidente ha justificado su actuación.

El wahabismo es la ideológica de los lapidadores y decapitadores de Al-Qaeda y el Daesh-ISIL, también de la Hermandad Musulmana que es una prolongación de la secta madre que rige desde Arabia Saudita. Todas estas organizaciones terroristas fungen hoy como los actores principales para el desarrollo del plan imperialista para la región. El wahabismo constituye la ruptura con la tradición islámica clásica universalista, que en su lugar pretende imponer un islam supuestamente “original”, “puro” y una interpretación literal del Corán rescatando la prédica del jurista Muhammad Abdul Wahhab (1703-1792) quien en 1744 apoyó a la familia Saud por la conquista política del poder en la región del golfo árabe y la Meca.

Esa corriente, astutamente dice promover el regreso a los orígenes de la salafiya, la imitación de la vida del profeta, incluso, hasta ha llegado al descaro de inventarse un 6º pilar de la fe islámica, que desde sus inicios siempre han sido solo 5 (la declaración de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la visita a la meca) este sería la obligación de convertir por la fuerza a los malos creyentes y los apóstatas, de lo contrario, justifica el exterminio de todos los musulmanes chiitas y las corrientes sufistas, drusos y también a los musulmanes sunitas que se opongan. Por lo tanto, el wahabismo no es sunita ni mucho menos musulmán, y convierte a todos los musulmanes en sus primeras víctimas.

La ideología wahabí interpreta la Yihah como la lucha contra todos los infieles por la expansión del Islam en el mundo, olvidando que en el islam está expresamente prohibido que un musulmán asesine a otro musulmán por motivos religiosos, y que también exige respetar a las demás religiones del libro (judíos y cristianos). Es importante destacar, también, que según la interpretación tradicional del Islam, y especialmente la andaluza, la Yihad es la lucha interna contra las desviaciones de uno mismo para lograr una mayor espiritualidad y acercamiento a Dios. Es el wahabismo el cáncer del islam; la caricatura más funesta del islam dibujada por occidente, a su imagen y semejanza, para servir a la estrategia de dominación imperial en la región. Es, en el fondo, la misma ideología nazi-fascista de mediados del siglo pasado, pero con barniz de religión.

Para el reconocido intelectual francés, Jean-Michel Vernochet, la contínua expansión del wahabismo está estrechamente vinculada con la del modelo financiero, económico y societal anglo-estadounidense. Por lo que la suerte de la Península Arábiga ha estado ligada, desde 1945 hasta la actualidad a los intereses occidentales. Refiere Vernochet que:

“Existe una especie de hidra de varias cabezas pero cuyas cabezas fundamentales están en Manhattan, Chicago (donde se halla la bolsa mundial de materias primas), Washington con la Reserva Federal, en la City de Londres, en Bruselas con la OTAN, en Francfort con la sede del Banco Central Europeo y en Basilea, ciudad que alberga una súper empresa anónima en el sentido jurídico que funge como banco de los bancos centrales, o sea ¡el Banco de Pagos Internacionales! (...) Desde esa perspectiva,  la ideología wahabita un claro intento de subvertir el islam para imponerse a todos los pueblos, ya sean cristianos o musulmanes. Religión societal, religión de mutación civilizacional que antecede o acompaña la progresión de un mundialismo caníbal. Una religión destinada a reemplazar a todas las demás y que podríamos designar con toda razón como el “monoteísmo del mercado” [5].


El día que los pueblos y líderes árabes aparten sus diferencias y antepongan lo árabe, su historia y cultura para hacer frente a las divisiones sectarias reaccionarias, ese día el sueño de la justicia y unidad Panarabista volverá a verse en el horizonte. Sin embargo, el paso fundamental se dará cuando todos entiendan que no hay una vía distinta al socialismo y que las clases dominantes y las petromonarquías wahabita lacayas deban necesariamente ser derrocadas para comenzar de nuevo la verdadera y definitiva batalla contra el enemigo de todos los pueblos: el gran capital monopólico transnacional, es decir, al imperialismo. 


