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martes, 28 de abril de 2015

¿Por qué Rusia y China son indetenibles?


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Pese a todos los malos augurios y los más estrafalarios análisis realizados por algunos “expertos” analistas económicos y políticos que hasta hace poco gozaban de mucho respeto, China y Rusia han podido resistir a todas las provocaciones que en los últimos años vienen orquestándose desde  Estados Unidos y la Unión Europea. Ninguno de esos “expertos” economistas del stablishment estadounidense y europeo han sabido explicar el cómo le hace Rusia para resistir a las ilegales y no menos terroristas sanciones impuestas por el bloque occidental contra ese país*, y que buscan destruir la economía rusa, pero tampoco el cómo le hace China para mantener su impresionante crecimiento. 

Los sesudos auguraban el colapso de la economía rusa, pero las sanciones están obligando a Moscú a recuperar su propia industria nacional que había sido desmantelada con ayuda de Occidente luego del fatal colapso de la Unión Soviética, pero también a desarrollar profundas alianzas con países asiáticos (fundamentalmente con China) y con América Latina lo que le ha permitido seguir creciendo económicamente.

En 2014 Rusia registró un superavit en su Balanza Comercial de 142.009,8 millones de euros, un 8,54% de su PIB, superior al superávit alcanzado en 2013 que era de 134.812,1 millones de euros [1], mientras que el rublo (la moneda de Rusia) continúa fortaleciéndose en 2015 pese a las sanciones, dejando sin aliento a quienes pronosticaban su desplome, publica la prestigiosa agencia Bloomberg [2]. La realidad del gigante ruso dista mucho de como la dibuja el senador estadounidense John McCain, y muchos como el, que consideran a Rusia como "una gasolinera disfrazada de país", y que “las sanciones económicas por la han sido un paso muy importante” [3].

Por su parte, en lo que va de 2015 China ha mantenido su tasa crecimiento económico en 7% del PIB, tal como estaba planificado para el primer trimestre del corriente año [4]. Cabe recordar que en 2014 China registró un superavit en su Balanza Comercial de 287.886,3 millones de euros, un 2,81% de su PIB, superior al superávit alcanzado en 2013, de 195.198,4 millones de euros [5]. Ese mismo año, China superaba por primera vez en la historia a Estados Unidos en términos del Producto Interno Bruto (PIB) a paridad de poder adquisitivo (PPA), totalizando 17,6 billones de dólares mientras que el de Estados Unidos era de 17,4 billones [6].

Por lo tanto, la real amenaza para la economía y la paz mundial no se encuentra en Rusia o en China, sino en los propios Estados Unidos cuya deuda pública supera ya los 18 billones de dólares (103% del PIB anual del país) y  su déficit fiscal 2014 superaba los 500 mil millones de dólares. En otras palabras, EE.UU. se encuentra en bancarrota porque cada ciudadano estadounidense debe 56.714 dólares. Sin embargo, la quiebra de Estados Unidos afecta directamente a sus mayores compradores o tenedores de Bonos del Tesoro, entre ellos: China, Japón, Francia, Alemania y Rusia. Cabe destacar que China posee bonos norteamericanos por valor de unos 1,3 billones de dólares. Y Japón cuenta con 1,14 billones invertidos en bonos del Tesoro [7].

Entonces, ¿A quiénes realmente perjudican las sanciones contra Rusia? ¿Qué es lo que realmente inquieta a Estados Unidos?

Hoy varios países de la Unión Europea respaldan la idea de levantar las injustas y contraproducentes sanciones a Rusia. Entre ellos resaltan: Austria, Hungría, Italia, Chipre, Eslovaquia, Francia, Grecia y la República Checa, que han sido los más perjudicados por las mismas [8], cuyos presidentes, en los últimos meses, han mantenido reuniones de trabajo con el líder ruso Vladimir Putin para ese propósito.

Mientras China da un nuevo impulso al temido Banco Asiático de Desarrollo en Infraestructuras para convertirlo en el mayor ente financiero del mundo que tiende a desplazar al mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI) [9], al mismo tiempo se prepara para incluir el yuan (su moneda) en la cartera de los Derechos Especiales de Giro (DEG) de éste último organismo (FMI), para obtener los mismos derechos que el dólar, el euro, el yen [10]. El gigante asiático, también, ha venido desarrollando intercambios comerciales con Rusia, Irán e India en base a sus mismas monedas (cestas de monedas u oro), y se plantea estrechar, aún más, las relaciones con la potencia rusa en todos los campos, para así alcanzar la meta de los 100 mil millones de dólares en 2015 y los 200 mil millones para 2020 [11]. Es también conocido que tanto Rusia como China han incrementado sus reservas en Oro en los últimos años [12], y que ambos países conforman el grupo de economías emergentes más importantes del mundo: los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que están sepultando al G7.  

Las hienas imperialistas saben que los “felices” días de la hegemonía estadounidense ya pasaron al basurero de la historia.   
     
* El 17 de marzo de 2014, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron sanciones económicas a Rusia tras el referéndum aprobatorio celebrado en la península de Crimea que permitió la independencia y la incorporación de la misma  a la Federación Rusa.  


Fuentes:
[1] Balanza comercial Rusia, 2014.
[2] Ruble Whipsaws Top Forecasters as Worst Currency Becomes Best
[3] McCain: “Russia is a gas station masquerading as a country”
[4] Crecimiento de China se mantiene pese a pronósticos.
[5] Balanza comercial China, 2014.
[7] Deuda pública de Estados Unidos
[8] Mas de 7 países piden rebajar sanciones a Rusia
[9] fin de la hegemonía financiera de Estados Unidos
[10] Oro, DEG o BRICS: ¿Qué acabará con la hegemonía del dólar?
[11] China y Rusia incrementan relaciones comerciales
[12] China y Rusia compran oro

lunes, 27 de abril de 2015

Sobre la victoria de la resistencia yemenita y los temores de la monarquía Al Saud


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Sucedió lo que advertimos sucedería. Las fuerzas reaccionarias árabes liderizadas por la cruel petromonarquía saudita, y apoyadas por Estados Unidos, han sido derrotadas en Yemen, aunque algunos se resisten a aceptarlo y pretendan continuar con esporádicos bombardeos a ese país. El pueblo yemenita; su ejército regular (conformado en su mayoría por sunitas) y las milicias huthis (chiíta) lograron propinar la mayor de las lecciones a los bien armados agresores, pero también al mundo que les negó la solidaridad que merecían. La resistencia yemenita ha demostrado así su valor y determinación por la defensa de su patria.

