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viernes, 16 de agosto de 2013

Los muertos sólo benefician a la Hermandad Musulmana que pretende la Guerra Civil en Egipto



Por. Basem Tajeldine
@BasemTajeldine
basemtch@gmail.com
 

El 14 de agosto de 2013 sucedió lo que muchos esperaban. Las fuerzas del Estado egipcio han procedieron a ejecutar el levantamiento forzoso de todos los campamentos de protestas de los seguidores de la Hermandad Musulmana en las importantes ciudades egipcias de Nasser y Giza. Varios medios internacionales insistieron en resaltar y magnificar las cifras no menos importantes de muertos y heridos producto de la violencia generada por la acción del ejército egipcio y la resistencia de los seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi. La acción de las fuerzas egipcias encontró resistencia armada por parte de los milicianos de la Hermandad Musulmana que no dudaron en responder con igual poder de fuego*. Imágenes impactantes de fuego cruzado nunca aparecieron en los primeros momentos de los eventos. La información estaba claramente parcializada y dominada por Al-Jazzera que colocaba a los islamistas como “victimas” de una clara represión. De los policías y militares muertos nada se comentó en los mismos medios**. Hoy comienzan a dejar verse por los alternativos. Cabe destacar que desde el derrocamiento de Mursi, el pasado 30 de julio, los manifestantes islamistas habían llevado al país a una virtual paralización de todas sus actividades habituales y generado conatos de violencia sectaria en todo el país atacando iglesias coptas y a los grupos afectos a gobierno de transición dirigido por  Adli Mansour y el general Abdel Fatah Al Sisi.     

Las fuerzas militares egipcias pretendían con esta acción el restablecimiento del orden público, romper con la resistencia de la Hermandad Musulmana para continuar con el proceso de transición y arribar de forma pacífica a las elecciones presidenciales previstas para febrero del próximo año. El actual gobierno dirigido por Adli Mansour  habían hecho reiterados llamados a la dirigencia de la Hermandad Musulmana para que no siguiera utilizando a los manifestantes pro-Mursi como "escudos humanos" para el momento en que vencía el plazo hecho por las Fuerzas Armadas Egipcias para iniciar el desalojo del las ciudades tomadas. Cientos de mujeres y niños estuvieron presentes en dichas concentraciones y presenciaron los eventos dolorosos y brutales del desalojo, y fueron utilizados como escudos por los islamistas armados.

La estrategia de la Hermandad Musulmana ha consistido históricamente  en victimizarse ante la comunidad internacional por la represión, antes, del dictador Hosni Mubarak (gobierno en el que participó la Hermandad Musulmana hasta sus últimos días), y hoy se victimizan por la represión por el gobierno de transición. Para ello han contado con el apoyo de los medios transnacionales y fundamentalmente de Al-Jazzera. Pero ninguno de estos medios se atreven a difundir la noticia que grupos comandos jihadistas-mercenarios traídos de Siria y Libia han ejecutados acciones terroristas contra las instalaciones militares egipcias en el Sinaí y en todo el país, pretendiendo con esto presentar una imagen de caos e ingobernabilidad de Egipto. Tampoco dicen nada sobre el apoyo que AlQaeda se encuentra brindando a la Hermandad Musulmana. 

El frente Tamarrud (responsables de las grandes movilizaciones previas al derrocamiento de Mohamad Mursi) y La Corriente Popular Egipcia, el más importante frente de izquierda de Egipto y encabezado por el muy popular ex candidato presidencial Hamdeen Sabbahi, sostienen que la Hermandad Musulmana es responsable principal de la violencia del miércoles pasado debido a que el grupo islamista ha "elegido un escenario de enfrentamiento con el Estado" y llaman a la conformación de “comités de defensas populares” para apoyar al gobierno transitorio. 