Fuentes:
[1] Choque de civilizaciones, Samuel. P. H.
[2] Después del Imperio, Por Enmanuel Todd, 2012.
[4] El Nuevo Gran Medio Oriente, de G. W. Bush
[5] entrevista a Jean-Michel Vernochet http://www.voltairenet.org/article186380.html

domingo, 10 de mayo de 2015

La victoria del Ejército Rojo y el papel actual de Rusia


 
Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

 
Tal como estaba previsto, a la conmemoración por el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria en Moscú, Rusia, asistieron varios mandatarios amigos de todos los continentes invitados por el presidente ruso Vladimir Putin, menos los jefes de Estado de la Unión Europea que se han subordinados al macabro juego de Estados Unidos contra el gobierno y pueblo ruso bajo el pretexto del conflicto ucraniano. Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, no tuvo más remedio que viajar a la Federación Rusa al día siguiente, 10 de mayo, probablemente presionada por las mismas empresas alemanas que han sido las más afectadas por las absurdas sanciones impuestas al país eslavo [1].  
El pretendido boicot de los líderes occidentales habría pasado desapercibido entre la gran multitud de pueblos, jefes de Estados y los soldados que estaban presentes en la Plaza Roja, y por la opinión pública mundial, de no ser por el empeño de los grandes medios internacionales y la mención que sobre el punto hiciera el mismo mandatario ruso en ocasión de su discurso. El presidente Putin rindió homenaje al sacrificio hecho por otros pueblos durante la Segunda Guerra Mundial, habló sobre la disposición de su gobierno a restablecer las relaciones con Europa, también alertó que "los principios internacionales de cooperación logrados después de la guerra han sido cada vez más ignorados" [2].
Más de 16 mil hombres y mujeres del orgulloso ejército ruso marcharon en la Plaza Roja con mucho ánimo y en perfecta sincronía; rescatando la memoria histórica de la victoria soviética y el legado de aquellas generaciones que batallaron en la Gran Guerra Patria. El ejército ruso rescató y puso en alto los genuinos símbolos de la victoria: la Bandera Roja con la Hoz y el Martillo. En el desfile militar también participaron ejércitos de otros países amigos.
No faltaron, tampoco, los miles de los sobrevivientes y sus hijos, algunos quienes recordaron con lúcidos testimonios escritos y televisados los horrores que padecieron durante la 2da Guerra Mundial, particularmente la crueldad de los crímenes cometidos por los hombres y mujeres de las fuerzas alemanas, italianas y españolas que actuaban segados por las mismas ideologías supremasistas nazi-fascistas que hoy vuelven a resurgir  en esos mismos países y en el mundo producto de la crisis estructural del capitalismo.
Sin duda alguna, fue un desfile militar impresionante. Para muchos comentaristas ha sido "el mayor de la historia de ese país", que no pudo ser boicoteado por Occidente y sus grandes medios desinformativos, pese a todos los intentos. Hasta la misma cadena de noticias estadounidense CNN terminó por reconocer que "El Kremlin ha sido siempre capaz de organizar espectaculares desfiles militares, pero este año se ha superado a sí mismo. En la Plaza Roja marcharon más de 16.000 soldados. ¡Es un desfile espectacular!" [3].
Además, el evento ruso sirvió de oportunidad para mostrar al mundo, y particularmente a las arrogantes hienas belicosas de occidente, las nuevas capacidades defensivas de última generación tecnológicas desarrolladas por el gigante ruso: como los misiles anti aéreos S-400, el temido misil balístico intercontinental RS-24 Yars que posee capacidad para tres ojivas nucleares y los poderosos blindados T-14 Armata que cuenta con una cabina reforzada para la tripulación [4].
Desde finales de la guerra 1945, Estados Unidos y sus aliados europeos han venido abusando de la credulidad de muchos, de sus monopolios mediáticos y del entretenimiento cinematográfico (Hollywood) para mentir y tergiversar la historia de aquella cruenta guerra de acuerdo a sus intereses.
Por medio de la más brutal campaña de mentiras, las absurdas y no menos disparatadas producciones fílmicas hollywoodenses, libros, artículos y sesgados documentales televisivos, Estados Unidos buscó desde siempre restar importancia a la decisiva participación la Unión Soviética en la ofensiva militar contra los llamados países del Eje nazi-fascista. La mayoría de esas producciones se empeñaban en ocultar o minimizar la responsabilidad del ejército rojo en la liberación de los campos de exterminio nazis en Polonia y Alemania, y la derrota final de las fuerzas alemanas luego de la entrada de las tropas soviéticas en Alemania el 12 de enero de 1945 y la toma de Berlín pocos meses después, el 20 de abril.
La manipular la historia ha tenido el propósito de mostrar al ejército estadounidense, británico y francés como "los vencedores" de aquella contienda mundial, cuando en realidad la más importante participación de estos se produjo casi al final de la guerra, un año antes, con el desembarco de Normandía en 1944, y luego que las tropas soviéticas barrieran con lo mejor del poderío militar nazi en el frente ruso y se disponían a entrar en territorio alemán. El glorioso ejercito soviético toma primero Berlín, y más atrás llegan los “aliado”.
En vano fueron también todas las campañas mediáticas occidentales que pretendieron comparar e igualar al vencedor ejército rojo y al líder ruso, Iósif Stalin, con las tropas nazis y su cruel dictador Adolf Hitler. Y cuando pocos se prestaron a creer aquellas falsedades, se empañaron luego en decir que la derrota de las tropas de Hitler en territorio ruso se debió a las extremas temperatura del invierno de ese país, y no al sacrificio y el valor del pueblo soviético y su ejército rojo.
Las mentes inteligentes y justas del mundo siempre reconocerán el enorme sacrificio de los más de 27 millones de soviéticos que perdieron la vida defendiendo su patria por las ideas del comunismo y salvaron a la humanidad del horror nazi-fascista. El mundo, también, deberá reconocer el importante papel que hoy vuelve a desempeñar la Federación Rusa en respaldo de los pueblos que luchan contra las fuerzas neonazi en Ucrania (svoboda y pravy sektor), contra el sionismo y las fuerzas salafo-fascistas (Daesh-ISIL y Al Qaeda) en Eurasia, el Medio Oriente y el Norte de África que son apoyadas por el imperialismo estadounidense y sus aliados.