Las informaciones sobre el fracaso de la agresión saudita contra Yemen denominada "operación Tormenta Decisiva" iniciada el 26 de marzo de 2015 se han convertido en tema viral de todos los medios de la región y el mundo, y que está generando un desencadenamiento de reacciones inesperada para el sádico reino saudí.

La agresión saudí no alcanzó ninguno de los objetivos que se había planteado Estados Unidos y Arabia Saudita, puesto que las milicias populares huthis continúan controlando la capital del país, Sanaa; los huthis junto al ejército regular yemenita controlan la casi totalidad de Yemen; y el traidor fugitivo ex presidente Mansur Hadi continúa protegido en la capital de Arabia Saudita. La operación militar saudita se proponía defender los intereses de Estados Unidos en la región, asegurando el control del estratégico Estrecho Beb Al Mandeb (se traduce en "la puerta de las lamentaciones"), lugar por donde transitan cerca de 4 millones de barriles de petróleo al día [1] y las mercancías proveniente de Asia que tienen como destino el mercado europeo. 

Varios medios de la región divulgaron informaciones que destacaban la preocupación de los servicios secretos saudíes por la imposibilidad de una intervención terrestre de las fuerzas sauditas en Yemen, cuya previsible derrota podría desmoronar la influencia del reino en toda la región,  e inclusive destruir a la propia monarquía.

El pasado 23 de abril, el príncipe saudita, Talal bin Abdulaziz Al Saud, había reconocido ante una cadena de noticias alemana que la intervención militar en Yemen terminó siendo un fracaso para la monarquía. Para el príncipe Al Saud, la agresión militar que ha provocado la muerte de miles de civiles inocentes (se contabiliza entre ellos más de 150 niños y decenas de mujeres) no logró el objetivo de debilitar a las milicias huthis. Además, Talal bin Abdulaziz Al Saud reveló que en los ataques aéreos contra el pueblo yemení los aviones eran piloteados por estadounidenses, franceses, paquistaníes, egipcios e indios, a quienes calificó de "mercenarios" que cobran hasta 7 mil 500 dólares por un vuelo para bombardear a Yemen. También reconoció que: "Después de que algunos de nuestros aliados nos dejaron solos y se negaron a participar en los bombardeos en Yemen, nuestros soldados perdieron ánimo para seguir en esta guerra e incluso algunos huyeron de los servicios militares", precisó el príncipe saudita [2].

Todos los conflictos inducidos por el imperialismo estadounidense en la rica región del Medio Oriente y el Norte de África, con la finalidad de mantener su hegemonía en la misma, han terminado en fracasos. La absurda y belicosa política de Estados Unidos hacia el Medio Oriente ha creado fuerzas centrífugas que, lejos de alcanzar sus propósitos políticos y militares en la región, le procura más pérdidas de espacios importantes.

Al tiempo que las fuerzas mercenarias-terroristas de Al-Qaeda y ISIL-DAESH creadas y apoyadas por los servicios secretos de Estados Unidos y la petromonarquía saudita -tal como admite incluso el ex embajador estadounidense en Siria, Robert Ford [3]- están siendo barridas por los ejércitos regulares y las milicias de resistencia en Siria, Libano, Irak y Yemen, los pueblos árabes despiertan y muchos de sus líderes comienzan a buscar en Rusia, Irán y China la estabilidad y seguridad que le niega Estados Unidos.



Fuentes:
[1] En 2013 fueron unos 3,8 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados (según un informe de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos - EIA)

[2] Príncipe saudita admite fracaso de la misión en Yemen
http://www.telesurtv.net/news/Principe-saudita-admite-fracaso-en-agresion-contra-Yemen-20150424-0053.html.  www.teleSURtv.net

[3] Ford: Arabia Saudí fue la que fundó el EI y apoya a Al Qaida en Yemen

martes, 21 de abril de 2015

La Cumbre Asia–África: una oportunidad para el gigante asiático


A 60 años de la histórica Cumbre de Bandung

Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

Ya los medios internacionales informan que entre el 22 y 23 de abril está prevista la celebración de la Cumbre Asia- África en Yakarta, Indonesia, justo en el marco de la conmemoración del 60 aniversario de aquella histórica Cumbre de Bandung celebrada en 1955 y que dio un giro al sistema internacional en la segunda mitad del siglo XX, con la promulgación de los llamados “Principios de Bandung” [1] que promovieron los procesos de descolonización de Asia y África.

Cabe recordar que la primera Conferencia de Bandung fue convocada por los máximos líderes independentistas y revolucionarios del momento, entre ellos brillaban el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970), el presidente de India, Jawaharlal Nehru (1889-1964) y el presidente de Indonesia, Sukarno (1901-1970); cuyos países recién se liberaban de la colonia europea. El objetivo del encuentro era buscar consensos y estrategias para oponerse al colonialismo y neocolonialismo de las metrópolis (Europa y Estados Unidos) que imperaban en la mayoría de los países africanos, asimismo, esta conferencia también buscaba dar inicio a la cooperación económica entre los países allí reunidos junto con la Unión Soviética.

Esta Cumbre de Bandung fue el antecedente a la celebración de la I Conferencia de Belgrado, convocada en septiembre de 1961 por el legendario líder yugoslavo Josip Broz Tito (1892-1980). Si bien a este Encuentro sólo asistieron 28 países, con ella fue posible la creación el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), la cual actualmente está integrada por 120 Estados miembros de la Naciones Unidas.