Una posible guerra civil en Egipto sería la cruel situación más ansiada por la Hermandad Musulmana, los Estados Unidos e Israel para ese país. Si bien es cierto que los estrategas estadounidenses posean una gran influencia dentro de la cúpula militar egipcia (3er ejército financiado por EEUU.), saben que los últimos eventos acaecidos en ese país han develado la responsabilidad de los Estados Unidos, la Unión Europea y las petro-monarquías del golfo por su apoyo a la Hermandad Musulmana. La situación que vive el pueblo egipcio ha radicalizado a muchos grupos dentro de las Fuerzas Armadas, razón que motivan hoy fuertes dudas y desconfianza a los estrategas halcones imperiales hacia los militares de ese país. 

El criminal proyecto del Islam político reaccionario para la región -en el que coinciden tantos los estrategas estadounidenses y como sus aliados sionistas- se inscribe precisamente en el desmantelamiento de todos los Estados-Nación del mundo árabe y más allá; en la división confesional y tribal de todos aquellos territorios de forma que dé lugar a la creación de nuevos califatos y reinados medievales (similar a Arabia Saudita, Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos) regidos por la anarquía y la interpretación reaccionaria de la Ley islámica (La Sharia). 

Para alcanzar este propósito en Egipto, la Hermandad Musulmana en Egipto intentó por la vía de reformas constitucionales. Fracasado el intento y derrotados por la movilización popular y la oportunista cúpula militar que terminó por derrocar a Mohamed Mursi, ahora la vía por la que pretenden imponerse será la Guerra Civil. Un Estado debilitado por el caos sería objeto fácil para su desmantelamiento.  

Los muertos egipcios sólo benefician a los Hermandad Musulmana y abonan su propósito criminal para buscar apoyo internacional a su causa, una intervención extranjera auspiciada por la ONU y su retorno al poder en ese país. La “primavera árabe” se ha convertido en un cruel invierno para sus pueblos de la región y en una nueva oportunidad para el reaccionario proyecto político que esconden los islamistas.  

Lo que sucede en la República Árabe Siria es ejemplo de lo que pretende reeditar la Hermandad Musulmana en Egipto. Pero el pueblo egipcio y su vanguardia nasseriastas no caerán fácilmente en la trampa de los reaccionarios.  

 Miembros de la Hermandad Muslmana armados



Fuentes:


martes, 13 de agosto de 2013

El aliado China y el Socialismo Bolivariano (Parte II)



Por. Basem Tajeldine
@BasemTajeldine

El artículo citado del investigador Xulio Ríos resalta un aspecto muy particular, pero a la vez fundamental para la Revolución Bolivariana. Pues, muchos somos los que creemos, al igual que Xulio, que resultaría un garrafal error -por no decir traición-  copiar los modelos económicos que experimentan países tan diferentes como China y Venezuela. Diferentes culturas y procesos históricos nos separan de China, aunque nos une ciertas visiones políticas de justicia social y respeto al derecho internacional, la independencia y soberanía. Algunos estudiosos de la materia han especulado muchos sobre el tema, pero Xulio Ríos manifiesta con fundamento lo siguiente:

En segundo lugar, las zonas económicas especiales, un modelo que facilitó la apertura de China al exterior en los años ochenta y que reviste interés para Venezuela, aunque las autoridades asiáticas han advertido de la necesidad de ajustar la propuesta a las circunstancias de cada país. China ideó estas zonas francas como un instrumento para captar recursos financieros, tecnológicos y expertise. Se abre ahora un tiempo de análisis de estas zonas para dictaminar su idoneidad y requerimientos de adaptación, caso de adoptarse una fórmula similar en Venezuela”

En tercer lugar, la negociación de un nuevo préstamo por valor de 5.000 millones de dólares. Venezuela es uno de los principales receptores de préstamos de China en América Latina. Suman un monto total de 44.500 millones de dólares. Dicha deuda es compensada en barriles de petróleo, del orden de 270.000 barriles diarios. Para el próximo año, las necesidades de petróleo de China se estima que crecerán en un 5%. En China, Venezuela encuentra la manera de sortear las dificultades de financiación en bancos estadounidenses o europeos, o en instancias como el Banco Mundial o el BID. La exportación diaria de barriles de petróleo al mercado chino podría alcanzar en pocos años la cifra de un millón.