 

Fuentes:

[1] Merkel explica por qué viaja a Moscú


 
[2] Putin: “Rusia está dispuesta a restablecer relaciones con Europa”


 
[3] CNN: evento en Rusia


 
[4] Momentos del desfile

martes, 28 de abril de 2015

¿Por qué Rusia y China son indetenibles?


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Pese a todos los malos augurios y los más estrafalarios análisis realizados por algunos “expertos” analistas económicos y políticos que hasta hace poco gozaban de mucho respeto, China y Rusia han podido resistir a todas las provocaciones que en los últimos años vienen orquestándose desde  Estados Unidos y la Unión Europea. Ninguno de esos “expertos” economistas del stablishment estadounidense y europeo han sabido explicar el cómo le hace Rusia para resistir a las ilegales y no menos terroristas sanciones impuestas por el bloque occidental contra ese país*, y que buscan destruir la economía rusa, pero tampoco el cómo le hace China para mantener su impresionante crecimiento. 

Los sesudos auguraban el colapso de la economía rusa, pero las sanciones están obligando a Moscú a recuperar su propia industria nacional que había sido desmantelada con ayuda de Occidente luego del fatal colapso de la Unión Soviética, pero también a desarrollar profundas alianzas con países asiáticos (fundamentalmente con China) y con América Latina lo que le ha permitido seguir creciendo económicamente.

En 2014 Rusia registró un superavit en su Balanza Comercial de 142.009,8 millones de euros, un 8,54% de su PIB, superior al superávit alcanzado en 2013 que era de 134.812,1 millones de euros [1], mientras que el rublo (la moneda de Rusia) continúa fortaleciéndose en 2015 pese a las sanciones, dejando sin aliento a quienes pronosticaban su desplome, publica la prestigiosa agencia Bloomberg [2]. La realidad del gigante ruso dista mucho de como la dibuja el senador estadounidense John McCain, y muchos como el, que consideran a Rusia como "una gasolinera disfrazada de país", y que “las sanciones económicas por la han sido un paso muy importante” [3].