Luego de la desaparición de la Unión Soviética en 1991, tanto el MNOAL como la cooperación Asia – África perdieron fuerza. Estados Unidos y sus aliados europeos lograron imponerse en el mundo urgiendo las banderas del Nuevo Orden Mundial y el Neoliberalismo (Milton Friedman), del “fin de la historia y el último hombre” (Francis Fukuyama) y la Globalización. Sin embargo, el unilateralismo y la hegemonía estadounidense, como la de sus socios europeos, no duró mucho. Al cabo de pocos años, la economía de la República Popular China despuntaba con índices impresionantes de crecimientos que superaban el 12% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que sus crecientes demandas de materias primas imprimieron en el gigante asiático una política exterior más abierta y de liderazgo que permitió reimpulsar la cooperación Asia - África. Más tarde, a principios del año 2000, Rusia comenzó a resucitar de las cenizas del colapso soviético.

En la pasada Cumbre Asia - África celebrada en 2005 en el mismo país, Indonesia, para conmemorar el quincuagésimo aniversario de ese espacio, se produjo la Declaración sobre la Nueva Alianza Estratégica Asiático-Africana (NSSP), donde se asumía un nuevo compromiso de asociación estratégica entre Asia y África con base en la solidaridad política, la cooperación económica y las relaciones socio-culturales [2]. A ella asistieron 106 países, que comprendía 54 países asiáticos y 52 países africanos. La cumbre de 2005 concluyó con la creación de un mecanismo de seguimiento para profundizar el proceso de institucionalización de esa organización con la celebración de cumbres empresariales cada cuatro años y de reuniones ministeriales cada dos años.

Actualidad de la Cumbre Asia - África

Asia y África poseen cerca del 80% de la población mundial.

La cooperación (comercio e inversiones) de China en África ha venido superando la cifra de $ 210 mil millones, mientras que el comercio entre Estados Unidos y el continente africano no alcanza los $ 90 mil millones [3]. El impresionante crecimiento de China, calculado en 7,4% del PIB en 2014 por el Banco Mundial, así como también, el crecimiento del conjunto de las economías emergentes de Asia (calculado en un poco más de 7 % del PIB), conlleva a esos países a desarrollar espacios de cooperación con África que cuenta con importantes reservorios de materias primas (hidrocarburos y minerales) y tierras aptas apra la siembras, además de su creciente mercado interno. 

Asia crece aceleradamente y exporta capitales a África, cuyo crecimiento económico promedio calculado por el Banco Mundial es de 5%. En otras palabras, las economías africanas dependen cada día más de Asia, y viceversa.

El comercio entre Asia y África está basado en gran medida en las importaciones de materias primas: el petróleo en su mayoría proviene de Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, Ghana, Camerún, la República del Congo, Gabón, Uganda, Sudán del Sur y Sudán. También Asia adquiere cobre, cobalto, cadmio, ferrocromo, el platino, el coltán, diamantes y oro; de países como la República Democrática del Congo, Liberia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe [4].

Para el actual encuentro Cumbre Asia – África 2015 se prevé la participación de 109 países y varios jefes de Estado que integran al MNOAL, pero también destacará la ausencia de un imperio que se encuentra cada vez más sólo y aislado: Estados Unidos.

China es consciente de su poder económico, y también de sus necesidades. Ha sabido aprovechar ese espacio para consolidar su presencia en África bajo una sabia estrategia que comprende el respeto a la soberanía de los países, de importantes inversiones en infraestructuras y ganancias compartidas. También aprovechará la ocasión para proponer la interesante iniciativa de la “Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI” y el establecimiento del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, del que todos los analistas coinciden en que representa la mayor amenaza para las viejas instituciones creadas tras los acuerdos de Bretton Woods de 1946, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que aseguraban la hegemonía económica de Estados Unidos.    


Citas y fuentes:
[1]  El Comunicado Final, Declaración de diez puntos conocida como los Diez Principios de Bandung: 1. Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas. 2. Respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones. 3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de todas las naciones, grandes y pequeñas. 4. Abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países. 5. Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. 6. a) Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias. b) Abstención por parte de todo país a ejercitar presión sobre otros países. 7. Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país. 8. Composición de todas las vertientes internacionales con medios pacíficos, como tratados, conciliaciones, arbitraje o composición judicial, así como también con otros medios pacíficos, según la libre selección de las partes en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. 9. Promoción del interés y de la cooperación recíproca. 10. Respeto por la justicia y las obligaciones internacionales.
[2] Cumbre Asia-África 2005, Declaración.
[3] Comercio Estados Unidos, China y África
[4] China multiplicó por 10 su comercio con África
http://spanish.people.com.cn/31620/8177813.html

miércoles, 8 de abril de 2015

Venezuela y la región han develado los pies de barro del imperialismo estadounidense


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio
 
¿Qué será de un imperio cuando los países que siempre ha considerado como “vasallos-colonias” o “patios traseros” no están dispuestos a seguir aceptando sus arrogantes imposiciones?    

El Establishment imperial y sus hienas consejeros autodenominados “think tank” no previeron las consecuencias de sus propias actuaciones contra Venezuela.

La particular arrogancia e ínfula supremacistas que define a las hienas imperiales, y el menosprecio por la realidad de la región, conllevó al gobierno estadounidense a cometer un nuevo error político con la agresión a Venezuela. La orden ejecutiva del actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Hussein Obama, que señala a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria para la Seguridad Nacional y la Política Exterior de Estados Unidos” provocó una reacción contraria a los objetivos que ansiosamente esperaban.

El arrogante imperio que pretendió “torcer el brazo” al gobierno Bolivariano porque no ha querido  hacer lo que sus monopolios financieros y sus transnacionales ambicionan –en palabras de Obama [1]-, y de esta forma, también, intimidar a toda la región días antes de la Cumbre de las Américas, terminó por unirla aún más; por unir al pueblo de Venezuela y a toda la región contra la agresión imperialista.