La decisión sobre la concesión de este nuevo préstamo podría estar próxima, aunque probablemente no se dé a conocer antes de que Caracas resuelva con garantías el escándalo por un desfalco de 84 millones de dólares del Fondo Chino-Venezolano, creado en 2007 por ambos países para financiar diversos proyectos tanto en el orden social como productivo. En 2009, este Fondo se reforzó con el llamado Fondo Gran Volumen Largo Plazo, con una aportación de 20.000 millones de dólares.

China comparte con Venezuela el afán por impulsar vías autóctonas de desarrollo y la defensa a ultranza de la soberanía nacional. Beijing, aun conservando simpatías políticas o ideológicas, guarda distancias respecto al tono antiestadounidense del discurso bolivariano. Por otra parte, le preocupa la estabilidad de la política venezolana. Su preferencia consiste en priorizar el pragmatismo y el mutuo beneficio, dotando de contenido una relación que será tanto más efectiva cuanto menos se alarde de ella.

Tras la evaluación reciproca de los avances experimentados en la cooperación bilateral, las relaciones sino-venezolanas podrían entrar en una nueva fase, ciertamente más madura e integral. Y en paralelo, también las relaciones de China con otros socios bolivarianos, un tema que podría figurar en la agenda de la cumbre del ALBA de Guayaquil celebrada el 30 de julio, con la matizada excepción de Nicaragua, que mantiene el reconocimiento diplomático de la República de China (Taiwán)”.

El proceso de “apertura” en China suscitado a mediados de los años 70 promovió su entrada triunfal en el juego económico capitalista mundial de una forma casi inesperada por las potencias occidentales. En aquella oportunidad el gigante asiático sorprendió al mundo con su propuesta de “socialismo de mercado chino” –término empleado por la dirigencia del Partido Comunista de China (PCCh) para definir a su nuevo modelo económico- experimentando un impresionante crecimiento económico constante  (de entre 7 y 12% del PIB anual) y logrado la proeza de plantarse como el más fuerte competidor económico de EE.UU., al punto de terminar por desplazar a la primera potencia mundial en varios mercados mundiales y provocar “un cambio radical en el equilibrio de poder luego de la Segunda Guerra Mundial.

Pero China enfrenta problemas políticos internos muy significativos que podrían terminar por torcer el rumbo planteado por su dirección de su partido. Son muchos los estudiosos marxistas, y no-marxistas, quienes creen que el PCCh está perdiendo o ha perdido la batalla política por el control económico de ese país “ya que las fuerzas productivas generadas se han tragado al partido”. Soy de la matriz de opinión que esto todavía está por verse.  (Continuará…)


El aliado China y el Socialismo Bolivariano (Parte I)



Por. Basem Tajeldine
@BasemTajeldine

La República Popular China se ha convertido en uno de los aliados estratégicos más importante de la República Bolivariana de Venezuela. Desde el inicio de la Revolución Bolivariana dirigida por el gigante y siempre Comandante Hugo Chávez el país ha venido experimentado un vuelco muy interesante en la geopolítica mundial, llevándola a unirse con importantes actores mundiales que hoy se rebaten posiciones de poder contra el prepotente imperialismo estadounidense y a jugar un exitoso papel en el ajedrez político mundial nunca antes imaginado. Si de sólo relaciones económicas se tratase, China es considerada como el aliado estratégico más importante para el desarrollo económico de Venezuela, seguido por Rusia, Belarús, Cuba, Irán, Brasil y Argentina. Pero cuando agregamos otros factores con mucho más peso e incidencia directa en la sociedad venezolana, entonces Cuba se ubicaría en el primer lugar como aliado estratégico fundamental de la Revolución Bolivariana, seguido después por China y otros países.

China puja por convertirse en el aliado más importante de América Latina mientras Estados Unidos yace inmóvil sin poder evitarlo. La diplomacia china ha abierto sus brazos a la región fortalecido sus alianzas comerciales fundamentalmente con aquellos países que hoy toman distancia de las arrogancias políticas imperiales que pretende seguir tratándolo como “patio trasero”.