Por su parte, en lo que va de 2015 China ha mantenido su tasa crecimiento económico en 7% del PIB, tal como estaba planificado para el primer trimestre del corriente año [4]. Cabe recordar que en 2014 China registró un superavit en su Balanza Comercial de 287.886,3 millones de euros, un 2,81% de su PIB, superior al superávit alcanzado en 2013, de 195.198,4 millones de euros [5]. Ese mismo año, China superaba por primera vez en la historia a Estados Unidos en términos del Producto Interno Bruto (PIB) a paridad de poder adquisitivo (PPA), totalizando 17,6 billones de dólares mientras que el de Estados Unidos era de 17,4 billones [6].

Por lo tanto, la real amenaza para la economía y la paz mundial no se encuentra en Rusia o en China, sino en los propios Estados Unidos cuya deuda pública supera ya los 18 billones de dólares (103% del PIB anual del país) y  su déficit fiscal 2014 superaba los 500 mil millones de dólares. En otras palabras, EE.UU. se encuentra en bancarrota porque cada ciudadano estadounidense debe 56.714 dólares. Sin embargo, la quiebra de Estados Unidos afecta directamente a sus mayores compradores o tenedores de Bonos del Tesoro, entre ellos: China, Japón, Francia, Alemania y Rusia. Cabe destacar que China posee bonos norteamericanos por valor de unos 1,3 billones de dólares. Y Japón cuenta con 1,14 billones invertidos en bonos del Tesoro [7].

Entonces, ¿A quiénes realmente perjudican las sanciones contra Rusia? ¿Qué es lo que realmente inquieta a Estados Unidos?

Hoy varios países de la Unión Europea respaldan la idea de levantar las injustas y contraproducentes sanciones a Rusia. Entre ellos resaltan: Austria, Hungría, Italia, Chipre, Eslovaquia, Francia, Grecia y la República Checa, que han sido los más perjudicados por las mismas [8], cuyos presidentes, en los últimos meses, han mantenido reuniones de trabajo con el líder ruso Vladimir Putin para ese propósito.

Mientras China da un nuevo impulso al temido Banco Asiático de Desarrollo en Infraestructuras para convertirlo en el mayor ente financiero del mundo que tiende a desplazar al mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI) [9], al mismo tiempo se prepara para incluir el yuan (su moneda) en la cartera de los Derechos Especiales de Giro (DEG) de éste último organismo (FMI), para obtener los mismos derechos que el dólar, el euro, el yen [10]. El gigante asiático, también, ha venido desarrollando intercambios comerciales con Rusia, Irán e India en base a sus mismas monedas (cestas de monedas u oro), y se plantea estrechar, aún más, las relaciones con la potencia rusa en todos los campos, para así alcanzar la meta de los 100 mil millones de dólares en 2015 y los 200 mil millones para 2020 [11]. Es también conocido que tanto Rusia como China han incrementado sus reservas en Oro en los últimos años [12], y que ambos países conforman el grupo de economías emergentes más importantes del mundo: los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que están sepultando al G7.  

Las hienas imperialistas saben que los “felices” días de la hegemonía estadounidense ya pasaron al basurero de la historia.   
     
* El 17 de marzo de 2014, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron sanciones económicas a Rusia tras el referéndum aprobatorio celebrado en la península de Crimea que permitió la independencia y la incorporación de la misma  a la Federación Rusa.  