La solidaridad mundial tampoco faltó. Además de la digna posición de los organismos regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), y la Alternativa Bolivariana para Nuestra América (ALBA), también el Movimiento de países No Alineados que reúne a más de 120 Estados miembros de Naciones Unidas [2], Rusia, China y otros países no tardaron en manifestar su más categórico rechazo a la medida tomada por Obama, que lejos del “tecnicismo” que algunos argumentan, ha sido utilizada en el pasado para justificar las intervenciones militares estadounidenses en Irak (2003), Siria (2011), Libia (2011), Afganistán (2001), Nicaragua (1985) y otros países.  
  
Con la orden ejecutiva, el gobierno de Estados Unidos intentó aislar a Venezuela para justificar la escalada de agresiones y finalmente derrocar al gobierno revolucionario, pero fracasaron. 

Varios voceros estadounidenses han comenzado en admitir su nuevo fracaso político.

El pasado 3 de abril, La subsecretaria de Estado de EEUU para Latinoamérica, Roberta Jacobson, que participaba en una conferencia en el centro de estudios Brookings para abordar la próxima Cumbre de las Américas, confesó estar “decepcionada” por la reacción de los países latinoamericanos a las sanciones y decretos injerencistas adoptados por su país contra Venezuela [3].

Más recientemente, el pasado 7 de abril, varios medios internacionales reseñaron un supuesto giro de posición de Estados Unidos respecto a Venezuela como “bajón de tono”.

El alto integrante del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) de Estados Unidos, Ben Rhodes, dijo que su país “no cree que Venezuela represente alguna amenaza para su seguridad” en referencia a la orden ejecutiva firmada por Obama. De acuerdo con Rhodes, esa oorden se trataba, apenas, de una fórmula burocrática, “una pro forma”, aseguró Rhodes. “Tenemos un marco legal para formular este tipo de órdenes ejecutivas”. Por su parte, el responsable para América Latina del CSN, Ricardo Zúñiga, afirmó que la Casa Blanca no tiene “ningún programa hostil” con relación a Venezuela [4].

Finalmente, Thomas Shannon, quién es Consejero del Departamento de Estado de EEUU, y segundo del secretario de Estado John Kerry, viajó a Caracas con la agenda de buscar un acuerdo con el gobierno de Venezuela de cara a la Cumbre de las Américas [5].

La diplomacia revolucionaria venezolana, de principios, sin eufemismos y antiimperialista, inaugurada por el Gobierno Bolivariano del gigante Comandante Hugo Chávez, y mantenida en alto por el Presidente Obrero, Nicolás Maduro Moros, ha demostrado ser eficiente y victoriosa ante la agresión imperial. Las nuevas organizaciones regionales de integración fundadas al calor de los procesos políticos de cambios anti neoliberales que se viven en Latinoamérica: la UNASUR, CELAC y ALBA, y que fueron impulsadas por el Comandante Chávez, resultaron ser las mejores murallas para el pueblo de Venezuela y de toda la región. La región ha tomado conciencia de su papel histórico. El Libertador Simón Bolívar dice que “en la Unión está la fuerza”.

Obama quiso torcer el brazo a Venezuela y la región, pero la región terminó por torcerle el brazo al imperialismo estadounidense. 

Un imperio al que cada día menos países obedecen; cuya hegemonía se ha venido debilitando en la región que históricamente consideró como su “patio trasero”, pero también en todo el mundo; que ha sido desplazado como primera potencia económica y comercial por China; al que sus aliados europeos le marcan límites en Ucrania; a quién Rusia le trazó una línea roja en Siria e Irán, etc., no puede seguir llamándose imperio.

Hoy América latina y el Caribe develan los pies de barro del imperialismo. Sin embargo, nadie debe cantar victoria todavía.

Fuentes:
[1] Obama: “en ocasiones tenemos que torcer el brazo de los países que no quieren hacer lo que queremos”
[2] MNOAL apoya a Venezuela
[3] Jacobson decepcionada con la región
[4] Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos
[5] Thomas Shannon, segundo de John Kerry, llega a Caracas a reunirse con la Canciller y el presidente Maduro

martes, 31 de marzo de 2015

El declive del imperio financiero estadounidense


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra el Imperio

A las puertas de la tan esperada Cumbre de las Américas, Estados Unidos vuelve a recibir nuevos golpes que tienden a resquebrajar, aun más, su hegemonía en la arquitectura financiera global. Esta vez, el bofetón provino de sus propios aliados europeos. Las presiones y los chantajes del arrogante imperio estadounidense no pudieron impedir que países como Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia entren a formar parte al Banco Asiático de Inversiones para la Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) creado por la República Popular China.

El AIIB es un nuevo ente financiero fundado en octubre de 2014 vinculado al Consejo de Cooperación de Shanghái (CCSh), organización político-económica-militar conformada por China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, al que  se unieron como observadores India, Irán, Pakistán, Mongolia y Afganistán.

El CCSh se encuentra, también, vinculado a los países BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica), que han creado su propio Banco de Desarrollo y Fondo de Reserva, y que actualmente discuten crear una moneda común respaldada en oro: el BRICS-Oro . 

Un interesante artículo publicado por la página Web vestifinance.ru bien explica las razones que, para Estados Unidos, éste nuevo ente financiero representa una de las mayores amenazas para su hegemonía financiera mundial. Del texto resalta lo siguiente:

"Es obvio que Washington está mirando con preocupación la creación y expansión de la influencia del BAII y de China (…) El Banco Asiático de inversión se ha convertido en una especie de prueba para Estados Unidos. Según diversas fuentes, los funcionarios estadounidenses intentaron prohibir el Reino Unido y otros países a unirse al banco. Pero los "aliados" han decidido que sus propios intereses, en este caso, son más importantes que las buenas relaciones con Estados Unidos.
Es poco probable que EE.UU. acepte el hecho de que en la arena de las instituciones multinacionales, donde tradicionalmente ha dominado, haya un nuevo actor fuerte (…) De todos modos, EE.UU. es la única gran economía que no está representada entre los participantes del nuevo Banco de Desarrollo y esto por si solo ya es una fuerte prueba de los cambios en el equilibrio de poderes", reza el artículo [1].