Según los últimos estudios económicos de la región, el informe de la CEPAL entre ellos, “el análisis de los mercados latinoamericanos muestra su tendencia hacia las economías asiáticas, sobre todo a la de China. El país aporta el 40 % de todas las inversiones que recibe América Latina, que se ha convertido en su principal destino fuera de Asia para las inversiones directas. Su Gobierno tiene especial interés en las explotaciones de cobre de Chile y Perú, de hierro y acero de Brasil y Perú, de gas y petróleo de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, de estaño de Bolivia y de níquel de Cuba. Por otro lado, China es también parte de los países que conforman el bloque BRICS; el gigante asiático ha superado a los Estados Unidos en la balanza comercial entre ambos países; además posee la reserva internacionales de dólares más grandes del mundo (calculadas en más de 3,3 billones de dólares*) y trabaja hábilmente porque en el futuro cercano su moneda (el yuan) se convierta moneda de reserva y transacción mundial desplazando al dólar **.

Un artículo aparecido en la Web www.rebelión.org  del reconocido escritor Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, titulado China y Venezuela en la era Post Chávez ***  recoge unas notas muy interesante sobre las crecientes relaciones entre ambos países. Xulio manifiesta lo siguiente:

“La visita del vicepresidente Arreaza tuvo un perfil más económico, con tres ejes esenciales. En primer lugar, alargar el espectro de una cooperación diversificada pero también muy centrada en los sectores energético o tecnológico, abriéndola a otros campos, y muy concretamente al agrícola. Venezuela dispone de unos 30 millones de hectáreas con potencial para la agricultura y la seguridad alimentaria es una cuestión clave que preocupa a ambos países. La Misión AgroVenezuela para elevar la producción agrícola no ha dado los resultados esperados. China ha desarrollado en los últimos años múltiples mecanismos de cooperación en este campo con países de África, América Latina o Rusia, incluyendo el alquiler o la compra de tierras para producir alimentos destinados a su enorme población en un contexto de reducción de las tierras de cultivo por causa del impulso a la urbanización. Venezuela ansía un socio que le permita desarrollar con éxito un sector agroalimentario propio”… (Continuará…)

 
Fuentes:





lunes, 5 de agosto de 2013

Estados Unidos e Israel se burlan nuevamente del mundo




Por. Basem Tajeldine
@BasemTajeldine
#VocesContraElImperio

La reciente apertura a nuevas rondas de negociaciones entre la dirigencia sionista-israelí y sus homólogos palestinos de Al-Fatah, propiciada por los Estados Unidos, no puede catalogarse de otra forma, sino, como una nueva burla al mundo.  El imperialismo estadounidense aprovecha cualquier oportunidad para lavar sus manos cubiertas de sangre palestina, y las de sus aliados sionistas también, y seguir manipulando y mantener su influencia en toda esa convulsionada región. La causa Palestina es la madre de todas las causas y luchas de los pueblos árabes. La estrategia de los grupos de poder estadounidense consiste en manipular y hacer creer a los ingenuos que se pretende solucionar este conflicto para recuperar la reputación imperial perdida en los últimos años de rebeldías revolucionarias que han sacudido al mundo árabe.

Poco importa a los Estados Unidos y sus lacayos de Europa la sangre palestina derramada por los sionistas para continuar robando sus tierras, profundizar la limpieza étnica en esos territorios y cometer genocidio contra aquellos que se resisten a esas políticas criminales. No exageramos cuando decimos que los palestinos han padecido por más de 65 años los crímenes más horrendos, muy similares a los crímenes nazis, esta vez a manos de los malolientes inquisidores sionistas. Pero para algunos estadounidenses y europeos que visitan la entidad genocida de Israel, los ghettos palestinos se han convertido en una especie de cruel atracción de turística aceptada que satisfacer los morbos e instintos salvajes más brutales de las mentes desformadas. La pesadilla que padece el pueblo palestino han revivido los recuerdos y las ideas del nazismo en los dos últimos siglos. Los sionistas cargan contra aquel pueblo inocente todos sus odios del pasado, repitiendo con tecnología moderna los mismos propósitos nazis. Similares sentimientos de odios e ideas racistas relacionan a los nazis del pasado con sus semejantes sionistas en el presente. Los palestinos padecen de la más brutal opresión, miseria, hambre, expulsión  y destrucción de sus hogares por los invasores colonos sionistas ante la mirada cómplice de los Estados Unidos y Europa. 