Fuentes:
[1] Balanza comercial Rusia, 2014.
[2] Ruble Whipsaws Top Forecasters as Worst Currency Becomes Best
[3] McCain: “Russia is a gas station masquerading as a country”
[4] Crecimiento de China se mantiene pese a pronósticos.
[5] Balanza comercial China, 2014.
[7] Deuda pública de Estados Unidos
[8] Mas de 7 países piden rebajar sanciones a Rusia
[9] fin de la hegemonía financiera de Estados Unidos
[10] Oro, DEG o BRICS: ¿Qué acabará con la hegemonía del dólar?
[11] China y Rusia incrementan relaciones comerciales
[12] China y Rusia compran oro

lunes, 27 de abril de 2015

Sobre la victoria de la resistencia yemenita y los temores de la monarquía Al Saud


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Sucedió lo que advertimos sucedería. Las fuerzas reaccionarias árabes liderizadas por la cruel petromonarquía saudita, y apoyadas por Estados Unidos, han sido derrotadas en Yemen, aunque algunos se resisten a aceptarlo y pretendan continuar con esporádicos bombardeos a ese país. El pueblo yemenita; su ejército regular (conformado en su mayoría por sunitas) y las milicias huthis (chiíta) lograron propinar la mayor de las lecciones a los bien armados agresores, pero también al mundo que les negó la solidaridad que merecían. La resistencia yemenita ha demostrado así su valor y determinación por la defensa de su patria.

Las informaciones sobre el fracaso de la agresión saudita contra Yemen denominada "operación Tormenta Decisiva" iniciada el 26 de marzo de 2015 se han convertido en tema viral de todos los medios de la región y el mundo, y que está generando un desencadenamiento de reacciones inesperada para el sádico reino saudí.

La agresión saudí no alcanzó ninguno de los objetivos que se había planteado Estados Unidos y Arabia Saudita, puesto que las milicias populares huthis continúan controlando la capital del país, Sanaa; los huthis junto al ejército regular yemenita controlan la casi totalidad de Yemen; y el traidor fugitivo ex presidente Mansur Hadi continúa protegido en la capital de Arabia Saudita. La operación militar saudita se proponía defender los intereses de Estados Unidos en la región, asegurando el control del estratégico Estrecho Beb Al Mandeb (se traduce en "la puerta de las lamentaciones"), lugar por donde transitan cerca de 4 millones de barriles de petróleo al día [1] y las mercancías proveniente de Asia que tienen como destino el mercado europeo. 

Varios medios de la región divulgaron informaciones que destacaban la preocupación de los servicios secretos saudíes por la imposibilidad de una intervención terrestre de las fuerzas sauditas en Yemen, cuya previsible derrota podría desmoronar la influencia del reino en toda la región,  e inclusive destruir a la propia monarquía.

El pasado 23 de abril, el príncipe saudita, Talal bin Abdulaziz Al Saud, había reconocido ante una cadena de noticias alemana que la intervención militar en Yemen terminó siendo un fracaso para la monarquía. Para el príncipe Al Saud, la agresión militar que ha provocado la muerte de miles de civiles inocentes (se contabiliza entre ellos más de 150 niños y decenas de mujeres) no logró el objetivo de debilitar a las milicias huthis. Además, Talal bin Abdulaziz Al Saud reveló que en los ataques aéreos contra el pueblo yemení los aviones eran piloteados por estadounidenses, franceses, paquistaníes, egipcios e indios, a quienes calificó de "mercenarios" que cobran hasta 7 mil 500 dólares por un vuelo para bombardear a Yemen. También reconoció que: "Después de que algunos de nuestros aliados nos dejaron solos y se negaron a participar en los bombardeos en Yemen, nuestros soldados perdieron ánimo para seguir en esta guerra e incluso algunos huyeron de los servicios militares", precisó el príncipe saudita [2].

Todos los conflictos inducidos por el imperialismo estadounidense en la rica región del Medio Oriente y el Norte de África, con la finalidad de mantener su hegemonía en la misma, han terminado en fracasos. La absurda y belicosa política de Estados Unidos hacia el Medio Oriente ha creado fuerzas centrífugas que, lejos de alcanzar sus propósitos políticos y militares en la región, le procura más pérdidas de espacios importantes.

Al tiempo que las fuerzas mercenarias-terroristas de Al-Qaeda y ISIL-DAESH creadas y apoyadas por los servicios secretos de Estados Unidos y la petromonarquía saudita -tal como admite incluso el ex embajador estadounidense en Siria, Robert Ford [3]- están siendo barridas por los ejércitos regulares y las milicias de resistencia en Siria, Libano, Irak y Yemen, los pueblos árabes despiertan y muchos de sus líderes comienzan a buscar en Rusia, Irán y China la estabilidad y seguridad que le niega Estados Unidos.



