Por. Basem Tajeldine
basemtch@gmail.com
La crisis provocada en
Ucrania ha sido la jugada perfecta diseñada por los estrategas de EE.UU. y la
Unión Europea (UE) para 1.- intentar socavar el área de influencia de la
Federación Rusa. 2.- extender el espacio de la Organización para el Tratado
Atlántico Norte (OTAN) hasta las fronteras con Rusia. 3.- permitir a los
capitales transnacionales US-europeas proyectar buenos negocios en Ucrania y en
toda la región.
Mucho se ha debatido sobre estos
puntos y las verdaderas motivaciones de los lobby que ven la oportunidad de
hacer su domingo por la crisis en Ucrania.
El Complejo Militar Industrial (CMI)
US-europeo buscan promover una nueva Guerra
Fría contra Rusia para justificar y asegurar la continua reproducción de
sus capitales haciendo uso de los fondos públicos de sus pueblos. Para ello, confabula
junto con la OTAN para promover la
balcanización [1] de todos los
países aliados de la Federación Rusa, destruir a sus gobiernos y extender las
bases militares de la organización hasta las propias fronteras con Rusia. De
esta manera, EE.UU. y sus aliados europeos conciben la forma de contener al
gigante ruso y asegurar para sus transnacionales el control de todos los países
de Europa del Este y Eurasia, muy conocidos por sus riquezas en petróleo, gas y
minerales raros.
Fue precisamente el ex Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., y actual
cerebro de la Casa Blanca, Zbigniew Brzezinski [2], quién mejor teorizó sobre la
necesidad de la creación de un núcleo político de responsabilidad compartida entre
EE.UU. y Europa para controlar a toda la región Eurasiática, con la OTAN a la
cabeza, ampliando su escudo disuasivo contra lo que siempre han denominado como
“la amenaza rusa”.
Gracias al golpe de Estado nazi
-apoyado por los hipócritas de occidente-
contra el presidente legítimo de ese país Víctor Yanukovich el pasado 22 de febrero,
la jugada de la OTAN, la misma que en 2010 había fracasado con la derrota de la
“revolución naranja” [3], pudo
ponerse nuevamente en marcha.
La caída del Presidente
Yanukovich y la posterior recuperación de Crimea por Rusia dieron oportunidad a
la gran media internacional, a los artistas y zorros de la política occidental
para reestrenar la misma y desgastada verborrea antirrusa que pretendió, en un
principio, justificar las sanciones de EE.UU. y Europa impuestas a Rusia, al
tiempo de evitar exponer a las hienas capitalistas al escarnio público.
Pero el cinismo que hoy
derrochan estas, ha terminado por romper todas las apariencias de respeto al
mil veces violado Derecho Internacional. Los diferentes lobbies -antes ocultos y
ágiles, y hoy visibles y predecibles- han asomado sus narices en la zona para
tratar de pescar negocios en río revuelto.
Nadie duda que el todopoderoso
lobby del Complejo Militar Industrial US –y europeo también- haya sido uno de
los más beneficiados por el conflicto ucraniano.
Muy recientemente, la
presidenta de la empresa armamentista Lockheed Martin, Marillyn Hewson,
reconoció en un entrevista concedida para el periódico alemán 'Welt am Sonntag'
que “la crisis en Ucrania se ha
incrementado la necesidad de "aumentar la seguridad", por lo que esta
situación ayudará a impulsar las ventas del sistema de defensa de misiles MEADS
y del caza de nueva generación F-35 a la alianza militar de países de
la OTAN” [4]. Cabe recordar que
semanas antes, el mismo Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry, había
exigido a los aliados europeos aumentar los gastos en defensa “para mantener la
senda positiva, y dar a entender al Kremlin que el territorio de la OTAN es
intocable” [5].
Hoy la Ucrania nazi se ha
convertido en un verdadero festín para los negocios no sólo de los criminales capitales
usureros occidentales, sino también para la hipócrita entidad sionista de
Israel que ha visto la oportunidad de mantener y proyectar futuros tratos con
sus pares neonazi hoy convertidos en aliados. “Israel posee cerca de 200
negocios y activos estimados en $ 14 mil millones y dirige el grupo empresarial
más grande de Ucrania llamado “Privat”, que tiene en sus manos el 20 % de la
capacidad mundial de producción de ferroaleaciones y el 12 % de las reservas de
mineral de manganeso” [6].