A los Estados Unidos e Israel les interesa mantener fuera de las Naciones Unidas (ONU) la solución del conflicto palestino. Para ello, y con la complicidad de la Autoridad Palestina, han ideado estos infinitos encuentros bilaterales, entre la hiena y su presa, para así evitar aplicar las exigencias establecidas por el Consejo de Seguridad de la ONU que exigen la devolución de todos los territorios palestinos robados y anexados por Israel en la guerra de 1967 y el retorno de todos los refugiados palestinos que hoy suman más de 5 millones en el exilio.   

Mientras se suscita este encuentro, el genocida primer ministro israelí, Benjamin Natanyahu ha manifestado públicamente que se construirán nuevos asentamientos para colonos sionistas invasores en territorio palestino.




miércoles, 31 de julio de 2013

El Consejo de Estado y el debate sobre el desarrollo de las fuerzas productivas en Venezuela



Por. Basem Tajeldine
#VocesContraElimperio

Toda revolución socialista si es verdadera se opone a la improvisación política y al pragmatismo degenerante. La revolución es sólo obra de revolucionarios capaces; de intelectuales orgánicos; de hombres y mujeres rebeldes, pero sobre todo conscientes de lo imperativo del debate político, del estudio profundo y de la crítica constructiva y organizada que permita aportar ideas al proceso revolucionario de cambios profundos que reclama la sociedad; de tácticas y estrategias para enfrentar a los poderosos enemigos que nos asechan. Nada de esto sería posible sin la disposición de un espacio idóneo conformado por cuadros políticos de la más alta calidad intelectual y representantes del folclor político revolucionario, pero con poder político y libertades suficientes (sin responsabilidades en la administración del Estado) para que puedan desplegarse a todas sus anchas y tener riendas sueltas para su trabajo.

A buena hora el Presidente Obrero Nicolás Maduro ha llamado para la conformación del Consejo de Estado (máximo órgano de estudio y consulta del gobierno, diseñado por nuestro eterno líder Comandante Chávez) a comprometidos cuadros revolucionarios quienes inicialmente se ocuparan en aportar ideas y recomendaciones sobre cuatro tareas reclamadas con urgencia por el gobierno: “las relaciones con el gobierno de Colombia”; “la seguridad ciudadana”, “el nuevo modelo económico-productivo socialista” y la "la necesidad de una política revolucionaria contra la corrupción".

En el presente artículo, que me he visto obligado a dividir, por su extensión, en varios otros escritos que han sido publicados en la página Web www.aporrea.org, pretendo centrar mis reflexiones sobre uno de los puntos que representa para mi entender –y en esto me acompañan muchos camaradas- el tema de debate más importante y neurálgico para nuestra Revolución Bolivariana. La batalla política contra la derecha bastarda venezolana tiene su propio espacio, pero esta, muchas veces, contribuye a dilatar el debate sobre este tema mucho más importante que, sin dudas, incidirán en nuestro futuro.

No ha existido en el pasado revolución alguna, como tampoco existirá en el futuro una revolución que no haya centrado sus energías en el cambio y desarrollo de un nuevo modelo socio-económico productivo hegemónico que termine por desplazar al sistema caduco existente. Al modelo esclavista y feudal se le impuso el para entonces naciente sistema capitalista durante la revolución burguesa, colocando límites a sus dominios y finalmente guillotinando en Francia a sus monarcas y señores feudales. Según Carlos Marx “la historia de la humanidad es la historia de las lucha de clases” donde un sistema económico caduco es derrotado por otro que nace de sus propias entrañas (desarrolla las fuerzas productivas y crea las condiciones para el cambio del modelo económico) y por las ideas sembrados en muchos.