Fuentes:
[1] En 2013 fueron unos 3,8 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados (según un informe de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos - EIA)

[2] Príncipe saudita admite fracaso de la misión en Yemen
http://www.telesurtv.net/news/Principe-saudita-admite-fracaso-en-agresion-contra-Yemen-20150424-0053.html.  www.teleSURtv.net

[3] Ford: Arabia Saudí fue la que fundó el EI y apoya a Al Qaida en Yemen

martes, 21 de abril de 2015

La Cumbre Asia–África: una oportunidad para el gigante asiático


A 60 años de la histórica Cumbre de Bandung

Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Ya los medios internacionales informan que entre el 22 y 23 de abril está prevista la celebración de la Cumbre Asia- África en Yakarta, Indonesia, justo en el marco de la conmemoración del 60 aniversario de aquella histórica Cumbre de Bandung celebrada en 1955 y que dio un giro al sistema internacional en la segunda mitad del siglo XX, con la promulgación de los llamados “Principios de Bandung” [1] que promovieron los procesos de descolonización de Asia y África.

Cabe recordar que la primera Conferencia de Bandung fue convocada por los máximos líderes independentistas y revolucionarios del momento, entre ellos brillaban el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970), el presidente de India, Jawaharlal Nehru (1889-1964) y el presidente de Indonesia, Sukarno (1901-1970); cuyos países recién se liberaban de la colonia europea. El objetivo del encuentro era buscar consensos y estrategias para oponerse al colonialismo y neocolonialismo de las metrópolis (Europa y Estados Unidos) que imperaban en la mayoría de los países africanos, asimismo, esta conferencia también buscaba dar inicio a la cooperación económica entre los países allí reunidos junto con la Unión Soviética.

Esta Cumbre de Bandung fue el antecedente a la celebración de la I Conferencia de Belgrado, convocada en septiembre de 1961 por el legendario líder yugoslavo Josip Broz Tito (1892-1980). Si bien a este Encuentro sólo asistieron 28 países, con ella fue posible la creación el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), la cual actualmente está integrada por 120 Estados miembros de la Naciones Unidas.

Luego de la desaparición de la Unión Soviética en 1991, tanto el MNOAL como la cooperación Asia – África perdieron fuerza. Estados Unidos y sus aliados europeos lograron imponerse en el mundo urgiendo las banderas del Nuevo Orden Mundial y el Neoliberalismo (Milton Friedman), del “fin de la historia y el último hombre” (Francis Fukuyama) y la Globalización. Sin embargo, el unilateralismo y la hegemonía estadounidense, como la de sus socios europeos, no duró mucho. Al cabo de pocos años, la economía de la República Popular China despuntaba con índices impresionantes de crecimientos que superaban el 12% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que sus crecientes demandas de materias primas imprimieron en el gigante asiático una política exterior más abierta y de liderazgo que permitió reimpulsar la cooperación Asia - África. Más tarde, a principios del año 2000, Rusia comenzó a resucitar de las cenizas del colapso soviético.

En la pasada Cumbre Asia - África celebrada en 2005 en el mismo país, Indonesia, para conmemorar el quincuagésimo aniversario de ese espacio, se produjo la Declaración sobre la Nueva Alianza Estratégica Asiático-Africana (NSSP), donde se asumía un nuevo compromiso de asociación estratégica entre Asia y África con base en la solidaridad política, la cooperación económica y las relaciones socio-culturales [2]. A ella asistieron 106 países, que comprendía 54 países asiáticos y 52 países africanos. La cumbre de 2005 concluyó con la creación de un mecanismo de seguimiento para profundizar el proceso de institucionalización de esa organización con la celebración de cumbres empresariales cada cuatro años y de reuniones ministeriales cada dos años.

Actualidad de la Cumbre Asia - África

Asia y África poseen cerca del 80% de la población mundial.