Y
qué del lobby petrolero y gasífero
El más hábil y oculto de
todos los participantes del festín ucraniano ha sido, quizás, el lobby
estadounidense del Petróleo y Gas Natural que hoy cree tener la oportunidad
para desplazar al gigante ruso del Gas, Gazprom, del mercado europeo, aunque la
realidad no la acompañe.
La complejidad de la
problemática interna que hoy vive Ucrania, que ya desde el 2004 había
desenmascarado a los verdaderos artífices internacionales (EE.UU. y la UE) por
sus motivaciones geopolíticas, hizo posible, hasta ahora, relegar a un segundo
plano a los intereses económicos del lobby estadounidense petrolero y del Gas
Natural en aquel país. Esto explicaba que las acciones de presión política
ejercidas por este lobby sobre los gobiernos artífices del caos ucraniano, pasasen
casi inadvertidas para los investigadores, hasta que por fin terminaron por
asomar sus narices.
El nombramiento del hijo del
actual vicepresidente de EE.UU., Hunter Biden, como nuevo director del consejo
de administración de la compañía ucraniana Burisma Holding ha terminado
por corroborar las informaciones que algunos analistas sospechaban. La empresa comenzará
a buscar petróleo y Gas Natural en Ucrania. De acuerdo con los datos públicos
que maneja Burisma Holding, la misma “tiene permiso para explotar los
yacimientos petro-gasiferos que se encuentran en la península de Crimea, pero
Rusia les quitó el sueño. También la empresa está autorizada para realizar
trabajos en las regiones de Dnepropetrovsk, Donetsk y Járkov” [7], pero los rebeldes del sureste han
proclamado Repúblicas Populares y amenazan con integrarse a Rusia.
La
aparición de Biden junior en la escena política ha terminado por aclarar, un
poco más, el panorama de los intereses geopolíticos energéticos que se disputan
en la región, lo que hace más comprensible el empeño del gobierno
estadounidense, y de sus lacayos de Kiev, por evitar perder el control sobre aquellas
ricas regiones del sureste ucraniano, Donetsk y Járkov.
Pero en suelo ucraniano no
se limitan los negocios planeado por este lobby.
Otro artículo aparecido en
el diario británico The Guardian, realizado por la investigadora Naomi Klein detalla
la verdadera jugada del lobby gasífero estadounidense.
La investigadora Klein sostiene
que "Una de las formas que EE.UU. concibe para derrotar a Vladímir Putin
(Presidente de Rusia) es inundando el mercado europeo con el Gas Natural
estadounidense que extraen mediante la tecnología de fracturación hidráulica
(fracking)”. Klein señala que la creciente “histeria antirrusa" en EE.UU.
ha permitido elevar la discusión de dos proyectos de ley para acelerar el
proceso de exportación de gas natural licuado con el supuesto objetivo de
"salvar a Europa” de la dependencia energética de Putin” [8].
Es conocido que Rusia posee una
de las grandes reservas de Gas Natural del mundo. Cerca del 65% (130.000
millones de metros cúbicos) de su producción es destinada a cubrir las
necesidades de Europa.
Pero la pregunta más
indicada es ¿Acaso puede EE.UU. sustituir a Rusia y convertirse en el nuevo
proveedor para del viejo continente?
EE.UU. aspira a convertirse
antes del 2020 en el principal productor de petróleo y gas esquisto del mundo con
capacidad de exportar. Sin embargo, hoy por hoy, ni EE.UU. ni sus aliados
árabes del golfo, ni mucho menos Argelia pueden suplir las necesidades de la
UE. Además, Europa necesita de Rusia tanto como ese país necesita del mercado
europeo.
El juego está trancado.
Fuente:
[1] La OTAN suena con
balcanizar a Ucrania
[2] Brzezinski, el cerebro
geopolítico de Obama
[3] Golpe a la revolución
naranja
[4] Cómo saca provecho la
industria militar de EE.UU.
[5] Kerry insta a la OTAN
aumentar los gastos en defensa
[6] Las implicaciones de
Israel en la crisis de Ucrania
[7] hijo del vicepresidente
de EE.UU. buscará petróleo en Ucrania
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127953-joseph-biden-hunter-petroleo-ucrania-burisma-holding
[8] Why US
fracking companies are licking their lips over Ukraine