Es solo cuestión de tiempo para que los nuevos organismos financieros nacidos al calor del “ignorado” Mundo Multipolar (de los bloques económicos mundiales), como el AIIB, Banco del BRICS y Fondo de Reservas del BRICS, pero también como el Banco del Sur del Mercosur, etc. ocupen los espacios que hasta hoy han permanecido bajo el dominio de las instituciones financieras nacidas tras los caducos acuerdos de Bretton Woods (1944).

Las viejas e infames instituciones financieras internacionales: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) dirigidas por las grandes bancas financieras privadas estadounidenses, que son responsables de las políticas económicas neoliberales impuestas en muchos países del mundo -para impulsar la globalización y asegurar la hegemonía estadounidense- están presenciando su propio ocaso.

El declive del imperio financiero estadounidense en el mundo es lo que explica, de cierta forma, el viraje de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Estados Unidos pretende “torcer el brazo” [2] a Brasil, Argentina, Bolivia, ecuador, Nicaragua y Venezuela para destruir sus procesos políticos revolucionarios, nacionalistas e integracionistas, expulsar a China que ha venido tomando presencia en la región, para conservar lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”. 


Fuentes

[1] Rusia y 43 países están preparados para trabajar con el Banco Asiático de inversiones para Infraestructura (AIIB) chino.

[2] Obama: “A veces torcemos el brazo a los países para que hagan lo que queremos”

lunes, 9 de marzo de 2015

¿Qué significa para Venezuela ser calificada por Estados Unidos como “una amenaza para su Seguridad Nacional”?


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio

El imperialismo estadounidense ha dado un nuevo paso en dirección a profundizar las agresiones contra la Revolución Bolivariana. 

Frustrados y desesperados por 16 años de fracasos políticos y militares en Venezuela; por la victoria electoral del presidente Hugo Chávez en 1998; por los fracasados intentos de chantajearlo en sus primeros años de gobierno; por la fallida intentona golpista de 2002; el fracasado sabotaje petrolero en 2003; la captura de 200 paramilitares colombianos en 2004, que se disponían para un plan magnicida; las sucesivas 19 derrotas electorales de sus factores políticos mercenarios-agentes de los Estados Unidos; la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro tras la desaparición física del presidente Comandante Hugo Chávez en 2013; la inefectiva guerra económica; el estropeado plan denominado  “La Salida” del seudo líder opositor Leopoldo López en  prisión desde 2014; y por su más reciente frustrado golpe de Estado, en el que se pretendía bombardear sitios estratégicos en la ciudad capital y asesinar al presidente Nicolás Maduro, etc., ésta vez las hienas imperiales pasan a la ofensiva criminal directa contra el país.      

El 09 de marzo de 2015, el Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama promulgó un Decreto Ejecutivo en el cual se declara a la República Bolivariana de Venezuela: «una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos… y declara “la emergencia nacional para enfrentar esa amenaza [1]. Es el mundo al revés que refería Eduardo Galeano.

Ésta vez, el arrogante y prepotente Golead del norte pretende victimizarse ante el mundo, o lo que es peor, disfrazarse de David para justificar su "derecho a la defensa" y de ésta forma destruir al verdadero David. Nadie alberga dudas que el primer responsable de la inseguridad que azota al mundo; el responsable del caos que reina en países como Irak, Afganistán, Siria, Libia, Ucrania; el verdadero régimen que apoyó en el pasado a regímenes tiránicos en África, Asia, en Centro y Sur América; y de haber creado monstruos terroristas en el Medio Oriente y África, etc. tiene un nombre: el imperialismo decadente estadounidense. 

Estados Unidos pretende jugar con la inteligencia de muchos al calificar a Venezuela de "extraordinaria e inusual amenaza". Ésta nueva desfachatada, ridícula e irracional declaración de amenaza intervencionista contra el gobierno revolucionario viene a constituir el punto más álgido de todas las agresiones imperialistas en los últimos años y prepara el terreno para acciones mayores contra el país.  

Sin embargo, lejos de significar ésta una simple “reacción desesperada”, o juego de palabras de la Casa Blanca –que no deja de serlo- ante las políticas de reciprocidad diplomática recientemente exigidas por el valiente gobierno de Venezuela, en atención a las leyes internacionales [2], la administración del premio Nobel de la “Paz” de los sepulcros, el torcedor de brazos Barack Obama, ha abierto las puertas para la activación de planes violentos contra Venezuela. Esto lo hemos venido advirtiendo.

Las hienas imperiales estadounidenses vienen proyectando desde mucho tiempo (2) dos escenarios contra Venezuela. El primero de ellos, es la intervención militar directa con marines estadounidenses apoyados por las Bases Militares en Colombia, y justificada en la “Responsabilidad de Proteger” a la población civil, supuestos estudiantes y dirigentes opositores que los medios internacionales dicen “son víctima de la más cruel dictadura”. Para la ejecución del plan, sus agentes políticos-mercenarios en el país han recibido importantes sumas de dinero (en dólares estadounidenses) de Estados Unidos [3] para financiar la logística necesaria que permita generar y mantener un clima de violencia generalizada y/o guerra civil en el país que legitime una intervención militar del imperio “benevolente” estadounidense que actuará en aras de “hacer retornar la Paz en Venezuela”. El plan Balboa [4] diseñado por estrategas militares españoles y estadounidenses se inscribían en ese escenario. Pero fracasaron en 2014, y volvieron a fracasar en lo que va de 2015.

Los recurrentes fracasos de los planes de desestabilizar Venezuela por medio indirectos han llevado al imperialismo a cambiar de estrategia.    

Con la declaración de Venezuela como “amenaza para la Seguridad de los Estados Unidos”, las hienas imperiales conciben la idea de la agresión mercenaria indirecta como el plan la más idóneo para procurar desgastar al gobierno revolucionario, de cara a las próximas elecciones parlamentarias. Por medio de esa declaración, el gobierno estadounidense podría justificar el uso de fondos públicos estadounidenses para financiar a grupos mercenarios-terroristas y sus acciones contra objetivos civiles y militares en Venezuela.