Pero nuestro proceso es muy complejo porque el capitalismo en Venezuela no ha hecho su parte en la historia del país; no ha desarrollado las fuerzas productivas, por el contrario, se ha transformado en verdadero parásito del gran capital transnacional (burguesía comercial) y de una economía rentista dependiente de la producción y venta de petróleo.

Acumular fuerzas
El socialismo es un hecho de consciencia. Es el reencuentro del hombre con lo humano; la afirmación del ser humano y su naturaleza. El socialismo es humanismo; es la manifestación de un pueblo des-alienado que asume con responsabilidad su deber social, pero también el socialismo es un hecho real, concreto porque exigen el desarrollo de nuevas relaciones de producción y distribución de las riquezas socialmente generadas, radicalmente distintas a las relaciones de producción capitalistas.

Para nuestro Carlos Marx el socialismo surgiría como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas a la par de la consciencia social alcanzada por la clase obrera en el transcurso del acumulado histórico de lucha de clases. Con estas afirmaciones Marx no estaba siendo un “etapista”, ni mucho menos un “mecanicista” que creía el socialismo posible tan solo una vez el capitalismo haya cumplido su papel en la historia desarrollado la industria y mecanizado el campo para dar paso de forma “pacifica” al socialismo, sino todo lo contrario.

Carlos Marx fue un científico social materialista -objetivo hasta la médula- porque entendió la necesidad de la lucha política del proletariado para la conquista del poder del Estado y emprender así la revolución socialistas, cambiando de tajo la historia conocida hasta el momento y plantearse la necesidad del desarrollo de las fuerzas productivas bajo un modelo de transición socialista que dependerá mucho de las particularidades de cada país.

Pero Marx ha sido falseado y muchas veces incomprendido por buenos intelectuales. Sus profundos razonamientos ameritan grandes estudios y el cuidado del contexto histórico y la sociedad en que se produce el desarrollo de su análisis. El científico Marx estudió a la sociedad europea que enfrentaba el auge de la revolución industrial y al mismo tiempo la decadencia del sistema impuesta por los límites del sistema. La creciente pobreza que generaba el sistema en Europa iban creando las condiciones objetivas y subjetivas que hicieron pensar al sabio Marx de una inminente revolución proletaria, pero mundialización del capital y las guerras imperiales por las conquistas de las colonias resolvieron momentáneamente aquella situación en el centro del sistema capitalista europeo.

Pero aquellas experiencias también hicieron reflexionar al gigante de Trveris. Marx llegó al convencimiento que "no era la conciencia de los hombres lo que determina su ser (el esclavo asalariado no es consciente de su situación de esclavitud abstraído de su medio de vida), sino al contrario, su ser social (su posición frente a los medios de producción) lo que determinaría en última instancia su conciencia social”. También comprendió que el capitalismo creaba las condiciones mismas de su propio colapso al desarrollar todas las fuerzas productivas, creando muchas riquezas (sobreproducción de mercancías) que era imposible distribuirse por el sistema.  Por esta razón el científico Marx no concebía el socialismo en la pobreza material, sino construido sobre la base riquezas socialmente producidas que serían distribuidas “a cada quién según su aporte”. La teoría marxista podría parecer fácil de comprender, pero su praxis es la complejidad que nos aboca.

De los discursos del Presidente Nicolás Maduro podemos discernir su visión sobre la necesidad de producir riquezas en el país (desarrollar las fuerzas productivas) como estrategia para crear las condiciones materiales-objetivas que permitan acabar con la inflación, generar más fuentes de trabajo y riquezas para repartirlas en la sociedad. En otras palabras, el gobierno del presidente obrerista concibe la transición al socialismo como un acumulado de fuerzas necesarias para el salto cualitativo posterior o dentro de la misma transición con reformas paulatinas. Su planteamiento es visto como correcto y aplaudido por muchos, pero el problema sigue radicando en ¿Cómo alcanzarlo sin permitir que esas mismas fuerzas generadas destruyan también la revolución?