La cooperación (comercio e inversiones) de China en África ha venido superando la cifra de $ 210 mil millones, mientras que el comercio entre Estados Unidos y el continente africano no alcanza los $ 90 mil millones [3]. El impresionante crecimiento de China, calculado en 7,4% del PIB en 2014 por el Banco Mundial, así como también, el crecimiento del conjunto de las economías emergentes de Asia (calculado en un poco más de 7 % del PIB), conlleva a esos países a desarrollar espacios de cooperación con África que cuenta con importantes reservorios de materias primas (hidrocarburos y minerales) y tierras aptas apra la siembras, además de su creciente mercado interno. 

Asia crece aceleradamente y exporta capitales a África, cuyo crecimiento económico promedio calculado por el Banco Mundial es de 5%. En otras palabras, las economías africanas dependen cada día más de Asia, y viceversa.

El comercio entre Asia y África está basado en gran medida en las importaciones de materias primas: el petróleo en su mayoría proviene de Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, Ghana, Camerún, la República del Congo, Gabón, Uganda, Sudán del Sur y Sudán. También Asia adquiere cobre, cobalto, cadmio, ferrocromo, el platino, el coltán, diamantes y oro; de países como la República Democrática del Congo, Liberia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe [4].

Para el actual encuentro Cumbre Asia – África 2015 se prevé la participación de 109 países y varios jefes de Estado que integran al MNOAL, pero también destacará la ausencia de un imperio que se encuentra cada vez más sólo y aislado: Estados Unidos.

China es consciente de su poder económico, y también de sus necesidades. Ha sabido aprovechar ese espacio para consolidar su presencia en África bajo una sabia estrategia que comprende el respeto a la soberanía de los países, de importantes inversiones en infraestructuras y ganancias compartidas. También aprovechará la ocasión para proponer la interesante iniciativa de la “Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI” y el establecimiento del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, del que todos los analistas coinciden en que representa la mayor amenaza para las viejas instituciones creadas tras los acuerdos de Bretton Woods de 1946, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que aseguraban la hegemonía económica de Estados Unidos.    


Citas y fuentes:
[1]  El Comunicado Final, Declaración de diez puntos conocida como los Diez Principios de Bandung: 1. Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas. 2. Respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones. 3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de todas las naciones, grandes y pequeñas. 4. Abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países. 5. Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. 6. a) Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias. b) Abstención por parte de todo país a ejercitar presión sobre otros países. 7. Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país. 8. Composición de todas las vertientes internacionales con medios pacíficos, como tratados, conciliaciones, arbitraje o composición judicial, así como también con otros medios pacíficos, según la libre selección de las partes en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. 9. Promoción del interés y de la cooperación recíproca. 10. Respeto por la justicia y las obligaciones internacionales.
[2] Cumbre Asia-África 2005, Declaración.
[3] Comercio Estados Unidos, China y África
[4] China multiplicó por 10 su comercio con África
http://spanish.people.com.cn/31620/8177813.html

miércoles, 8 de abril de 2015

Venezuela y la región han develado los pies de barro del imperialismo estadounidense


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio
 
¿Qué será de un imperio cuando los países que siempre ha considerado como “vasallos-colonias” o “patios traseros” no están dispuestos a seguir aceptando sus arrogantes imposiciones?    

El Establishment imperial y sus hienas consejeros autodenominados “think tank” no previeron las consecuencias de sus propias actuaciones contra Venezuela.

La particular arrogancia e ínfula supremacistas que define a las hienas imperiales, y el menosprecio por la realidad de la región, conllevó al gobierno estadounidense a cometer un nuevo error político con la agresión a Venezuela. La orden ejecutiva del actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Hussein Obama, que señala a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria para la Seguridad Nacional y la Política Exterior de Estados Unidos” provocó una reacción contraria a los objetivos que ansiosamente esperaban.

El arrogante imperio que pretendió “torcer el brazo” al gobierno Bolivariano porque no ha querido  hacer lo que sus monopolios financieros y sus transnacionales ambicionan –en palabras de Obama [1]-, y de esta forma, también, intimidar a toda la región días antes de la Cumbre de las Américas, terminó por unirla aún más; por unir al pueblo de Venezuela y a toda la región contra la agresión imperialista.