La Casa Blanca ha firmado una declaración de guerra contra Venezuela.  

Son ejemplos Siria, Irak, Libia y Ucrania, donde los servicios secretos de Estados Unidos han venido entrenando y armando a los diferentes grupos fundamentalistas y neonazis ISIS-Daesh (mal conocidos como Estado Islámico), Frente Al Nusrah (rama de Al-Qaeda en Siria), y Esvoboda, Sector Derecho, entre otros, para combatir contra el gobierno legítimo de Bashar Al assad en Siria y Víctor Yanukovich en Ucrania.

La declaración de guerra contra Venezuela de la administración Obama, también recuerda el caso Nicaragüense en 1985, cuando aquel país fue igualmente declarado por el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan como “una peligrosa amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”. En aquella oportunidad, el gobierno de Reagan autorizó a la CIA para brindar apoyo a los grupos mercenarios Contras, que luchaban contra el gobierno de los sandinistas y operaban desde Costa Rica y Honduras [5]. El desgaste de las fuerzas sandinistas en Nicaragua por la acción de los Contras, hizo posible la victoria del a candidata imperial Violeta Chamorros en las elecciones presidenciales celebradas en 1990.

El presidente Maduro se ha crecido en las dificultades, y respondido valientemente a las amenazas imperiales como genuino hijo político del Comandante eterno Hugo Chávez. También Venezuela cuenta con el respaldo mayoritario de los pueblos de la región, de la solidaridad mundial y cuanta con aliados estratégicos como Rusia y China que vetarán la locura en los organismo multilaterales.


Fuentes:
[1]    Obama dice que la situación en Venezuela es una “amenaza para la seguridad nacional” de EEUU http://www.noticias24.com/internacionales/noticia/99332/obama-dice-que-la-situacion-en-venezuela-es-una-amenaza-a-la-seguridad-nacional-de-ee-uu/
[3] Oposición recibe pacas de dólares de Estados Unidos http://www.aporrea.org/actualidad/n212669.html
[4] Plan Balboa
http://www.globalsecurity.org/military/ops/balboa.htm
[5] Reagan en Latinoamérica http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3784000/3784325.stm

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Por qué el imperialismo subestima al pueblo de Bolívar y Chávez?


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio

El imperialismo estadounidense no esperaba una respuesta valiente de Venezuela tras develarse el complot de golpe de Estado y el apoyo logístico que orquestaban los servicios de inteligencia de Estados Unidos contra el país.

Las hienas imperiales mal acostumbradas a su doctrina del garrote -esa de "torcer el brazo a los países que no hacen lo que Estados Unidos quiera" en propias palabras del presidente Obama [1]- y a intimidar a los pueblos que levantan las banderas de soberanía y socialismo, resultaron desconcertadas por el contraofensiva del gobierno Bolivariano.

Imaginaron que sus amenazas intervencionistas, el reciente intento fallido de golpe de Estado organizado por algunos elementos infiltrados de las fuerzas armadas,  las guarimbas terroristas y la guerra económica rompería con la heroica resistencia del pueblo y gobierno revolucionario, pero volvieron a equivocarse. Ayer subestimaron al gigante Hugo Chávez, hoy subestiman a sus hijos políticos: al presidente obrero Nicolás Maduro y a todo su equipo de gobierno. También subestimaron al pueblo de José Martí y Fidel Castro, al que impusieron por más de 50 años el más cruel bloqueo, pero fracasaron. Los estrategas estadounidenses manifiestan tener un gusto sadomasoquista por el fracaso.  

La gallarda respuesta del gobierno revolucionario del presidente Maduro al develar el intento fallido y denunciar hábilmente las acciones intervencionista de Estados Unidos, así como por exigir la reciprocidad  diplomática al imperio decadente del norte ajustado al derecho internacional: sancionar a funcionarios estadounidenses implicados en graves violaciones a los DD.HH., reducir el número de diplomáticos estadounidenses en Venezuela y excluir a ese país de los acuerdos de supresión de visas [2], ha dejado perplejos y sin habla todas las hienas imperiales.

Los medios internacionales se afanaron en ocultar el intento fallido de golpe de Estado, pero el gobierno Bolivariano fue mucho más astuto al movilizarse en los principales espacios multilaterales (ONU, CELAC, UNASUR, ALBA, NOAL, etc.) para hacerse escuchar y denunciar lo ocurrido. Venezuela cuenta con el apoyo de importantes aliados internacionales y sus posiciones se amparan en el derecho internacional que ha sido mil veces pisoteado por las inmorales hienas imperiales.

Si la planta insolente del extranjero yankee osara profanar el sagrado suelo de la patria de Bolívar y Chávez, de seguro encontrarán la misma suerte que en Vietnam (1973), en Cuba (1961), en Irak (2011); la misma suerte de las tropas coloniales españolas en la batalla de Carabobo en 1821.  

El "torcedor de brazos" Premio Nobel de la “Paz” de los sepulcro, actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, así como sus predecesores, han subestimado una y otra vez a los hijos de Bolívar y Chávez, pero también a miles de hombres y mujeres de Nuestra América y del mundo que se unirían a la lucha antiimperialista del pueblo venezolano.


Fuentes:

[1] Barack Obama: “tenemos que torcer el brazo”
[2] Reciprocidad con Estados Unidos

martes, 3 de febrero de 2015

Murallas internacionales contra la agresión imperialista en Venezuela


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio

Es evidente que en los últimos meses el imperialismo estadounidense ha venido arreciado sus ataques contra la Revolución Bolivariana. El gobierno y el pueblo venezolano resisten al más feroz, despiadado e indiscriminado bombardeo imperialista en varios frentes; es una guerra de 4ta Generación que se desarrolla sin fusiles ni ejércitos invasores, sino por los medios de comunicación para penetrar las mentes de muchos en el mundo (moldear la opinión) y crear una falsa imagen de Venezuela que les permita  legitimar posteriores acciones en su contra.