Industrialización a ultranza
Toda revolución verdadera necesita de una teoría revolucionaria. No existe revolución socialista exitosa sin una genuina teoría revolucionaria que la sustente. A diferencia de lo que piensan muchos, nuestra Revolución Bolivariana posee su propia teoría.

Innumerables documentos, miles de citas grabadas y escritas de nuestro Comandante eterno Hugo Chávez, así como también lo esbozado en los estatutos del Partido Socialistas Unido de Venezuela (PSUV), las últimas declaraciones del Comandante Chávez recogidas como testamento llamado “Golpe de timón” y el Plan Socialista de la Patria 2013-2019 recogen lo esencial de la teoría revolucionaria que sustenta lo que debería ser entendido como los lineamientos de la Nueva Economía Política Socialista (NEPS) de la Revolución Bolivariana. Aunque bien es sabido que llevar esta teoría a la práctica exige de mucho trabajo intelectual y práctico; porque en la realidad se encuentran las trabas que muchas veces contradice a la teoría y viceversa. Llegar a ella requiere de rigurosos debates, planes, estrategias y tácticas muy diversas para alcanzar los fines socialistas planteados en la teoría revolucionaria.

No existen razones inteligentes para negar la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas del país, pues sin esta resultaría imposible asegurar la completa soberanía económica y política del país y poder controlar ciertos rubros estratégicos para el Estado y el pueblo venezolano.

En los últimos años se han generado muchas preguntas y cuestionamientos lógicos como ¿Qué modelo económico y qué tipo de sociedad imperara en Venezuela sino contara con las riquezas naturales (mineras y energéticas) que dispone? ¿De qué viviría su pueblo? ¿Cómo obtendría recursos para la educación y la alimentación de su pueblo? ¿Qué tipo de soberanía podría alcanzar el país sino procura su propio desarrollo económico? Sin embargo, existen pequeños grupos quienes se oponen a la industrialización a ultranzas del país planteando un debate ambientalista poco convincente y desde posiciones seudo-izquierdistas, limitadas en las banalidades idealistas que también se encuentra dentro de las filas del pensamiento “anticapitalista”, que no llega a las profundidades necesarias para el debate y rayan en el absurdo por no atreverse a presentar una propuesta seria que aborde los problemas sociales y que establezca limitantes al desarrollo.

También están presentes quienes proponen la industrialización a ultranza, destinada a la mayor exportación de bienes elaborados de consumo y materia prima y sólo limitado por las posibilidades de los mercados. Se trata de la misma lógica impresa en el desarrollismo capitalista cepalista que en el mundo globalizado de hoy, marcado por el feroz escenario de las enconadas disputas comerciales y conquista de mercados entre los grandes bloques económicos que se enfrentados actualmente, no encuentra pies ni cabe. Pero también estamos quienes planteamos algo distinto.

La proeza del socialismo
Nuestra realidad económica encuentra clara respuesta en la historia de nuestro país. Grandes intelectuales marxistas venezolanos como Salvador de la Plaza, Orlando Araujo, Ramón Losada Aldana, entre muchos otros, han señalado que las causas fundamentales de nuestro escaso desarrollo económico-industrial radica en el modelo feudal dependiente de la metrópolis instaurado en Venezuela desde la época de la colonia que la mantuvo en el atraso histórico reprimiendo, por mucho tiempo, el surgimiento de una burguesía nacional verdaderamente productiva.