La solidaridad mundial tampoco faltó. Además de la digna posición de los organismos regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), y la Alternativa Bolivariana para Nuestra América (ALBA), también el Movimiento de países No Alineados que reúne a más de 120 Estados miembros de Naciones Unidas [2], Rusia, China y otros países no tardaron en manifestar su más categórico rechazo a la medida tomada por Obama, que lejos del “tecnicismo” que algunos argumentan, ha sido utilizada en el pasado para justificar las intervenciones militares estadounidenses en Irak (2003), Siria (2011), Libia (2011), Afganistán (2001), Nicaragua (1985) y otros países.  
  
Con la orden ejecutiva, el gobierno de Estados Unidos intentó aislar a Venezuela para justificar la escalada de agresiones y finalmente derrocar al gobierno revolucionario, pero fracasaron. 

Varios voceros estadounidenses han comenzado en admitir su nuevo fracaso político.

El pasado 3 de abril, La subsecretaria de Estado de EEUU para Latinoamérica, Roberta Jacobson, que participaba en una conferencia en el centro de estudios Brookings para abordar la próxima Cumbre de las Américas, confesó estar “decepcionada” por la reacción de los países latinoamericanos a las sanciones y decretos injerencistas adoptados por su país contra Venezuela [3].

Más recientemente, el pasado 7 de abril, varios medios internacionales reseñaron un supuesto giro de posición de Estados Unidos respecto a Venezuela como “bajón de tono”.

El alto integrante del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) de Estados Unidos, Ben Rhodes, dijo que su país “no cree que Venezuela represente alguna amenaza para su seguridad” en referencia a la orden ejecutiva firmada por Obama. De acuerdo con Rhodes, esa oorden se trataba, apenas, de una fórmula burocrática, “una pro forma”, aseguró Rhodes. “Tenemos un marco legal para formular este tipo de órdenes ejecutivas”. Por su parte, el responsable para América Latina del CSN, Ricardo Zúñiga, afirmó que la Casa Blanca no tiene “ningún programa hostil” con relación a Venezuela [4].

Finalmente, Thomas Shannon, quién es Consejero del Departamento de Estado de EEUU, y segundo del secretario de Estado John Kerry, viajó a Caracas con la agenda de buscar un acuerdo con el gobierno de Venezuela de cara a la Cumbre de las Américas [5].

La diplomacia revolucionaria venezolana, de principios, sin eufemismos y antiimperialista, inaugurada por el Gobierno Bolivariano del gigante Comandante Hugo Chávez, y mantenida en alto por el Presidente Obrero, Nicolás Maduro Moros, ha demostrado ser eficiente y victoriosa ante la agresión imperial. Las nuevas organizaciones regionales de integración fundadas al calor de los procesos políticos de cambios anti neoliberales que se viven en Latinoamérica: la UNASUR, CELAC y ALBA, y que fueron impulsadas por el Comandante Chávez, resultaron ser las mejores murallas para el pueblo de Venezuela y de toda la región. La región ha tomado conciencia de su papel histórico. El Libertador Simón Bolívar dice que “en la Unión está la fuerza”.

Obama quiso torcer el brazo a Venezuela y la región, pero la región terminó por torcerle el brazo al imperialismo estadounidense. 

Un imperio al que cada día menos países obedecen; cuya hegemonía se ha venido debilitando en la región que históricamente consideró como su “patio trasero”, pero también en todo el mundo; que ha sido desplazado como primera potencia económica y comercial por China; al que sus aliados europeos le marcan límites en Ucrania; a quién Rusia le trazó una línea roja en Siria e Irán, etc., no puede seguir llamándose imperio.

Hoy América latina y el Caribe develan los pies de barro del imperialismo. Sin embargo, nadie debe cantar victoria todavía.

Fuentes:
[1] Obama: “en ocasiones tenemos que torcer el brazo de los países que no quieren hacer lo que queremos”
[2] MNOAL apoya a Venezuela
[3] Jacobson decepcionada con la región
[4] Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos
[5] Thomas Shannon, segundo de John Kerry, llega a Caracas a reunirse con la Canciller y el presidente Maduro