La guerra económica dirigida por la parásita burguesía importadora-comercial que pretende doblegar por hambre al pueblo venezolano [1]; las últimas declaraciones chantajistas y amenazantes de la vocera del Departamento de Estado de EE.UU. Jen Psaki, contra el gobierno revolucionario [2]; las nuevas sanciones aprobadas por el congreso de ese país contra funcionarios venezolanos [3]; la nueva intromisión de HRW en los asuntos internos [4]; las falsas e intimidatorias acusaciones del FBI contra un digno diplomático venezolano a quién acusa de vinculaciones con el terrorismo [5]; la nueva injerencia de la CIDH-OEA [6]; las últimas mentiras divulgadas por las transnacionales mediáticas US-Europeas (ABC de España) que pretendió tildar de narcotraficante al presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabellos [7]; así como las provocaciones de 3 siniestros e hipócritas ex presidentes de Chile, Colombia y México [8], etc. nos alerta que una fuerte embestida imperial contra la Revolución se encuentra en marcha.

EE.UU. y sus tanques de guerra mediáticos internacionales buscan de forma desesperada condicionar la opinión pública internacional y, al mismo tiempo, alentar escenarios de violencia en Venezuela, la traición de algún sector militar y un Golpe de Estado para justificar una intervención imperial directa en nombre  de la “responsabilidad de proteger los derechos humanos” o de “salvaguardar los intereses y la seguridad de los Estados Unidos”.

El imperialismo ha perdido la confianza en sus lacayos venezolanos. Impaciente por los cambios que se registran en el mundo; por la aparición de nuevos bloques económicos mundiales (los países BRICS) y los avances del proceso de integración regional que indiscutiblemente ha venido impulsado la Revolución Bolivariana –los que restan hegemonía al imperio-, No está dispuesto a seguir soportando otros 15 años de fracasos políticos y pérdida de recursos.

La administración de Barack Obama ha sabido combinar el garrote con la diplomacia. Mientras busca distraer la atención de la región y el mundo con su disimulada apertura y "cambios" político por el fracaso histórico del criminal bloqueo contra Cuba, contraataca en el flanco Venezuela esperando un resultado diferente. El imperialismo hace apología de sus propios fracasos, sabe que sus lacayos venezolanos son extremadamente torpes e ineficientes –pero no menos criminales- como para alcanzar, sin su ayuda política y monetaria directa, los propósitos políticos que se plantean.

Sin embargo, el imperialismo sigue subestimando al pueblo venezolano y a sus amigos en el mundo. El gobierno revolucionario goza de la solidaridad de millones en el mundo. Venezuela ha sido muy solidaria con las causas justas del mundo. Solidaridad con solidaridad se paga. Es hora de alertar a nuestros amigos en el mundo sobre la nueva arremetida imperial que se encuentra en marcha contra la Revolución Bolivariana. La CELAC, la UNASUR, el MERCOSUR, el ALBA, los representantes de los países amigos reunidos en la Asamblea General del Naciones Unidas, los amigos de África, de Asia, de Europa, los movimientos de solidaridad y de izquierda en el mundo, todos, deben estar en alerta y prestos para apoyar a Venezuela en cualquier escenario.  

La CELAC hoy fortalecida y hoy bajo la presidencia Pro Tempore de nuestro aliado Ecuador será una formidable Muralla internacional.


Fuentes:

[1] Gobierno venezolano combate guerra económica

[2] Comunicado del Departamento de Estado

[3] Nuevas sanciones contra Venezuela

[4] HRW señala al gobierno venezolano

[5] FBI busca a diplomático venezolano

[6] Venezuela será tema del CIDH

[7] Venezuela puente del narcotráfico

[8] Venezuela rechaza la visita de ex presidentes de la región

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sobre las Zonas Económicas Especiales en Venezuela y la experiencia China


Por. Basem Tajeldine
Voces Contra El Imperio

Cuando escuchaba al presidente Nicolás Maduro reflexionar sobre las últimas 28 leyes habilitantes, y especialmente la referida a la creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), recordé una interesante charla con el camarada José Antonio Egido sobre un libro que había escrito varios años atrás en razón del particular modelo económico de la República Popular China que su dirigencia definió como “socialismo de mercado”. En su escrito, el camarada Egido resalta la teorización que al respecto desarrolló el hoy fallecido líder comunista chino, Chen Yun (1905-1995), que resumía bajo la expresión “El pájaro en la jaula”. De acuerdo con Chen, "la jaula” figuraba la planificación centralizada y dirigida por el Partido Comunista Chino (PCCh) de las ZEE, pero dentro de ésta debía permanecer “el pájaro” (la economía capitalista). Este era libre de volar como desee pero solo dentro de los límites de la jaula. Aquel enunciado de Chen Yun sirvió como título oportuno para el libro del camarada Egido.

Aunque Deng Xiaoping (1904-1997) es considerado mundialmente como el padre de las reformas económicas de China, luego de la muerte del legendario líder de la revolución china, Mao Zedong (1893- 1976), fue precisamente Chen quien más teorizó y se involucró directamente en los detalles de la construcción de las reformas económicas adoptadas por Deng a finales de la década de 1970 y 1980, más tarde definida bajo el nombre de “socialismo de mercado”, así lo reconoce el camarada Egido.

Chen reclamaba que la revolución china, por la difícil situación de haber heredado una economía semi-feudal y con escasas experiencias de capitalismo incipiente, “debía dar cabida (por un tiempo determinado) a la convivencia con los aspectos del capitalismo”, de forma que permitiera desarrollar apresuradamente, y sin mayores traumas, las fuerzas productivas del país asiático, pero sin comprometer los principios de justicia social e igualdad que proclaman las banderas del socialismo chino. Chen interpretaba las ideas de Carlos Marx en aquello que decía:

            Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. (…) Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana. [1].