Pero este hecho conocido; que detuvo una posible revolución burguesa a la venezolana y el desarrollo de las fuerzas productivas en el país (tal como si se produjo en Colombia, Brasil, Argentina) que haya permitido acabar con el atraso en el campo y la industria impuesto por las mismas estructuras feudales, no significa que aun estemos a tiempo para hablar de esto. Pues, hablar en la actualidad de “propiciar el desarrollo de la burguesía nacional productiva” en los momentos que la globalización rapaz y sus monopolios han terminado de orquestar su jugada maestra invadiendo los mercados del mundo con sus mercancías y tecnología, destruyendo o subordinando a los capitales locales y a sus gobiernos a los intereses del centro capitalista mundial, atándolos al Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer cumplir sus recetas políticas desreguladoras y de “apertura” (las infames políticas neoliberales), o atacando militarmente a aquellos otros gobiernos que levantan banderas de resistencia, dignidad, soberanía y desarrollo propio, para terminar por imponerles un Estado fallido (ejemplo Libia, Irak, Afganistán, y las pretensiones contra Siria e Irán), es un completo absoluto e inaceptable absurdo.

Escribo estas líneas porque nuevamente vuelve a ser desempolvadas por algunas corrientes reformistas y reaccionarias que hacen vida dentro de la Revolución Bolivariana aquella vieja tesis que busca promover la creación de una “burguesía nacional productiva”, en alianza con el Estado venezolano, y copiar el infame modelo de maquilas en “zonas económicas especiales” dentro del país. La experiencia económica China es sin duda exitosa, pero sólo ajustada a la historia, cultura y las particularidades de su pueblo. Esta experiencia desarrollista que combina un extraño “socialismo de mercado” con lo peor del capitalismo tiene poco que aportar para nuestras necesidades. La dirección política china está consciente que su modelo económico es muy propio e inimitable por otros países. China es un aliado que respetamos y deseamos mantener, pero que debemos estudiar profundamente para no repetir sus errores. El polvo levantado por quienes apuestan por la experiencia china comienza a causar alergia entre muchos revolucionarios. Esta tesis la esgrimen algunos reformistas y desubicados en oposición frontal al Plan de la Patria 2013-2019, aun cuando procuran maquillarla como su estrategia. Urge profundizar el debate.

Si bien es cierto que la construcción del socialismo en Venezuela requiere del desarrollo de las fuerzas productiva del país para procurar la soberanía alimentaria y sobre ciertos aspectos tecnológicos y productivos fundamentales para nuestra economía, tampoco es menos cierto que el Estado venezolano tiene capacidad suficiente para desarrollar tales fuerzas por sí mismo, bajo un modelo propiamente socialista que concibe la participación mayoritaria o total y rectoría de este sobre lo fundamental de la economía (Industria Petrolera, Empresas Básicas, Grandes Procesadoras de Alimento, la Banca, etc.) y el impulso de la economía comunal sobre los aspectos no medulares.

El Estado socialista visualizado y plasmado por el Comandante Chávez en su propuesta Plan de la Patria no excluye a la burguesía nacional productiva existente, pero menos aun se apoya en esta para el desarrollo del país. También concibe la necesidad de la integración regional de forma que permita impulsar del desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y de toda la región creando un frente común contra las agresiones imperiales. Venezuela hoy es parte del Mercosur, y los capitales regionales en su lucha y contradicción contra las grandes transnacionales pueden ofrecer aquello que la burguesía venezolana nunca pudo ni podrá promover en el país. Dependerá de las estrategias a tomar por nuestro Estado revolucionario para tal propósito, pero también dependerá de mucha habilidad política, ideas y de una organización para evitar caer en el juego perverso del capital y su lógica enajenante desarrollista, depredadora.   

El desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y la integración económica regional nos permitirá alcanzar aquellos sueños de justicia social y unión que hará realidad la máxima de aquel otro gigante Carlos Marx que prefiguró una sociedad verdaderamente humanista, sin clases sociales, donde las riquezas socialmente producidas serían repartidas “a cada quién según sus necesidades y aporte”.

Construir el Socialismo Bolivariano será la más grande empresa de los revolucionarios venezolanos. Como científicos marxistas no podemos decir cómo será el modelo, pero si decir lo que no debe ser. Estamos obligados en aportar para su construcción de acuerdo a las experiencias socialistas del pasado y del presente, pero también de acuerdo a las particularidades y necesidades inmediatas y fundamentales de nuestro pueblo y de toda la región.