Premisa que, entre otras, sirvieron a Chen para argumentar la arquitectura de las reformas económicas el Estado debía promover siempre que sean controladas por este y el PCCh.     
Insistía Egido en que el pensador comunista chino estaba muy consciente de los peligros de su propia estrategia económica, y por ello consideraba que la aplicación de las reformas debía hacerse con sumo cuidado y que los límites de “la jaula” debían estar bien definidos y asegurados. Por esa razón, Chen demandaba  el fortalecimiento del PCCh para hacer frente a la naciente burguesía china que surgía junto a las fuerzas productivas capitalistas desarrolladas en ese país; la que pretendía –y sigue procurando- penetrar al partido para destruirlo desde dentro. El sabio Chen alertaba que de no amurallarse ideológicamente el PCCh contra la nueva burguesía “China estaría en peligro de abandonar el socialismo y de restaurar el capitalismo”. Premoniciones que, hasta cierto punto, se han cumplido.

Muchos estudiosos opinan que la jaula construida por Chen Yun para controlar  al capitalismo en China se rompió muy tempranamente, y que la burguesía china hoy logra controlar importantes espacios políticos. Otros, por el contrario, consideran que el PCCh se mantiene consolidado y constantemente luchando contra las desviaciones burguesas, lo que se ha manifestado en los últimos congresos del PCCh y con los juicios a distintos líderes del partido en los últimos años.  

No obstante, fue precisamente Chen Yun, en 1983, uno de los líderes respetados del PCCh que más hizo públicas sus reservas y quejas por la contaminación espiritual que había traído a la República Popular China la introducción de un capitalismo “controlado” que, según el pensador chino, muy tempranamente comenzó a violentar los límites que le había impuesto el propio Estado; penetrando al PCCh y a representar una verdadera amenaza para el futuro de la revolución China.

A nadie duda del éxito económico de China, convertida hoy en la indiscutible primera economía mundial, superando a Estados Unidos en tan solo 65 años (luego de la revolución en 1949), con un PIB de 17,6 billones de dólares, frente a los 17,4 billones de dólares de la otrora primera economía estadounidense, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta sola razón hace del modelo chino un atractivo digno de estudio para muchos de derecha e izquierda en todo el mundo.

A diferencia de la China pre revolucionaria, la Revolución Bolivariana heredó un país en 1999 con una precaria economía capitalista rentista-petrolero dependiente y una enorme carga social de pobreza, hambre y desempleo. Los niveles de pobreza en Venezuela llegaron a rondar el 50% en 1999, mientras que la pobreza extrema se ubicó en más del 10% para la misma fecha [2].

La revolución emprendida por el Comandante presidente Hugo Chávez se planteó, en primera instancia, la nacionalización de las industrias estratégicas del país: fundamentalmente la industria petrolera (PDVSA, que estaba en proceso de privatización) y las industrias básicas (la siderúrgica y la industria eléctrica), entre otras como CANTV que habían sido privatizadas durante los gobierno de la 4ta República. Una vez recuperadas las empresas estatales, el gobierno bolivariano pudo disponer de un recurso importante para plantearse la revolución social y económica: dos fases de una misma ofensiva revolucionaria. La primera consistió en la inversión social. Se crearon Misiones y subsidios para saldar la deuda social. La segunda fase es la que se construye hoy: la revolución económica. Si bien para  este propósito el Estado ha venido realizado importantes inversiones, sigue estando aún en proceso de despliegue pero con muchas dificultades que se explican, en parte, por el modelo económico heredado y un contexto internacional poco favorable.           

La burguesía venezolana que controló el poder del Estado hasta 1999, nunca alcanzó a desarrollar las fuerzas productivas del país, por el contrario, continuó creciendo, a decir del gran intelectual venezolano Orlando Araujo (1927-1987) “como una oligarquía importador” [3], por ende, parasitaria y extremadamente relacionada con los capitales transnacionales y dependiente de la renta petrolera del país. Pese a esto, sí logró contaminar con sus ideas y su propia espiritualidad (consumista, fetichista, egoísta, individualista, clasista) y sus falsos sueños de progreso social) a una parte importante de la sociedad venezolana.

El capitalismo fracasó en Venezuela muy temprano, nunca logró desarrollarse. Además, habría que añadir que el modelo capitalista venezolano de subdesarrollo, monoproductor y dependencia de EE.UU. era parte, también, de una imposición foránea aplicada en varios países de la región y el mundo, de la que muy bien teorizaron y explicaron reconocidos intelectuales economistas con la tesis de la Teoría de la Dependencia, entre ellos  Theotonio Dos Santos, André Gunder Frank, y muchos otros.  

Volviendo al punto. Sin lugar a duda, la experiencia económica china es una experiencia digna de estudio, al igual que otras experiencias que merecen también un debate obligatorio para los cuadros políticos y técnicos (economistas) de la Revolución Bolivariana. Claro está, siempre que se estudie bajo criterios válidos y científicos; que conciba las particularidades históricas, las potencialidades, los contextos y los aspectos culturales que permitieron el gran salto del gigante asiático; en la medida que nos permita además conocer los aciertos y los errores de ese modelo para evitar las repeticiones a calco y copia.

¿Serán las ZEE en Venezuela una copia de las desarrolladas en China? ¿Concibe el Estado una participación accionaria significativa en las nuevas industrias más importantes a establecerse dentro de la jaula venezolana? ¿Se encuentra desarrollando el Estado venezolano una Planificación Centralizada para promover el desarrollo de aquellas actividades que realmente son necesarias para el país? ¿Qué hará la Revolución Bolivariana para amurallar ideológicamente al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y evitar el aburguesamiento de sus cuadros? ¿Fuera de los límites de la jaula, también concibe el Estado revolucionario seguir desarrollando las fuerzas productivas sin la intervención del capital privado? La respuesta a éstas preguntas serían fundamentales para un debate de profundidad.

Espero que la Editorial “El Perro y la Rana” aproveche este momento para por fin publicar el citado libro del camarada José Antonio Egido.

Fuentes:
[1] Crítica a la economía política, Por. Carlos Marx.
[2] Pobreza en Venezuela
[3] Venezuela violenta, Por. Orlando Araujo